La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos propinó golpes contundentes a las intenciones de los demócratas en la redistribución de los mapas electorales y trampas en estados gobernados por ellos en busca de retomar el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de legislativas de noviembre.
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Justicia en EEUU rechaza trampas electorales de la izquierda
El bloqueo del referendo en Virginia junto al dictamen de la Corte Suprema en Washington sobre el nuevo mapa electoral en Louisiana truncaron los planes demócratas para los comicios de medio término
Después de la aplastante victoria electoral de los republicanos con el control de ambas Cámaras del Congreso en Washington y la Presidencia en manos de Donald J. Trump, este es el impacto político más demoledor que sufren los demócratas.
En primera instancia, el Máximo Tribunal validó la nueva redistribución distrital en Texas que suma cinco nuevos escaños a la Cámara de Representantes en Washington, mientras en Florida la legislatura estatal respaldó una nueva redistribución distrital en busca de mayor representatividad, tras el éxodo masivo de estados demócratas como Illinois, Nueva York, Massachusetts, Nueva Jersey y California hacia el nombrado “Estado del Sol”.
La aprobación otorga otros cuatro escaños a la bancada republicana en la Cámara Baja en Washington. Sólo entre Texas y el estado más al sur del país se agregarían 9 sillas conservadoras a la legislatura federal.
Giro de 180 grados
El caso de Lousiana y el dictamen de la Corte Suprema del país dio un giro de 180 grados a los planes demócratas para los comicios legislativos de medio término en los que aspiran tomar el control de alguna de las dos Cámara del Congreso en Washington.
La Máxima Instancia judicial anuló el nuevo mapa electoral de Louisiana, el otro gran revés para la izquierda en su intento de jugar con los mapas electorales a su favor y ganar puestos en el Congreso para obtener la mayoría.
El Máximo Tribunal argumentó que su diseño se basó excesivamente en criterios raciales, un éxito para los republicanos y otra rotunda derrota para la izquierda en el país.
"Debido a que la Ley de Derechos Electorales no requería que Louisiana creara un distrito adicional de mayoría minoritaria, ningún interés apremiante justificó el uso de la raza por parte del estado al crear el (mapa)", indicó en su sentencia la Máxima Instancia judicial.
En resumen, la Corte Suprema dejó claro que trazar distritos electorales mediante la vara racial como criterio principal es inconstitucional.
La decisión del Supremo limita así el rediseño de mapas electorales en todo el país por motivos raciales, al entender que la Ley de Derechos Electorales no exige que los estados creen distritos basados en este indicador.
Con las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para noviembre de este año y la redistribución de distritos que adelantan varios estados, el fallo podría ampliar la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en alrededor de [una veintena de escaños].
"Las distinciones entre ciudadanos únicamente por su ascendencia son, por su propia naturaleza, odiosas para un pueblo libre, cuyas instituciones se fundan en la doctrina de la igualdad", resaltó la sentencia.
Anulación en Louisiana
El caso impacta directamente a los demócratas que persiguen a toda costa y por encima de normas estatales legales obtener el control de una de las Cámaras y [entorpecer] aún más las acciones y decisiones del presidente Trump.
Por 6 votos contra 3, la Corte concluyó que una ley emblemática que garantiza la representación electoral de las minorías, la Ley de Derecho al Voto (Voting Rights Act), no obligaba a Louisiana a crear un segundo distrito de mayoría afroestadounidense.
En consecuencia, el mapa electoral de este estado del sur "es una redistribución inconstitucional", afirmó el magistrado Samuel Alito en la sentencia redactada en nombre de la mayoría.
En las elecciones de noviembre se renueva por completo la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Los republicanos - de forma legal, representativa y democrática, buscan mantener la mayoría en ambas Cámaras, entre otras cosas para proteger la gestión presidencial de Trump y su programa Make America Great Again.
