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MIAMI.- Decir que “mucho y nada” se espera de Miguel Díaz-Canel como gobernante de Cuba podría ser la expresión más acertada en el contexto del proceso de sucesión del poder en la isla caribeña, donde la figura de Raúl Castro, con menos bríos por el paso de los años, pero al frente del “todopoderoso” Partido Comunista, seguirá delineando el destino de una dictadura que completa casi seis décadas.
En el exilio casi ninguna persona apuesta un peso o dólar por el llamado “cambio” en el régimen cubano. Las voces recogidas por DIARIO LAS AMÉRICAS no dan espacio para el optimismo y, por el contrario, abren un nuevo escenario en el que parece “utópica” una fórmula que permita pensar, siquiera en forma remota, en una transición hacia la democracia en Cuba. Al menos no por ahora.
Miguel Díaz-Canel, hasta el miércoles primer vicepresidente del régimen, fue designado gobernante de Cuba por la Asamblea Nacional del Poder Popular en sustitución del general Raúl Castro, quien se retiró tras doce años en el cargo. Ahora nadie cree que Castro será una "figura decorativa" dentro del partido gobernante, lo que hace colegir a muchos que su poder seguirá intacto "detrás de bambalinas".
“Más humo y espejos”
Una de las opiniones más contundentes es la proferida por la congresista federal Ileana Ros-Lehtinen, cuyo padre, el connotado historiador Enrique Ros, fue el fundador del Movimiento Demócrata Cristiano de Cuba y uno de los primeros en luchar contra el régimen de Fidel Castro, en la década de los sesenta.
En su tono y estilo característico, la cubanoamericana que deja la silla del distrito 27 de la Cámara de Representantes, después de casi tres décadas, afirmó que “quienes conocen la realidad de la Cuba comunista saben que esta supuesta transferencia de poder de un tirano a otro no es un momento decisivo”.
Y agregó con mayor énfasis: “Es una cortina de humo”, a lo que añadió: “Reordenar las fichas del juego no significa que hoy el pueblo cubano esté más cerca de la libertad. El equilibrio de poder permanecerá en manos de la dictadura comunista. No se dejen engañar”.
Ros-Lehtinen indicó que Cuba continuará amenazando los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos, albergando terroristas y fugitivos de la justicia, oprimiendo a las Damas de Blanco y defensores de la democracia, y pidió a EEUU que no reconozca a “este régimen” hasta que se cumplan los requisitos básicos de la Ley Helms-Burton.
“Otro títere”
Otra de las voces que siempre ha hablado fuerte en contra de la dictadura castrista es la del representante federal Mario Díaz-Balart, quien a lo largo de los años ha abogado por políticas de “mano dura” hacia el régimen, en particular por mantener el embargo económico a la isla.
Para quien es el sobrino de la primera esposa de Fidel Castro, Mirta Díaz-Balart, el régimen ha nombrado “otro títere”, y explicó: “De la misma forma que Fidel Castro nombró ‘presidente’ a Osvaldo Dorticós hasta 1976, Raúl Castro ha nombrado ahora a Miguel Díaz-Canel como ‘presidente del Consejo de Ministros y Estado’”.
Desde la óptica del político republicano, Raúl Castro sigue siendo jefe del único partido “legal” en Cuba (Partido Comunista) y de las fuerzas armadas, mientras que su yerno, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, sigue siendo “jefe de la Economía” y su hijo, el coronel Alejandro Castro Espín, continúa como un alto oficial del Ministerio del Interior.
Por su parte, Lincoln Díaz-Balart, excongresita y hermano de Mario Díaz-Balart, afirmó tras la designación de Díaz-Canel que “jamás ha recibido una dictadura militar el favorable trato de la prensa que la dictadura cubana ha recibido consistentemente, y continúa recibiendo hasta hoy”.
“Un plan meticuloso”
Según el opositor Antonio Rodiles, la sucesión ha sido planificada de manera “meticulosa” para que la “dinastía de los Castro siga en el poder”. Pero, al igual que otros cubanos dentro y fuera de la isla, cree que Alejandro Castro Espín y Luis Alberto Rodríguez López-Callejas tienen el “verdadero poder” en la elite cubana.
“El régimen durante todo el tiempo ha sido bastante claro respecto a sus posiciones, y en este caso esa frase que hace una semana usó el canciller Bruno Rodríguez, y que Raúl Castro ha usado reiteradamente, diciendo que no van a ceder ni un milímetro, fue lo mismo que ocurrió el jueves”, dijo quien hace oposición interna y en el exterior.
Acotó que el poder en Cuba sigue descansando “en la élite militar en la que Raúl Castro es su máximo exponente, y allí también está su hijo, el coronel Castro Espín”. Y finalmente manifestó en palabras lapidarias: “Nada ha cambiado, todo sigue igual”.
“Otro dedazo”
En opinión del presidente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, lo que denominó “el dedazo” es una “tradición en Cuba”. Acorde con el opositor, “Fidel Castro nombró a su sucesor, su hermano Raúl, de un dedazo, y ahora Raúl Castro nombra a su sucesor Miguel Díaz-Canel, también de un dedazo”.
Sánchez declaró que Raúl Castro no estará sentado en la silla presidencial, pero seguirá al mando del Partido Comunista, que es “el rector y órgano supremo de la sociedad cubana”, y resaltó que “todas las decisiones importantes del país van a ser consultadas con Raúl Castro”.
De acuerdo con el activista, Castro continuará haciendo lo mismo que hacía desde la silla presidencial por lo menos hasta el año 2021, cuando debe dejar su cargo como máximo dirigente del Partido Comunista de Cuba.
“Es un teatro”
A los comentarios que suscitó el “cambio” en la dictadura cubana se sumó el de Rosa María Payá, directora del proyecto Cuba Decide, para quien la designación de Díaz-Canel es un “teatro preparado para quedarse con todo el poder”.
La joven opositora, que en el marco de la Cumbre de las Américas, en Lima, tuvo protagonismo al reunirse con varias personalidades del continente, recalcó que “es solo un cambio en la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros, pero quien por la Constitución es la fuerza rectora de la sociedad y el Estado es el Partido Comunista”.
“Estamos asistiendo a un teatro preparado por el poder en Cuba, para quedarse con todo, incluidos los recursos, y vemos que el gran excluido es el pueblo y los ciudadanos que han tenido cero posibilidad en la elección de los candidatos a la Asamblea y esto nos lleva a seguir insistiendo en el cambio de sistema hacia la democracia”, puntualizó.
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