WASHINGTON.- El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició este sábafdo el proceso de apelación de la decisión de un juez federal que este viernes suspendió la aplicación del veto migratorio impuesto por la Casa Blanca a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y a los refugiados de todo el mundo.
Trump apela la decisión del juez que suspendió su veto migratorio
En un corto documento presentado ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco (California), Trump y su gabinete apelan formalmente la decisión judicial que ha bloqueado temporalmente la polémica orden ejecutiva y ha abierto de nuevo las puertas del país a millones de inmigrantes y refugiados.
La notificación de apelación se presentó en nombre de Trump, el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly; el secretario de Estado, Rex Tillerson; y los Estados Unidos de América.
Todos ellos "apelan por la presente ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito la decisión del 3 de febrero" que "restringe la aplicación de parte de la orden ejecutiva del 27 de enero para proteger al país de la entrada de terroristas extranjeros", según la notificación presentada ante el tribunal.
El documento comienza un proceso de apelación que, según expertos legales, irá seguido de una solicitud de suspender la decisión judicial que bloqueó el veto migratorio, y un informe con argumentos sobre por qué, a juicio del Gobierno, la Corte de Apelaciones debería concederles esa petición.
Por el momento, sigue en pie la decisión del juez federal James Robart, quien bloqueó este viernes la aplicación del decreto de Trump con efecto inmediato sobre todo el país, lo que ha obligado al Gobierno a restaurar miles de visados y a cambiar sus protocolos de actuación ante los inmigrantes anteriormente vetados.
La orden de Trump suspendía durante 120 días el programa de acogida de refugiados de Estados Unidos -o indefinidamente, en el caso de los refugiados sirios- y detenía durante 90 días la emisión de visados para ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Irán y Yemen.
Si la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito fallara en contra del Gobierno de Trump, éste podría recurrir ante el Tribunal Supremo, algo que muchos expertos consideran probable.
La máxima instancia judicial del país se encuentra actualmente dividida entre cuatro jueces de tendencia conservadora y otros cuatro de inclinación progresista, dado que el Senado aún no ha aprobado a un noveno magistrado que podría ser crucial para deshacer un posible empate en un caso de alto perfil como éste.
Trump nominó esta semana al juez conservador Neil Gorsuch para cubrir esa vacante en el noveno asiento del Supremo, pero el Senado todavía no ha votado al respecto.
La batalla contra el veto migratorio de Trump la iniciaron dos estados de EEUU, los de Washington y Minesota, que argumentaron ante el juez Robart que el decreto era anticonstitucional porque provocaba discriminación contra una religión, la musulmana, algo prohibido en la Primera Enmienda de la Carta Magna.
No obstante, Trump se cuidó de no mencionar la religión musulmana en su orden ejecutiva, y ese factor, unido a la amplia autoridad que el sistema legal estadounidense concede al presidente para regular la política migratoria, podría contar a favor del mandatario en la batalla judicial.
Trump advirtió este sábado en su cuenta de Twitter de que "mucha gente muy mala y peligrosa podría colarse" en Estados Unidos debido a la "terrible" decisión judicial, y se preguntó "adónde irá a parar el país cuando un juez puede detener un veto migratorio y cualquiera, incluso con malas intenciones", puede viajar al país.
En el post anterior asegura que: "El juez abre nuestro país a terroristas potenciales y otros que no tienen nuestros mejores intereses en el corazón. Las personas malas son muy felices!"
¿Por qué los abogados no miran y usan la decisión de la Corte Federal en Boston, que está en conflicto con una ridícula decisión de prohibición de levantar?
Horas previas a la apelación
Mas temprano se conoció que se habrían restauró este sábado miles de visados para ciudadanos de siete países de mayoría musulmana después de que un juez suspendiera el polémico veto migratorio impuesto por el presidente Donald Trump, por lo que se esperaba esta posición de Trump y de su equipo.
Mientras las aerolíneas aceptaban de nuevo a los ciudadanos cuya entrada en Estados Unidos había estado prohibida desde el pasado 27 de enero, Trump reaccionaba con indignación a la decisión de un juez federal que este viernes bloqueó su orden ejecutiva y abrió de nuevo las puertas del país a millones de inmigrantes y refugiados.
"La opinión de este supuesto juez, que esencialmente arrebata a nuestro país la capacidad de aplicar la ley, es ridícula y será anulada", dijo Trump en un mensaje en la red social Twitter.
"Cuando un país ya no es capaz de decir quién puede y quién no puede entrar y salir, especialmente por razones de seguridad - ¡gran problema!", añadió el presidente.
El Departamento de Estado confirmó este sábado que ha devuelto la validez a los visados que había revocado provisionalmente para cumplir con la orden presidencial y que, según sus propios datos, habían dejado sin documento migratorio a casi 60.000 personas provenientes de los siete países afectados por el veto.
"Hemos revertido la revocación provisional de los visados bajo la orden ejecutiva (de Trump). Las personas con visados que no han sido físicamente cancelados pueden viajar ahora, si su visado sigue siendo válido", dijo a Efe un funcionario del Departamento de Estado, que pidió el anonimato.
No está claro a cuántos de los 60.000 extranjeros se les canceló físicamente el visado y no podrán, por tanto, utilizarlo para viajar a Estados Unidos, pero al resto sí se les permitirá embarcar con destino al país norteamericano.
El Departamento de Seguridad Nacional, encargado de los controles migratorios, también anunció que había suspendido "todas las acciones destinadas a implementar las secciones" del decreto de Trump "afectadas" por la decisión judicial, incluidas "las reglas que clasificaban a los pasajeros" de ciertos países como prohibidos, según la portavoz gubernamental Gillian Christensen.
El juez Robart, nominado por el expresidente republicano George W. Bush (2001-2009), justificó su fallo al asegurar que las "circunstancias presentadas" ante él requerían una "intervención para cumplir con el papel constitucional" de la rama judicial, una de las tres que componen el Gobierno.
Su decisión, no obstante, augura una larga batalla en las cortes que probablemente llegará hasta el Tribunal Supremo, dado que el fallo solo rige hasta que Robart tome una decisión definitiva sobre la legalidad de la orden presidencial o hasta que una instancia judicial superior decida levantarla.
Si el Departamento de Justicia quiere apelar la decisión de Robart, deberá hacerlo ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco (California), y, en caso de no lograr su objetivo, podría recurrir ante el Supremo.
La decisión de Robart respondió a una demanda de dos estados, los de Washington y Minesota, que argumentaron que el decreto de Trump era anticonstitucional porque provocaba discriminación contra una religión, la musulmana, algo prohibido en la Primera Enmienda de la Carta Magna.
No obstante, Trump se cuidó de no mencionar la religión musulmana en su orden ejecutiva, y ese factor, unido a la amplia autoridad que el sistema legal estadounidense concede al presidente para regular la política migratoria, podría contar a favor del mandatario en la batalla judicial.
NULL
FUENTE: EFE
