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ÉXODO MASIVO

Éxodo masivo o prueba de fuerza de La Habana hacia EEUU

Florida recibe un gran número de inmigrantes de Cuba y Haití; las autoridades comienzan a preocuparse y expertos explican detalles del fenómeno migratorio
Por Daniel Castropé

MIAMI.- Cada ola migratoria presenta matices diferentes, pero la más reciente, que tiene como protagonistas a miles de cubanos y en menor escala a nacionales de Haití, comienza a generar efectos socioeconómicos y grandes preocupaciones en la comunidad del sur de la Florida.

En un solo fin de semana, el de la transición entre 2022 y 2023, cerca de 500 cubanos llegaron a los Cayos de Florida. Entretanto, unos 200 haitianos también tocaron suelo floridano. Las preguntas que surgen no podrían ser otras: ¿Cuál será el destino de estos migrantes? ¿A dónde irán a parar todas estas personas? ¿Podrán trabajar sin permiso de trabajo?

Para esta gran masa de inmigrantes, sin embargo, los retos no terminan cuando llegan a Miami o a cualquier localidad sur floridana. No son pocos los que están recibiendo órdenes de proceso de deportación (I-220B), y luego pasan dificultades para encontrar trabajo y vivienda en ciudades saturadas de recién llegados, donde, como agravante, el costo de vida sigue en una espiral ascendente.

Pero hay causa evidente. La represión policial en Cuba, así como la seria situación económica y de supervivencia que también afecta a Haití impulsan a cientos de cubanos y haitianos a cruzar el Estrecho de Florida en cualquier tipo de embarcación. Por lo general, en balsa o pequeños botes que no ofrecen mayor protección. Son cientos los desaparecidos en las aguas que separan las costas.

En medio de este entramado de circunstancias orgánicas o creadas con fines específicos, sobreviene otro interrogante en el caso de Cuba: ¿Está el régimen castrista detrás del éxodo masivo de nacionales de la isla para presionar a Estados Unidos, en busca de algunas prebendas?

Procesos migratorios

La mayoría de los cubanos, a diferencia de otros inmigrantes, han tenido un camino relativamente ‘más fácil’ para establecerse en los Estados Unidos por huir de una dictadura, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano promulgada en 1966, que les permite tramitar la residencia permanente después de un año y un día en este país.

No obstante, los procesos de admisión hoy son más complejos para obtener un estatus legal. Según los especialistas, los cubanos con más posibilidades de ser deportados son quienes ingresan a EEUU con el documento I-220B, un estatus que indica que el migrante queda bajo supervisión.

El abogado de inmigración Ángel Leal, consultado por DIARIO LAS AMÉRICAS, comentó que, contrario al anterior, el formulario I-220A “ofrece más posibilidades” al peticionario.

“El I-220A es una orden de libertad bajo palabra, que se encuentra en revisión en un tribunal de apelaciones y que puede ser asumido, en muchos casos, como un parole [libertad condicional bajo palabra]”, explicó.

Un alto número de cubanos ha podido ajustar su estatus con ese documento. Sin embargo, de acuerdo con el jurista, “no es garantía de que todos puedan hacerlo” por diferentes circunstancias.

El documento ‘soñado’ por todos, de alguna forma, es el parole. Obtenerlo al momento de cruzar un puerto de frontera “es la base para pedir la residencia con la Ley de Ajuste Cubano”, argumentó Leal. “Es un documento que debe decir literalmente la palabra parole, bajo la sección 212.5 del Código de Inmigración”.

“El de la vista gorda”

El jurista Wilfredo ‘Willy’ Allen, que también conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS, se remonta a la más reciente reunión entre delegados del gobierno de Estados Unidos y del régimen cubano para tratar aspectos migratorios, que se llevó a cabo a mediados de noviembre. Los resultados del encuentro no salieron a la luz pública, pero días más tarde voceros de la dictadura informaron que Cuba estaba dispuesta a recibir a nacionales de la isla deportados desde suelo estadounidense.

El análisis de Allen lo lleva a colegir que el régimen “quiere crear cierta situación dramática a los americanos”, con la pretensión de “buscar la forma de conseguir más negociaciones”, porque —acotó— “es muy difícil creer que tantas personas se muevan dentro de Cuba y salgan en grupos tan grandes, sin que el gobierno de Cuba lo permita y no interfiera en esas operaciones”, en unas costas que son ampliamente vigiladas por guarda fronteras cubanos. En la nación caribeña, dicen los mismos cubanos, “no se mueve una hoja sin que lo sepa la Seguridad del Estado”.

