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ANÁLISIS

La comunicación sobre la crisis climática no conecta con quienes más sufren sus efectos, según estudio

Investigadores de Yale y George Mason concluyen que el principal obstáculo no es la falta de interés, sino una comunicación que no conecta con la realidad cotidiana de estas poblaciones.

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

Un nuevo estudio revela que los estadounidenses que viven en las zonas más expuestas a los efectos del cambio climático no están, en general, más preocupados por el calentamiento global que el resto de la población. Sin embargo, sí manifiestan una mayor inquietud por las consecuencias que experimentan en su vida cotidiana, como las olas de calor extremo, los apagones, las inundaciones y la contaminación.

La investigación, tituladaVulnerability outpaces climate worry in U.S. frontline communities (La vulnerabilidad supera la preocupación por el clima en las comunidades de primera línea de Estados Unidos), fue publicada en la revistaOne Earth por Jennifer Carman y sus colegas de las universidades de Yale y George Mason, en Estados Unidos. El estudio combinó seis años de datos de encuestas nacionales con datos cartográficos federales y abarcó a más de 6.000 encuestados. Alrededor de un tercio de la población del país vive en una comunidad clasificada como de primera línea, es decir, poblaciones que experimentan los impactos del clima primero y con mayor intensidad.

Se trata de las personas

Para Carman, especialista en investigación y directora de estrategia de encuestas del Programa de Yale sobre Comunicación del Cambio Climático, la investigación climática no se limita a los datos. Se trata de entender cómo las personas más afectadas por el aumento de las temperaturas, las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos experimentan y hablan de esos impactos en su vida diaria.

“No hubo una sola chispa que me llevara a emprender la investigación”, afirma. “Es algo en lo que he estado pensando desde hace mucho tiempo. Mi interés investigativo es cómo las personas se preparan y responden a los impactos climáticos en sus vidas”.

Los investigadores contaban con datos geográficos sobre dónde vive la gente y su grado de exposición a los riesgos del clima. “Entonces, mis colaboradores y yo nos preguntamos: ¿podemos identificar a las personas en las zonas más afectadas y ver cómo difieren sus opiniones de las del público en general?”.

Las cifras hablan

Los principales hallazgos del estudio muestran que:

La razón detrás de las cifras:

Carman escuchó por primera vez esta idea en una conferencia, de boca de una ponente. Ella explicó que, cuando una persona vive con el estrés de la violencia callejera, el pago de facturas, el riesgo de perder su vivienda, el estrés derivado de la exposición a la contaminación y los problemas de salud relacionados, la alteración climática se convierte en solo una preocupación más.

“No es que a las personas de estas comunidades no les importe”, resume Carman. “Es que la crisis climática compite con tantos otros factores de estrés que no logra situarse en primer plano”.

Como investigadora, su principal conclusión tiene que ver con cuestionar los prejuicios. “Existe la tendencia a asumir que las personas en comunidades de primera línea son indiferentes y no les importa el tema, o que esas comunidades están compuestas enteramente por activistas que dominan la terminología. Ambos grupos existen. Pero también hay muchas personas que viven todo tipo de situaciones, en las que el clima es solo una parte más”.

Eso reafirmó algo para Carman: “A pesar de las diferentes circunstancias, las personas procesan y experimentan los impactos climáticos de maneras muy humanas”, concluye.

Los investigadores también determinaron que no se trata de una brecha de interés, sino de una brecha de comunicación. Las personas en comunidades de primera línea viven con los impactos climáticos, pero esas experiencias a menudo no se conectan de manera explícita con ese concepto.

La recomendación del estudio propone dar prioridad a las consecuencias concretas y locales, así como a los líderes comunitarios de confianza, en lugar de recurrir a mensajes abstractos, y vincular claramente cualquier inversión o financiamiento con un beneficio directo para la comunidad, en lugar de asumir que las personas establecerán esa conexión por sí mismas.

¿Quién puede beneficiarse de este conocimiento?

Carman prevé que distintos grupos podrán avanzar en sus objetivos de acción climática basando su estrategia en los resultados del estudio.

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FUENTE: on aportes de VoLo Foundation

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