Unas elecciones muy candentes y decisivas para la Florida
31 de agosto de 2018 - 19:08 - Por SERGIO OTÁLORA
El Estado del Sol desarrolla una intensa lucha política que no sólo definirá quién llevará las riendas del Gobierno floridano, sino además podría decidir cuál partido dominará el Congreso de la nación

MIAMI.- Varias sorpresas trajo la elección del 28 de agosto. La primera, que no todo en política es dinero, y la segunda, la alta participación de los dos partidos en la contienda.

Desde 1978, el Partido Demócrata no veía una participación como esta. Entre la elección primaria de 2014 y 2018, se amplió el número de votantes de ese partido en 650.000. Sin embargo, su asistencia a las urnas fue del 31%, mientras que la del Partido Republicano fue del 34%.

Por otra parte, Gillum ganó con un 34% del voto demócrata, mientras DeSantis logró su nominación con un 56% del electorado republicano.

Sólo días después de la elección primaria, hay analistas que ven que la movilización de la juventud fue un factor fundamental para que hubiera una participación electoral mayor, en una elección primara que por tradición no genera grandes números de asistencia a las urnas.

NextGen –el PAC financiado por el multimillonario demócrata Tom Steyer que apoyó a Gillum– registró a 19.000 jóvenes entre los 18 y 35 años para estas elecciones.

Otro de los factores de gran incentivo para que los jóvenes se registraran y, sobre todo, se animaran a votar, fue la reacción nacional por la masacre en la escuela secundaria Marojory Stoneman Douglas, el pasado 14 de febrero.

Según análisis de TargetSmart (citado por un artículo del grupo MacClatchy), antes de la tragedia en ese colegio los jóvenes entre los 18 y 29 años conformaban el 26.23% de los nuevos electores en la Florida. Después del tiroteo, en el que murieron 17 personas, se elevó la cifra de inscripción al 34.22%.

Los primeros estudios de cifras electorales ya indican que el voto afroamericano se movilizó de manera masiva a favor de Gillum en las grandes zonas metropolitanas del estado, como Miami-Dade, Broward, Duval y Orange, sitios con fuerte presencia afroamericana.

Sin embargo, Gwen Graham triunfó en más condados (44) que su oponente (18) y ganador de la contienda. Caso contrario sucedió con DeSantis (39) y Putnam (28). Este último fue el favorito de las encuestas durante gran tramo de la campaña, pero en el mes de junio, cuando el presidente Donald Trump anunció, a través de su cuenta en Twitter, que apoyaba al también congresista, las cifras cambiaron por completo.

De acuerdo con los observadores de la política floridana, esta elección demostró que hay un gran entusiasmo en los electores de los dos partidos, pero la pregunta es si los candidatos de cada uno de ellos lograrán hacer una coalición, más allá de sus propias organizaciones partidistas, que les permita recoger el centro del espectro político.

Otro punto importante para destacar es que en esta elección se vio una cierta fatiga en el electorado con un tipo de publicidad política, la llamada "propaganda negra", que busca, con mentiras o verdades a medias, acabar con la reputación de un aspirante.

Al parecer, le sucedió al precandidato demócrata Jeff Greene, quien inundó televisión y los buzones de correo postal con una serie de ataques que lograron el efecto contrario: que el atacante tuviera una imagen más negativa que el atacado. Fue tanto el impacto, que Green desapareció en el último tramo de la campaña y en un comunicado informó que estaba dedicado a tocar puertas, o sea visitando viviendas, para hablar cara a cara con el electorado.

El billete sí importa

A pesar de que las primarias demostraron que no siempre "poderoso señor es Don Dinero" –si se tiene en cuenta lo que gastaron los ganadores y lo que invirtieron sus oponentes– está claro que la batalla hacia la elección general será sin duda una danza de los millones en avisos y publicidad política televisiva.

Tras las elecciones, en sólo 24 horas Gillum recibió 1 millón de dólares en contribuciones. Una cifra muy significativa si se tiene en cuenta que toda su campaña, que se extendió casi por un año, costó cerca de 7 millones de dólares.

Pero, luego de lo sucedido el 28 de agosto, habrá factores que irán más allá de las finanzas de cada campaña: el desempeño en los debates que tengan los candidatos; la contundencia de los mensajes para lograr captar, sobre todo, a los independientes y los posibles errores que puedan cometer.

El candidato republicano Ron DeSantis ya se vio envuelto en una intensa polémica nacional por usar palabras que fueron interpretadas como llamados solapados al racismo. En una aparición en el canal FOX, dijo que elegir al “socialista” Gillum era un error y que acabaría con lo que había logrado el gobernador Scott, pero para ello utilizó un término inusual, que fue prácticamente sacado de contexto, (monkey [mono o mico en español] this up) que significa algo así como ‘deshacer todo esto’, y obligó a ese canal conservador a desmarcarse de su habitual invitado.

Ambos contrincantes tendrán que anunciar sus compañeros, o compañeras, de boleta, para ocupar la vicegobernación antes del 7 de septiembre.

Por el Senado

Hay que tener en cuenta que la competencia entre partidos es extensa. Las de mayor importancia son las del Senado federal, los distritos 26 y 27 para el Congreso, la gobernación, la fiscalía federal en el estado y el comisionado de agricultura y servicio a consumidores.

En estos dos meses que faltan para la elección el martes 6 de noviembre, los dos partidos utilizarán todos sus recursos, más los de los donantes, para competir. Y en el medio, brillará el dinero sin límites que entra a los PAC y súper PAC, encargados en gran parte de la publicidad más negativa.

Para los demócratas de Florida es una esperanza que el triunfo de Gillum logre revitalizar la difícil campaña al senado que sigue Bill Nelson quien, entre otras cosas, ha sido superado en muchos millones por los recursos casi sin límites del gobernador y candidato, Rick Scott, quien reportó en el último informe al departamento de elecciones 31,203.038 dólares en contribuciones.

En el mismo reporte, Nelson informó que había recolectado 19,901.692 dólares en contribuciones de campaña.

Primeras encuestas

Una primera encuesta realizada por el Public Policy Polling (PPP), entre el 29 y el 30 de agosto, con 743 votantes, muestra a Gillum cinco puntos por delante de DeSantis.

De igual manera, por primera vez en varios meses, el senador Nelson logra estar un punto por encima de su oponente, el gobernador republicano Rick Scott.

En el sondeo hay una cifra que llama la atención porque es en los independientes donde tal vez se decida la elección: en ese grupo Nelson aventaja a Scott por 20 puntos.

También hay una distancia muy grande entre géneros, según lo expresó la investigación del PPP. Mientras un 53% de las mujeres votarían por Nelson, un 51% de hombres lo haría por Scott. Al primero lo apoya un 39% de hombres, y al segundo, un 41% de mujeres.

Pero la batalla apenas empieza y en las próximas semanas las cosas pueden cambiar de manera radical para cualquier lado.