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ESPECIAL

Dominica de Contreras: una vida vinculada al patrimonio de Segovia

La figura de Dominica de Contreras, defensora incansable del patrimonio segoviano, protagoniza un recorrido por su historia familiar y su compromiso con la preservación de la identidad local.

Por IBÉYISE PACHECO

La marquesa Dominica es de esas bellezas que no tiene edad. Sus ojos brillan con la energía de la juventud de una vida larga que le complace. Conversar con ella es la síntesis de momentos luminosos narrados con clase, picardía y pasión. El Adelantado fue el primer tema.

-El Adelantado se ha caracterizado siempre por defender los intereses de Segovia lo que incluye la defensa del patrimonio y de la cultura porque si no los defiendes pierdes tu identidad. Por eso continuamente estamos sacando la historia de los pueblos, esa pequeña memoria que persiste, porque aun cuando es un diario de actualidad, nuestra vitalidad está en recoger la historia completa de Segovia.

Mi padre -Juan Contreras y López de Ayala, IX marqués de Lozoya- fue un hombre muy popular porque se dedicó a la historia del arte. Fue director general del Bellas Artes, del Instituto de España, estudió en la Academia de España en Roma, siempre con Segovia en su corazón. Nació en Segovia y en esta casa - donde reside la marquesa- vivió su infancia.

Segovia es una de las ciudades medievales mejor conservadas; y no solo Segovia, sino todo su entorno paisajístico, por eso podemos disfrutarla hoy. Con nuestro matrimonio, Carlos Herranz y yo, se encontraron dos ámbitos estrechamente vinculados: el interés por la cultura y la protección del patrimonio segoviano junto a la capacidad de El Adelantado para dar visibilidad a estos asuntos y generar debate en torno a ellos.

Hubo un momento en que mi padre, mi primo y sus amigos estaban agotados, ya eran mayores, estaban sin fuerzas. Comenzaban los años 60 y todo el mundo quería construir edificios de nueve plantas. Nosotros éramos todos estudiantes y Carlos ya estaba en El Adelantado desde donde decidimos montar una campaña invitando a lo mejor de lo mejor para que vinieran a Segovia. Así, los arquitectos contemporáneos más destacados del mundo dieron lecciones a los ambiciosos ignorantes de cómo se construye en una ciudad antigua.

Trajimos a los cuatro mejores. Fue increíble porque las autoridades estaban encantadas porque creían que los expertos les iban a dar la razón en todo; que apoyarían la nueva construcción. Los arquitectos en cambio nos dieron unas lecciones magníficas respecto a lo que se puede y no se puede hacer en una ciudad histórica. Los ambiciosos quedaron en evidencia. A partir de entonces el chip de la ciudad cambió y la gente tomó conciencia de la situación. La ciudad se sensibilizó con el tema.

A lo largo de los años hemos continuado trabajando en iniciativas vinculadas a la protección de la ciudad, la cultura y la puesta en valor de su patrimonio.

Logramos la primera universidad privada en Segovia; realmente hicimos muchas cosas culturales interesantes.

La llegada del Tren de Alta Velocidad fue también uno de los grandes debates sobre el futuro de Segovia en los que Carlos Herranz se implicó activamente.

Mi padre me formó hondamente; eso me ha dejado conocimientos y fuerza para restaurar por ejemplo esta casa donde vivo que estaba hecha una pena; era una especie de tienda de campaña muy vistosa, pero nada más; no se podía vivir, era una ruina por varios lados. Hemos logrado restaurarla.

Defender Segovia ha sido mi obligación toda la vida. Y si surgiera algún otro problema me gustaría tener fuerzas para luchar. