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FLORIDA

"El Condado puede emplear el dinero de forma más eficiente"

El expolicía y excandidato al Congreso busca que se acabe el despilfarro en la administración y que los proyectos de mejoras en el transporte sean financiados de manera segura y a largo plazo
Por SERGIO OTÁLORA

MIAMI.- Desde 1983 Joe Martínez ha estado en la arena pública. Ese año se convirtió en policía y tuvo que enfrentar una época muy dura: “fui agente encubierto en narcóticos, estuve en tiroteos, me dieron una puñalada debajo del brazo, había menos personas pero el territorio era igual de grande que ahora”, recordó el nuevo comisionado del distrito 11, aunque ya lo había sido antes, del año 2000 al 2012.

Recuerda que en su época de oficial había más policías en las calles, “éramos por lo menos 4.000 agentes. Ahora existe mucho personal de apoyo pero no hay patrulleros. Y no se trata de cambiar la percepción, sino de poner más policías en las calles”, enfatizó Martínez quien, antes de su juramentación, le dijo al alcalde del Condado Miami-Dade, Carlos Giménez, que en el área de Kendall había escasez de uniformados.

A Martínez le preocupa a fondo el presupuesto del Condado. “Giménez es el primero que nunca quiere hacer nada para que entren más recursos. Estoy de acuerdo: no quiero subir los impuestos. Pero creo que el gobierno malgasta mucho del dinero que le entra”.

-¿En qué sentido, cómo es ese malgasto?

En el tamaño del gobierno, es una bestia gigantesca. Me imagino que en algún momento el alcalde va a expedir algo para congelar la nómina porque ya pasaron las elecciones. Antes de que Giménez fuera alcalde había como 26 departamentos. Él los ha dividido y ahora hay más de 50. No se han eliminado posiciones, se han intercalado, se han cambiado los nombres. Nadie sabe para quién trabaja. Antes era fácil: obras públicas, acueducto y alcantarillado, las basuras. Ahora han mezclado distintas cosas.

-En ese contexto, ¿cómo visualizaría una solución para el crítico tema del tráfico en el área de Kendall, porción importante de su distrito?

Somos un área metropolitana grandísima. Somos más grandes que 19 estados, en población y presupuesto, y más que 32 países. Cuando hay 2.7 millones de residentes y más carros registrados que personas; cuando vivimos del turismo y llegan aquí 14 millones de visitantes y una cuarta parte de ellos renta un automóvil; cuando tienes los carros del gobierno, la policía, los bomberos, las ambulancias, los del correo, los vehículos de FEDEX y UPS, cuando pones todos esos factores, vas a tener tráfico y congestión.

Si de verdad se quiere resolver este problema hay que gastar una cosa: dinero.

¿Su crítica entonces es que el gobierno de Giménez hace que no se invierta más en el área de Kendall?

No es una crítica, es una respuesta a su pregunta de en qué forma se malgasta el dinero en el Condado. Creo que se puede emplear el dinero de una manera más eficiente. Y no hay presupuesto para tránsito.

-¿Y qué pasa con los seis corredores de transito rápido (el Smart Plan) aprobados por el MPO (la agencia encargada de definir y aprobar políticas y estrategias de transporte en Miami-Dade) y la comisión del Condado Miami- Dade? Se supone que el año entrante, según la directora de transporte y obras públicas, Alice Bravo, se habrá decidido el plan financiero de esos proyectos y arrancará por lo menos uno de esos corredores.

El Smart Plan es una idea muy bonita, pero díganme de dónde van a sacar los recursos para hacer este plan tan ambicioso. Y cómo lo van a pagar. Llevamos más de veinte años consiguiendo esos recursos.

-Ellos dicen que será con dineros locales, estatales y federales. Van a buscar los recursos porque, según lo dijo Bravo, ningún proyecto de transporte en Estados Unidos se ha construido solo con dineros locales ¿Cuál es por lo tanto su idea?

En 2002, presenté un plan que era alzar las líneas del tren que tenemos aquí, el CSX. Lo volví a presentar en el año 2012, me pregunté por qué no podíamos utilizar las líneas de los trenes para transporte. Empecé a hacer los estudios y me di cuenta de que había trenes impulsados por motores diésel. Se dio la casualidad de que un congresista de Orlando, en ese entonces, había comprado los trenes, porque era el presidente de transporte del Congreso, y los tenía estacionados en Orlando. Ninguno de los funcionarios elegidos por voto popular fue a mis presentaciones, no les importó. Los trenes se los iban a prestar al Condado sin costo alguno. También en ese entonces, el director de tránsito- él era especialista en trenes- dijo que podían poner las líneas de trenes, ellos mismos, y nos salía por menos de diez millones de dólares la milla. Después de que yo me fui, resucitaron el proyecto, pero no llegó a nada porque siempre hay un problema: el dinero.