Cree también Allen que “es muy difícil pensar” en la posibilidad de que “el gobierno cubano ha mandado a sus agentes de frontera a tomar café”, mientras miles salen rumbo hacia la libertad. “Aquí es claro que el gobierno cubano se está haciendo el de la vista gorda”, acuñó.

El letrado es partidario de descartar la “coincidencia” en el movimiento migratorio tan elevado que se experimenta con mayor énfasis desde el año pasado. En ese sentido, puso en contexto que, durante el anterior año fiscal, concluido en septiembre, ingresaron al país alrededor de 240.000 cubanos y desde entonces hasta la fecha ya se suman 100.000 adicionales.

Insistió en que la situación caótica de Cuba, intensificada con una migración que parece no detenerse, estaría conduciendo a la élite gubernamental a “buscar la forma de tener contactos con el gobierno americano”, con el fin de “lograr un nuevo aire y mantenerse a flote”. Y eso —a su juicio— “es una forma de presión”.

Situación compleja

De cualquier manera, los inmigrantes cubanos y haitianos afrontan desafíos en los linderos del estado de la Florida, ya de por sí el de mayor crecimiento en la nación, con un aumento de población del 1,9% de 2021 a 2022, superando el crecimiento demográfico de cualquier otro territorio estatal por primera vez desde 1957.

Toda esa masa de nuevos inmigrantes en el Estado del Sol, que se asientan en ciudades como Miami o Hialeah, entre otras, en las que encuentran apoyo de familiares y amigos, con el plus del componente cultural a su favor, tienen frente a sí dos necesidades primordiales: el trabajo y la vivienda. Igual ocurre con los haitianos que ven una oportunidad en el sector La Pequeña Haití, en Miami.

Además de que estas personas tienen que navegar por un complejo sistema de leyes migratorias, en las que documentos como el parole, el I-220A o el I-220B se les hacen familiares en su vocabulario, muchos de tantos no vislumbran un camino distinto a tener que alojarse en casas de parientes y allegados hasta que encuentran un trabajo.

Sin un permiso de trabajo al instante cuando arriban por mar o cruzan la frontera sur, los recién llegados ‘dependen’ de posiciones de trabajo “por la izquierda”, por ejemplo, en la agricultura, la construcción o la limpieza. La falta de un ‘social security’ habilitado para trabajar o una licencia de conducir asimismo les dificulta conseguir un lugar en donde vivir.

Frente a esta situación, las autoridades comienzan a mostrar mayores signos de preocupación. De hecho, a pedido de DIARIO LAS AMÉRICAS, la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, emitió una declaración en la que anunció gestiones para canalizar recursos federales que se destinarían a programas de beneficio de los inmigrantes.

“Mi administración está trabajando con organizaciones de la comunidad y buscando fondos federales debido al aumento en la llegada de inmigrantes desde el año pasado. En respuesta a la reciente situación en el condado de Monroe [a donde han arribado centenares de migrantes], estoy consultando con todas las partes interesadas para movilizar recursos y buscar más apoyo federal. Miami-Dade siempre ha recibido a inmigrantes que vienen huyendo de la opresión y en busca de libertad y democracia. Nuestra comunidad entiende este sufrimiento y por eso respondemos con compasión”, dijo la edil.

El Condado del Gran Miami cuenta con la Oficina de Nuevos Americanos (ONA), una organización que se nutre de recursos públicos y privados, cuya misión es “empoderar a los inmigrantes elegibles para la naturalización, para que participen más cívica y económicamente en nuestras comunidades, al proporcionarles los recursos y servicios que necesitan para superar cualquier barrera a la ciudadanía”, una vez que obtengan la residencia permanente y cumplan los cinco años requeridos en el país, según su sitio web. La oficina está situada en Joseph Caleb Center en 5400 NW 22nd Ave, Miami.

Antecedentes

El actual desplazamiento masivo de cubanos despierta el ‘fantasma’ del éxodo del Mariel en 1980 y la oleada de los balseros de 1994, las más profundas crisis de migrantes de la isla.

El éxodo del Mariel comenzó en abril de 1980, cuando el sistema autoritario cubano anunció que cualquier persona que deseara dejar el país podía hacerlo a través de ese muelle. Esto condujo a una gran oleada de cubanos que salieron de la nación insular utilizando cualquier medio posible.

Se estima que más de 125.000 cubanos dejaron su nación durante ese período.

Por otra parte, la crisis de los balseros de 1994 constituyó una serie de acontecimientos producidos en Cuba durante varios meses, que incluyó el alzamiento del Maleconazo, el hundimiento del Remolcador 13 de marzo, y otros. Durante esta crisis, más de 35.000 cubanos lograron emigrar hacia Estados Unidos, después de haber sido ubicados por meses en la Base Naval de Guantánamo.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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