Golpe en Virginia
En Virginia, el juez Jack Hurley, del Tribunal de Circuito del condado Tazewell, prohibió certificar el resultado del referéndum y utilizar los nuevos mapas, que representan un atentado directo a la democracia y a las elecciones representativas.
Virginia supuestamente "aprobó" un referéndum para permitir la redefinición del mapa de distritos con una correlación totalmente desproporcionada a favor de la izquierda, que otorgaría a los demócratas de manera fraudulenta cuatro escaños más en la Cámara Baja de la nación.
La propuesta de la izquierda recibió decenas de denuncias de [fraude electoral]. Las quejas sobre las incongruencias llegaron de forma inmediata al Departamento de Justicia estatal.
La correlación de distritos que se votó en las urnas, mediante preguntas que generaron confusión, fue de 10 demócratas contra solo 1 republicano, cuando antes el mapa se dividía en 6 demócratas y 5 republicanos.
"El tribunal declara que todos y cada uno de los votos a favor o en contra de la propuesta de enmienda constitucional en las elecciones especiales del 21 de abril de 2026 [quedan sin efecto]", escribió Hurley.
El referéndum en Virginia fue la presunta respuesta demócrata a la iniciativa de redistribución electoral lanzada por el presidente Donald J. Trump y los republicanos en otros estados como Texas. Pero la gran diferencia es que en esos estados se respetó la verdadera representatividad; sin violar estatutos estatales ni contravenir las leyes electorales y el orden institucional.
De los 11 representantes que tiene Virginia en el Congreso estadounidense, seis son actualmente demócratas.
La nueva delimitación territorial denegada resulta inaceptable, de acuerdo con las protestas de ciudadanos, activistas y congresistas conservadores. El único objetivo en este caso, como se cuestionaron los republicanos, no era lograr una mayor representación en las comunidades, sino eliminarla a favor de la izquierda y su agenda “progresista” o Woke.
Para lograrlo redibujaron el mapa electoral de forma que todos los condados de mayoría rural, más afines a los republicanos, quedaron en un solo distrito, con un único representante potencial. Una patraña inadmisible para la democracia del país y una clara violación de los derechos representativos del sistema electoral en EEUU.
Tribunal Supremo estatal
El presidente Donald J. Trump reaccionó de manera enérgica y afirmó que la votación en Virginia estuvo absolutamente "amañada". Es muy probable que el tema termine en la Corte Suprema de EEUU.
Los jueces del Tribunal Supremo de Virginia cuestionaron si la legislatura del estado, controlada por los demócratas, cumplió con los requisitos constitucionales cuando envió a los votantes un plan de redistribución de distritos congresuales, en un caso que tiene mucho en juego para el equilibrio de poder en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Los nuevos distritos, que podrían aportar a los demócratas cuatro escaños adicionales, obtuvieron una ajustada aprobación (con muchas dudas de su legitimidad) entre los votantes .
Una impugnación legal republicana sostiene que la Asamblea General violó normas de procedimiento al someter la enmienda constitucional a los votantes para autorizar la redistribución de distritos a mitad de década. Si el Máximo Tribunal estatal coincide en que los legisladores incumplieron las reglas, podría invalidar la enmienda y dejar sin efecto la votación.
El proceso judicial en Virginia representa la batalla nacional por la redistribución de distritos entre republicanos y demócratas para las elecciones intermedias de noviembre, que determinarán si los republicanos mantienen su mayoría en la Cámara de Representantes o la incrementan.
En respuesta a todas trampas de la izquierda en 2020 y 2022, Trump instó en 2025 a los estados republicanos a rediseñar los mapas electorales, independientemente del censo, como lo habían hecho con anterioridad los demócratas.
Ohio y Carolina del Norte siguieron el ejemplo de Texas y redibujaron su mapa para ofrecer un puñado de escaños adicionales a los conservadores. Después, la izquierda hizo lo mismo en California, Virginia y otros estados como Lousiana, pero de manera desproporcionada e inconstitucional.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, Reuters, The New York Times, NewsMax y Fox News
