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ELECCIONES 2016

Traspaso en la Casa Blanca: ¿la calma antes del terremoto?

A algunos no les gustó que Obama estrechara tan rápido la mano de Trump tras la victoria y convocara a la reconciliación. Para unos se trató simplemente de su obligación por el cargo, para otros una concesión y un olvido demasiado rápidos

WASHINGTON.- La Casa Blanca parece pintada en este soleado jueves de noviembre. Es la sede del político más poderoso del mundo. Barack Obama, el actual mandatario, se encuentra allí por primera vez con el hombre al que acusó numerosas veces de no estar capacitado para ser presidente de Estados Unidos.

Durante meses, Donald Trump criticó una y otra vez a su antecesor e incluso cuestionó su origen. Finalmente, ambos quieren y deben demostrar que la antigua democracia estadounidense sigue intacta, pese a la histórica batalla electoral.

Los dos se esfuerzan por mostrarse amistosos y quieren hacer todo para que la transición sea pacífica. Trump dice incluso que ansía contar con el consejo de Obama, que es un "muy buen hombre".

A ambos se les ve tensos, sentados en los sillones de cuero de la Oficina Oval, delante de la estufa a leña. Durante el breve contacto con la prensa, sus manos se ven entrecruzadas, no están relajadas.

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El hecho de que la conversación haya durado 90 minutos, bastante más de lo previsto, es visto como una señal positiva por algunos. Según Trump, hablaron sobre el país, sobre asuntos maravillosos y asuntos difíciles. Luego un breve apretón de manos. Muchas preguntas, ninguna respuesta.

A algunos no les gustó que Obama estrechara tan rápido la mano de Trump tras la victoria y convocara a la reconciliación. Para unos se trató simplemente de su obligación por el cargo, para otros una concesión y un olvido demasiado rápidos.

Faltan menos de 80 días para el "Inauguration Day", el traspaso del poder del presidente 44 al 45. Decir que queda mucho por hacer es quedarse corto. "Washington está ante un terremoto", escribió The Washington Post. Una superpotencia que se ve sacudida, tanto internamente como en su organización.

La Casa Blanca subraya que el nuevo comandante en jefe debe estar en condiciones desde el primer día de estar preparado para reaccionar a todas las crisis. Durante la campaña los candidatos tuvieron un primer acercamiento a la situación de seguridad.

Ahora, Trump no sólo es informado diariamente por los servicios secretos, sino que recibe pieza a pieza las llamadas joyas de la corona: ¿en qué están la CIA y el Pentágono? ¿cómo evalúan las situaciones los distintos servicios?

Durante la campaña se dijo en varias ocasiones que a Trump le cuesta manejar documentos voluminosos, preparaciones minuciosas y carpetas con múltiples escenarios. Eso tendría que cambiar como presidente.

Desde principios de año Obama comenzó a preparar la transición, antes que cualquier otro gobierno. Un legado de 122.000 gigas guardados por una división especial del gobierno.

Se trata de textos, grabaciones de audio y comunicaciones electrónicas de Obama, que irán a Chicago y serán guardados en la biblioteca Barack Obama, que aún está en construcción. Allí también quedarán las decenas de miles de regalos recibidos en los ocho años de mandato.

El Gobierno de Trump deberá realizar 4.000 nombramientos, de los cuales 1.000 deben ser confirmados por el Senado. Después de que los comicios refrendaran la mayoría de los republicanos en ambas cámaras, la ratificación del Congreso no debería ser un problema.

El equipo de Trump armó una página web para la transición en la que se reciben postulaciones. Al frente del equipo de transición está Chris Christie, marcado por una serie de escándalos.

Para el Gobierno estadounidense trabajan 2.8 millones de empleados civiles. Al menos por ahora. Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes y cercano a Trump, preguntó: "¿Trump contratará a gente que gobierne o que cambie el gobierno? Son dos descripciones laborales muy diferentes".

Después del encuentro en la Casa Blanca Trump se reunía a almorzar con poderosos miembros del Partido Republicano. Aún hay mucho que aclarar en la relación.

Y en este caso también vale: una cosa es la campaña electoral, otra es gobernar ordenadamente. "Trump debe pensar ahora cómo traslada algo similar a un levantamiento y un movimiento en el accionar gubernamental", señaló Patrick Caddell, del equipo del republicano, según The Washington Post. Para miles de lobbistas en la capital estadounidense también llegan nuevos tiempos.

Las declaraciones de Trump sobre el comercio fueron recibidas con cautela en el Congreso, lo mismo sobre el muro en la frontera con México. El presidente sabe de construcciones por su experiencia como empresario, pero para este multimillonario proyecto necesita al Congreso.

La reforma impositiva que Trump prometió realizar como primera medida va más en línea con el partido. Como dijo Kenneth Duberstein, que fue jefe de Gabinete de Ronald Reagan, al Washington Post: "los republicanos ahora tienen el chance de mostrar no sólo que les gustaría gobernar, sino que pueden hacerlo".

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FUENTE: dpa

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