WASHINGTON- El expresidente de Estados Unidos Donald Trump dijo el viernes que mantendrá su candidatura para volver a la Casa Blanca en caso de que la izquierda siga influyendo en decisiones judiciales en EEUU para llevarlo a la cárcel, un hecho sin precedentes en la historia política de la nación y una señal abiertamente antidemocracia y de persecución política como consideran decenas de millones de seguidores.
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Trump: el roble frente a la influencia de poder de la izquierda
La reacción del exmandatario (2017-2021) y principal candidato del Partido Republicano en medio de su postulación para un segundo mandato en las elecciones de 2024 trasciende un día después de que fiscales federales agregaran tres cargos a la acusación en su contra por su manejo de documentos clasificados.
Cuando el periodista John Fredericks le preguntó si una sentencia desfavorable detendría su campaña, Trump respondió rápidamente: "No, en absoluto. No hay nada en la Constitución que diga que debería hacerlo".
"Incluso los locos de la izquierda radical dicen que no, que eso no me detendría. Esta gente está enferma", reiteró Trump.
Trump destacó que presidentes anteriores, incluidos el demócrata Barack Obama (2009-2017) y el republicano George W. Bush (2001-2009), "tomaron documentos" de los archivos de la Casa Blanca, una conducta muy similar a los presuntos delitos por los que se le acusa a él.
"Nadie ha pasado nunca por esto. Esto es una locura", agregó argumentando que no había hecho nada malo.
El acoso político desmesurado
El expresidente republicano, quien superó dos intentos de la izquierda y la extrema izquierda en el Congreso para destituirlo, fue inculpado por primera vez en el caso de los documentos clasificados. Sin embargo, nada se habla de las decenas de cajas de documentos encontradas a Joe Biden desde la época que era vicepresidente en el gobierno de Barack Husseim Obama.
Un vicepresidente de Estados Unidos, bajo ningún concepto legal está avalado para extraer ni desclasificar ningún documento oficial. Los presidentes, sí tienen ese derecho otorgado por las leyes y la Constitución nacional.
Los medios liberales de prensa y menos el Departamento de Justicia hablan del caso de Joe Biden y sus documentos, tampoco del "pase de toalla" -como se dice en el argot popular- que ha recibido la extensa carrera de delitos de su hijo Hunter Biden, quien sí ha puesto en múltiples ocasiones en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos -como han revelado informes de prensa- en estrecho vínculo con su padre, ahora Presidente.
El jueves, en la investigación sobre los documentos clasificados, el fiscal especial Jack Smith alegó que "Trump pidió a un trabajador de su residencia de Mar-a-Lago que borrara imágenes de vigilancia para obstruir a los investigadores".
En caso de que fuera cierto, algo mucho peor hizo la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, en su archivado escándalo de decenas de miles de los emails (correos electrónicos) borrados con información secreta y ultrasecreta. Pero no se menciona el tema por ninguna parte, porque el caso se da como cerrado. Ella, adicionalmente, se negó a comparecer ante un juez y hoy la exfuncionaria Clinton sigue disfrutando de la impunidad ante la Justicia en Estados Unidos y ante los servicios de Inteligencia del país, que vieron el grave delito como un "error que no debió cometer la alta funcionaria". Así dijo el Buró Federal de Investigaciones (FBI) frente una conducta que merecía un encausamiento federal y muy probable una condena de cárcel. Pero... así van las cosas en la primera potencia del mundo, bajo el poder de los nuevos demócratas.
La entrevista radial a Trump se produjo cuando él y su rival republicano, Ron DeSantis, se preparaban para aparecer en la Cena Lincoln que cada año organiza el Partido en Iowa.
Y los grandes medios, penetrados por la izquierda y la extrema izquierda en Estados Unidos, únicamente hablan de la campaña republicana a la Presidencia, como si el Partido Demócrata, permedado de corrientes extremistas ahora, no existiera en el terreno político. Algo así como que todo lo malo corresponde a los conservadores y todo lo bueno pertenece a la izquierda y a los radicales de esa tendencia.
El respaldo al expresidente Trump
La ventaja de Trump se ha ampliado de 13 puntos en febrero a 34 en la actualidad, mientras DeSantis no ha podido conectar como quería con los votantes y mientras los grandes medios de prensa -alineados a la Casa Blanca- aprovechan cualquier argumento para demonizarlo, al igual que hacen con Trump.
En un acto de arranque de propaganda electoral, cuando apenas se ve públicamente, la vicepresidenta Kamala Harris viajó a Florida acompañada de su particular risa para despotricar de las acciones del gobernador floridano, opuesto de manera frontal a la agenda extremista de izquierda en la enseñanza escolar.
Harris dijo que DeSantis quería transformar y suprimir de la historia los efectos y los acontecimientos sobre el racismo en EEUU, algo que resulta falso porque la resolución emitida por el ministerio estatal de educación ni suprime ni se refiere a nada de lo que afirma la segunda al mando de la Casa Blanca, quien al parecer tampoco se ha leído el documento.
Lo que sí provocó el candidato republicano fue llamar la atención al sugerir que elegiría a Robert F. Kennedy Jr. para liderar su política de salud pública, un acérrimo enemigo de la controversial vacunación masiva y obligatoria del COVID-19 ejecutada por la administración Biden, en una conducta de extralimitación de sus poderes reales.
DeSantis dijo a "The Megyn Kelly Show" de SiriusXM, que estaba totalmente en contra del procesamiento del expresidente.
"Voy a hacer lo que es correcto para el país", declaró el gobernador de Florida y candidato a las primarias republicanas.
lmorales@diariolasamericas.com
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