La cara triste de las fiestas
Aunque estos días están hechos para celebrar y compartir, la nostalgia y la frustración pueden hacernos sentir irremediablemente abatidos
El fenómeno Grinch
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La depresión navideña o trastorno afectivo estacional, no es un invento de nuestros tiempos, y es más común de lo que creemos. Este periodo de celebración, asociado al cierre del año, es el momento en que evaluamos nuestros logros y fracasos, y como no siempre el balance resulta positivo, la frustración se hace presente, y en ocasiones, no sabemos cómo manejarla.
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A esto hay que sumarle los recuerdos dolorosos, las rupturas amorosas o sociales, los fracasos laborales o académicos y las dificultades económicas, por eso no extraña que llegue el momento en que, como el duende que pretendía romper con el espíritu navideño, queramos desligarnos de las fiestas, porque nos hacen sentir profundamente nostálgicos, decepcionados, y hasta disgustados con nosotros mismos. n
Es importante estar atentos y reconocer esos síntomas que pueden afectarnos, como la tristeza prolongada, la incapacidad de sentir placer, la alteración en los hábitos alimenticios, la irritabilidad, el aumento del sentimiento de culpa, el insomnio y hasta la disminución de la libido. nSi bien es normal sentir tristeza, agobio o estrés en esta época, el poder controlar estos sentimientos es el mejor indicador de que aún no hemos caído en depresión, pero si estos afectan nuestro desempeño diario, y nos impiden disfrutar de la familia, los amigos, las fiestas, la comida, los regalos y la decoración, es porque llegó el momento de buscar ayuda profesional. n
Si se siente nostálgico, tome algunas medidas. En primer lugar, modifique sus expectativas, sea realista, no espere la llegada de la Navidad y el Año Nuevo para ser feliz, de la bienvenida a estas fechas sin esperar grandes acontecimientos. No piense que la solución a sus problemas emocionales está en el calendario, ni que los días festivos llenarán los vacíos afectivos que hay en su interior.
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A pesar de la tristeza, aumente su capacidad para ilusionarse y dese la oportunidad de sentirse bien. No permita que los pensamientos derrotistas y negativos aparezcan. Active los sentimientos positivos asociados a la navidad, comparta con los demás, participe en alguna actividad de voluntariado social, y evite comparaciones con los años anteriores para intentar probarse a sí mismo que el tiempo pasado fue mejor.
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El individuo con depresión navideña puede presentar: n
- Tristeza y llanto repentino sin razón aparente. n
- Desgano. nIrritabilidad.
-Falta de energía, atención y concentración. n
-Exceso de pensamientos negativos. n
-Pérdida o aumento del apetito y sueño. n
-Desánimo para todas las actividades de aseo personal. n
-Desinterés en comunicarse y relacionarse con los demás.
-Pensamientos suicidas.
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