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EEUU

Aciertos, elogios, críticas y mitos del primer discurso de Trump ante el Congreso

Hay un instante en que Trump conquistó el alma de todos. Fue cuando prestó homenaje, en presencia de la viuda, a un miembro de las tropas especiales muerto en combate en Yemen, William 'Ryan' Owen
Por RUI FERREIRA

MIAMI.– La primera reacción a la ida de Donald J. Trump en la noche del martes al Congreso vino de la misma Casa Blanca, quien anunció esta mañana que, de momento, el ejecutivo no piensa emitir una nueva orden limitando el ingreso provisional de ciudadanos de sietes países de mayoría musulmana. Dicen varias fuentes de la mansión presidencial que el mandatario quiere aprovechar el momentum que el discurso generó en la sociedad.

Sus palabras no fueron mal recibidas por los estadounidenses a quienes les ha gustado el tono del presidente que, al menos anoche, rompió con su tradicional retórica política desplegada durante la campaña y en las últimas semanas.

La cadena CNN reunió un grupo de participantes conectados con un gráfico de opiniones que oscilaba a la medida que las frases se iban sucediendo, y constató que en temas como el terrorismo, la seguridad nacional o la modernización de la infraestructura nacional, demócratas y republicanos parecían de acuerdo.

Sin embargo, los separaba temas como la inmigración, la criminalización de los inmigrantes, la construcción del muro, el pedido de borrar el Obamacare o la autoatribución que Trump hizo de logros que, a todas luces, heredó de anteriores administraciones o ya estaban planificados por la empresa privada antes de que asumiera la presidencia.

Pero hay un instante en que Trump conquistó el alma de todos. Fue cuando prestó homenaje, en presencia de la viuda, a un miembro de las tropas especiales muerto en combate en Yemen, William ‘Ryan’ Owens. El presidente logró la mayor ovación de la noche, más de dos minutos, por parte de todos los asistente a la reunión anual conjunta del Senado y la Cámara de Representantes. Fue un momento tan único que uno de sus críticos habituales, el analista de CNN Van Jones, no dejó de elogiar.

“Él se hizo presidente de Estados Unidos en ese momento. ¡Punto! Este ha sido uno de los momentos más extraordinarios que se han dado a ver en la política estadounidense”, dijo el analista para quien si Trump logra “repetirlo de nuevo y de nuevo, lo vamos a tener allí por los próximos ocho años”. El comentario arrancó una opinión sarcástica por parte del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell: “Por primera vez en mi vida política estoy de acuerdo con Van Jones”.

Un sondeo de la cadena televisiva tan pronto terminó el discurso indicaba que 7 de cada 10 estadounidenses cree que anoche el presidente dio un sólido empujón a su gestión.

Sin embargo no todo fueron rosas. Algunos de los anuncios, seguridades y alardes del mandatario, terminaron chocando contra la inevitable realidad de la verdad, que fue de inmediato investigada por los medios de comunicación o destacada en los comentarios de los propios demócratas. Como el senador Bernie Sanders, para quien Trump ha promovido el "odio" al invitar al evento a familiares de víctimas de hechos violentos por parte de inmigrantes ilegales.

“El asesinato de toda persona es una tragedia y nuestros corazones siempre estarán con los familiares. (…) Pero seamos francos, sobre lo que Donald Trump hizo al invitar esta noche a familiares que vieron a uno de sus seres queridos ser asesinado por un inmigrante indocumentado. Está azuzando el miedo y el odio hacia los inmigrantes e intentando dividir nuestro país”, dijo el veterano senador demócrata por Vermont.

De hecho, Trump inició el discurso lamentando el asesinato la semana pasada en Kansas de un inmigrante hindú a manos de un supremacista blanco en lo que el FBI considera un "crimen de odio", pero no invitó ningún familiar de la víctima al Congreso anoche. En la mañana del miércoles Diario Las Américas consultó el detalle con la Casa Blanca pero no obtuvo respuesta.

En términos de la veracidad de los detalles del discurso, varios medios de prensa encontraron algunas incongruencias envueltas en triunfalismo. Por ejemplo, cuando el presidente dijo que 94 millones de estadounidenses están fuera del mercado laboral en un país de 319 millones de habitantes es, obviamente, una gran exageración, apunta la agencia Associated Press. Si así fuera, entonces Estados Unidos tendría una de las mayores tasas de desempleo del mundo. Según cifras de la Oficina Federal de Estadísticas, la tasa de desempleo en enero era de 4.8%, o sea, 7.6 millones de personas.