-¿Está de acuerdo en que ya no puede ser un proyecto individual, que cada comisionado defienda para su distrito, sino un plan global de desarrollo del transporte?

Siempre ha tenido que ser un plan global. El Smart Plan ya se hizo y se llamaba el Orange Line. El carril que iba hacia el norte, para áreas afroamericanas; la línea verde, que iba hacia el oeste donde hay más tráfico. Siempre ese plan ha estado y ha incluido distinta cosas. El metrorail es un sistema que va a donde tú no vives y a donde tú no vas. Nunca se cerró. La mayor parte del tráfico en Miami-Dade se encuentra en la zona que va del Este al Oeste, en la autopista 836. [La Dolphin Expressway]

¿Da la impresión de que no estuviera de acuerdo con el Smart Plan?

Yo nunca he dicho eso. Los seis corredores no se pueden hacer al mismo tiempo. He planteado que la prioridad debe ser donde tenga mayor sentido: si se alivia el tráfico Este-Oeste va a aliviar el Norte y el Sur. Soy escéptico frente el programa financiero, que vaya a funcionar y que vayamos a conseguir los recursos federales. Sé que a nivel estatal no habrá mucho dinero. Esto será un proyecto de años. Y estoy cansado de que los políticos le digan mentiras al pueblo, que lo ilusionen con un plan.

Como residente de Kendall y comisionado, ¿qué otros temas le preocupan, además del tránsito?

El distrito 11 es único. La percepción de posibilidad de delitos es algo que preocupa a los residentes. Ellos quieren que en la mañana, cuando se levantan, haya agua. Si es martes o jueves, que les recojan la basura. Si van en carro, que funcionen los semáforos; si llaman a los bomberos que acudan con rapidez. Pero no es el crimen lo que más les preocupa como en otros municipios.

-¿Pero usted cree que en su distrito ha subido el delito?

De acuerdo con las estadísticas, no ha subido. Pero el problema no es ese. El gobierno tiene la función de proteger la vida y la propiedad. Pero si hablas con distintas personas, en distintos lugares, [dicen que el delito] está por las nubes porque hubo dos robos. El asunto es que no hay policías. Sólo aparecen cuando hay un problema. Y para mí, la seguridad pública es primordial.

“El tema del agua potable es fundamental”

¿Quiere seguir con la idea del West End?

No. Mañana mismo [martes 19] la biblioteca volverá a llamarse Biblioteca Regional de West Kendall.

¿Kendall Se podría convertir en ciudad?

Las preocupaciones que tienen las personas son las basuras, los parques, ese tipo de cosas. Cuando salí electo en 2000 la gente quería que Kendall se convirtiera en municipio porque el comisionado que había no se ocupaba del distrito. Yo estoy en contra de que se convierta en ciudad. Eso va a perjudicar a mucha gente. La gente está cansada de los gobiernos. Kendall no tiene suficientes comercios o industrias para evitar subir los impuestos. Es una idea bastante impopular.

¿Qué viene para el inmediato futuro en su manejo del distrito y su relación con la Comisión?

-Por mucho tiempo dije que quería imitar la forma en que Javier Soto manejaba su distrito.

El daba vueltas, que estuviera limpio, ver los problemas. El distrito es más importante que lo que se habla en la Comisión. El servicio directo a las personas es fundamental. Resolverles sus problemas, porque no siempre el gobierno puede dar soluciones.

¿Desde el punto de vista más global, cuál será su grano de arena en la Comisión?

Uno de los problemas que tenemos es la cantidad de tiroteos que hay, en vecindarios como Liberty City. Eso afecta a toda la comunidad. Pero tengo personas en mi distrito que no les importa. Bueno, sí les importa la perdida de una vida, pero lo que ellos quieren es que la policía esté en su vecindario. Otro tema importante es que no se sabe cuánto costará el proyecto de acueducto y alcantarillado. Unas veces dicen que 12.000 millones, y después hablan de 15.000 millones. Las tuberías se rompen a diario porque se ven afectadas por la sal. Eso es más importante que otras cosas, porque hay contaminación.

Más daño hemos hecho nosotros mismos, que el que ha producido la planta nuclear de Turkey Point. Aún no se sabe en realidad cuánto daño ha hecho, y los resultados dependen de quién haga la investigación. Para mí el tema del agua potable es fundamental, es la vida.

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