El futuro de Cabello
¿Puede permitirse un país democrático tener un presidente de la Asamblea Nacional señalado por narcotráfico? La respuesta parece obvia y es “no” pero Venezuela hace ya muchos años que se convirtió en una anormalidad democrática tras la abrupta toma de las instituciones por parte del chavismo. Un estado en el que el ejército se declara socialista, unos jueces al servicio del poder político, un poder electoral intervenido y unos medios de comunicación bajo persecución implacable puede degenerar en la peor de las dictaduras y no parece descabellado pensar que la acusación de narcoestado que se desprende de las última investigaciones periodísticas pudiera llegar a confirmarse.
La confirmación por parte de Wall Street Journal de que la DEA y fiscales de Nueva York y Miami andan tras la pista de las actividades del Cartel de los Soles, cuyo cabecilla sería Diosdado Cabello, han tenido que hacer mella en el ánimo del actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. Su voz y sus palabras son cada vez menos contundentes y el miedo se adivina en su rostro. De momento, Cabello queda encerrado en su propia tierra. Un viaje al país equivocado podría provocar una detención. El Gobierno de Estados Unidos no se anda con bromas ante el problema del tráfico de drogas y son ya demasiados los indicios que apuntan a una connivencia entre el chavismo y las FARC como socios necesarios el movimiento de la cocaína a otros puntos de la región e incluso de Europa.
Deseamos que la Justicia estadounidense trabaje lo más rápido y eficientemente para pasar del terreno de la filtración y la especulación al de los hechos para que Diosdado Cabello no pueda seguir buscando excusas y dé las explicaciones necesarias.
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