Lo que sucede es que el presidente ha incluido en la cifra, o el verdadero autor del discurso su estratega político Steven Bannon, a todos los estadounidenses mayores de 15 años que no tienen empleo y esto abarca a los estudiantes de secundaria, universitarios, personas deshabilitadas, padres que se quedan en casa cuidando a hijos o familiares y millones de jubilados. Y, también, una cifra difícil de determinar que son aquellos que sencillamente no necesitan un trabajo para sobrevivir.

Por otro lado, Trump dijo que según la Academia Nacional de Ciencias el sistema actual de inmigración cuesta a los contribuyentes “muchos millones de dólares al año”. El mandatario no especificó cuántos millones de dólares son, pero lo cierto es que eso no es lo que asevera un informe reciente de la entidad en el que se basó.

Lo que dice es que los inmigrantes “contribuyen a las finanzas públicas pagando impuestos y generan gastos al consumir servicios públicos”, puntualizó la agencia. El estudio reveló, además, que mientras la primera generación de inmigrantes le cuestan más al gobierno que los ciudadanos que nacieron en el país, lo cierto es que sus hijos en todos los ámbitos, estatal y local, son los más “sólidos contribuyentes económica y fiscalmente”. La segunda generación paga más impuestos per cápita que los no inmigrantes en el período abarcado por el estudio, 1994-2013.

Es más, indica el informe de la academia, el impacto fiscal a largo plazo de los inmigrantes y sus hijos es hoy más positivo, “en términos de crecimiento de fuerza laboral y actividad empresarial”, que hace dos décadas.

El presidente también dijo que un grupo de empresas, como Ford, Fiat-Chrysler, General Motors, Sprint, Softbank, Lockheed, Intel y Walmart anunciaron la inversión de “miles de millones de dólares en la creación de nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos”, después del 20 de enero.

Cualquier empresario o inversionista sabe que la llegada a la presidencia de Trump no es la principal razón de lo que el mandatario aseguró. Los planes de expansión de las empresas se hacen con años de antelación, responden a decisiones corporativas estudiadas largamente y no se toman en menos de 39 días.

De hecho, apunta Associated Press, en el caso de Intel, el proyecto comenzó durante el mandato de Barack Obama pero fue retrasado por la poca demanda de chips de computadoras en el mercado, por el desarrollo tecnológico. Sin embargo la empresa espera concluir la construcción de la nueva fábrica anticipándose a una recuperación del mercado.

El incremento del presupuesto de defensa, que Trump calificó como “histórico”, también tiene sus detalles. El presidente ha pedido un aumento de 54.000 millones de dólares a juntar a los casi 600.000 millones aprobados para el 2018. O sea, poco más de 10% de aumento. Pero no es el más alto de todos. En el año 2002, el presupuesto creció 41.000 millones, o sea, 14.3%. En 2003 fue de 37.000 millones, unos 11.3% y en el 2008 el asunto subió a 47.000 millones, quiere decir, el 10.9%, según informó el Departamento de Defensa.

El discurso fue recibido en el plenario del Congreso con manifestaciones acorde a las líneas partidistas. Los republicanos aplaudieron 83 veces, los demócratas apenas tres, cuando el presidente mencionó los apoyos a los veteranos, el combate al terrorismo y el homenaje al fallecido William ‘Ryan’ Owens.

Por los demás, los demócratas se mantuvieron sentados todos el tiempo, comentando entre ellos, a veces irguiendo el pulgar en sentido negativo como en un circo romano o gesticulando que no con la cabeza.

El grupo de mujeres del caucus afroamericano se apareció vestido de blanco recordando a las suffragette, como se llamó a las mujeres que a inicio del siglo pasado reclamaron el derecho al voto femenino. Fue la forma, en su opinión, de reclamar derechos que consideran a punto de perder.

“Queremos hacer un llamado para unirnos contra el intento de la administración Trump de retroceder en los logros alcanzados por las mujeres en el último siglo”, explicó en un comunicado la congresista demócrata por Florida, Lois Frankel, al reclamar el derecho a algo como los métodos anticonceptivos, un sistema de salud asequible, los derechos reproductivos, salarios iguales y la ampliación de la licencia de maternidad pagada. En esto, Trump les dio el gusto, ya que anunció que está promoviendo una reforma en ese sentido.

La singular protesta tuvo su respuesta del otro lado de la bancada. La congresista republicana Cathy McMorris Rodgers, líder de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, se extrañó de la protesta porque, dijo, el discurso de anoche debiera ser un momento de unidad. “Este es un instante importante en que nos debemos unir. Normalmente cuando un presidente es electo debemos unirnos como país (…) para poder llevar a cabo el trabajo que la gente espera de nosotros”, dijo la legisladora federal a la cadena CNN, tras el discurso presidencial.

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