@ruiefe
Alternativa republicana para sustituir Obamacare pudiera demorar tres años
La eliminación del “Obamacare” no es una tarea fácil para los republicanos. Es una quimera, tan crucial que en el primer día de la nueva legislatura federal ya han puesto el asunto sobre la mesa. Pero hay un problema, no han presentado una alternativa.
Sin alternativa están unos 30 millones de estadounidenses, 10% de los cuales se enfrentan en Florida a un futuro incierto en parte porque nadie tiene una explicación clara de cómo podrán sostener los tratamientos de enfermedades tan graves como un cáncer o una diabetes aguda sin el “Obamacare”. Esto, sin contar con quien depende del Medicaid que, a todas luces, también será afectado, porque muchos de los subsidios otorgados por el “Obamacare”están vinculados, en el ámbito estatal, a ese sistema federal de subsidio de tratamientos a personas de bajos recursos.
Los republicanos tienen varias formas de acabar con el “Obamacare”. La más popular en la Cámara de Representantes es retirar más o menos 400 millones de dólares en subsidios a través de un rediseño del presupuesto federal, porque todo el sistema de salud asequible, depende de eso.
Pero cambiar el presupuesto implica, en lo mínimo, una sesión legislativa de más de seis meses que se pudiera prolongar en el Senado, donde por lo menos cuatro senadores republicanos están en contra de acabar con el actual programa de salud. La diferencia entre republicanos y demócratas es precisamente esa, solo cuatro senadores.
La otra forma, un poco más fácil pero también lenta, porque seguramente llevará a la extensión de los debates en el Capitolio federal, es retirar los fondos a las partes claves de todo el sistema que el presidente Barack Obama ve como su gran legado. Es que al retirar los fondos subsidiados a las aseguradoras, estas ya no estarían obligadas a cumplir con la extensión de pólizas de seguro a bajo precio para el consumidor. La única forma que los republicanos tienen de acelerar eso es votar, y tienen la mayoría en ambas cámaras pero en el senado en particular, donde la votación final sería hecha por mayoría simple y no por los 60%, o 60 votos, necesarios como mayoría absoluta. Esto tiene, para los opositores al Obamacare una ventaja: impediría el llamado ‘filibusterismo’, o sea, que para retardar la votación los senadores pueden estar discursando eternamente.
No es probable que durante el 2017 algo de nuevo suceda, al menos que altere las pólizas que los beneficiarios del Obamacare tienen en estos momentos. Después de todo, la etapa de inscripción para este año todavía no ha terminado ni terminará antes de la toma de posesión del presidente electo Donald Trump, quien durante la campaña presidencial se opuso al sistema asequible de salud pero tras la victoria y conversar con Obama, admitió que hay partes que se deben mantener.
El consejo de los especialistas es que quien haya firmado la extensión de Obamacare en el 2017 tenga claro que va a tener un respiro. Pero que comience a hacer planes alternativos para el 2018, aunque el congresista Chris Collins, del comité de transición del Presidente electo dijo el jueves a CNN que todo el proceso pudiera tardar tres años. “Estamos diseñando una alternativa, ya la presentaremos”, dijo.
El líder de la minoría demócrata en el Senado no pudo ocultar una sonrisa al escucharlo. “Quieren transformarnos en un país de enfermos, por dios”, dijo Chuck Schumer.
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