MIAMI.-DANIEL CASTROPÉ
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@danielcastrope
Eduardo Arocena fue condenado a dos cadenas perpetuas por actos de terrorismo en contra del comunismo, sufrió un infarto, perdió la movilidad de medio cuerpo y lleva casi 32 años en prisión
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Un grupo integrado por organizaciones sin ánimo de lucro y personas que se desempeñan en diferentes áreas apuestan a un nuevo intento por alcanzar el perdón presidencial que permitiría la liberación del preso político cubano de mayor antigüedad en los Estados Unidos, Eduardo Arocena, condenado a dos cadenas perpetuas en 1984, bajo cargos de terrorismo.
Arocena fue detenido en 1983 acusado de atentar contra la vida de altos funcionarios del Gobierno castrista en los Estados Unidos, como también de los dirigentes comunistas de Chile, Orlando Letelier, y de Puerto Rico, Carlos Varela. Asimismo, se le acusó de atentar contra los intereses de Cuba en Estados Unidos, por lo que recibió doble condena perpetua. Próximamente, Arocena cumplirá 32 años en prisión.
“No es el mismo de antes”
Entre el grupo que impulsa la campaña por la liberación del preso político se encuentra su esposa Miriam Arocena, cubana originaria de la oriental provincia de Holguín quien asegura que su compañero de muchos años ya no es “el mismo hombre vigoroso de antes, que practicaba karate y partía un ladrillo de un solo golpe”.
“La última vez que lo vi fue hace unos cuatro años, él acababa de sufrir un infarto al corazón. Nadie me había dicho nada. Lo supe gracias a las gestiones del excongresista David Rivera, quien finalmente nos dijo que Eduardo se encontraba en un hospital de Pensilvania, y hasta allá me fui con nuestra hija a verlo”, señaló.
Entre lágrimas y voz entrecortada, la esposa del prisionero manifestó que al verlo su cuerpo se estremeció y debió encomendarse a Dios para mantenerse en pie. “Fue una impresión muy grande observar que a mi marido, a pesar de estar enfermo, lo tenían en una silla de ruedas con muchas cadenas de hierro que cruzaban de un lado a otro, como si se tratara de un animal salvaje”, describió.
De acuerdo con el testimonio de Miriam, “yo tenía casi ocho años que no lo veía y al tenerlo tan cerca de mí lo que hice fue tirármele encima y abrazarlo, porque antes no me dejaban ni tocarlo cuando lo visitaba en la cárcel. Después de esa vez no he podido volverlo a ver”.
Para esta mujer de mirada tranquila y ojos soñadores, “el presidente Obama puede firmar el perdón y permitir que mi esposo vuelva a la libertad ya que después del infarto que él sufrió, ahora tiene muerto el lado derecho de su cuerpo. A mi Eduardo me lo están matando poco a poco en esas prisiones”, lamentó.
“Creo en Obama”
El empresario Luis Negrón, otro de los impulsores de la campaña, dijo y se preguntó: “Si Obama ha perdonado a los espías cubanos liberados recientemente, ¿por qué no podría hacerlo con el preso político Eduardo Arocena?”.
En palabras de Negrón, “yo creo que Obama debe tomar en cuenta esta iniciativa nuestra, así como fue a Cuba y, de una forma u otra, perdonó a los Castro después de todo lo que ellos han hecho incluso como socios de Pablo Escobar, en el negocio del narcotráfico”.
De igual forma, y a juicio del empresario, “esta es una campaña humanitaria que se está adelantando para traer al seno de su familia a un hombre que lo único malo que hizo fue luchar en contra de los Castro desde el exilio. En esto estamos participando más de 25 organizaciones y también queremos interesar a la candidata Hillary Clinton y a varios de nuestros congresistas”.
“Un perdón es viable”
Entre tanto, la abogada Genilda Guerra, quien lidera las acciones jurídicas a favor de Arocena, sin pretender honorarios por sus servicios, considera que un perdón del presidente Barack Obama está dentro de sus facultades como jefe del Gobierno federal.
“Vimos al Presidente hace unos días en Hiroshima reconociendo que en momentos de guerra ocurren muchas cosas de las que después podemos arrepentirnos. Esto es lo mismo que pasó con el señor Arocena, quien luchaba por unos ideales y él mismo fue quien quiso cargar con la responsabilidad de todo un grupo”, subrayó.
Según el testimonio de Guerra, en estos momentos no es procedente presentar una acción ante la justicia para lograr la liberación de Arocena. “Eso podría hacerse después de cuarenta años en prisión y todavía falta para eso”, explicó.
Sin embargo, acorde con lo expresado por la jurista, “ya que estamos en época de perdonar muchas cosas, al presidente Obama también le estamos pidiendo que determine la libertad de Arocena como un gesto de perdón”.
Otras voces de respaldo
A la causa también se unieron los dirigentes del exilio cubano en Miami, Héctor Alfonso Ruíz y Emilio Vásquez, cuyas voces apelaron a la solidaridad del presidente Barack Obama para lograr el perdón de una condena que, a juicio de ambos, procede de “viejas presiones del Gobierno castrista”.
En tal sentido, Ruíz dijo que “Eduardo Arocena es el preso político más viejo del mundo y creemos que con 25 años de cárcel hubiera sido más que suficiente para castigar a una persona que se enfrentó al comunismo como él creyó que era la mejor forma en ese momento”.
Por su parte, Emilio Vásquez sostuvo que “de todas las campañas que se han hecho en el pasado, yo veo esta como la más efectiva porque ha tomado otro trayecto, envolviendo a la prensa detrás de un buen propósito”.
Vásquez agregó, “vamos por buen camino y creo que vamos a lograr la victoria en este caso agradeciendo a la doctora Genilda Guerra y al empresario Luis Negrón, quienes se unieron por su propia voluntad y no porque se lo hayamos pedido”.

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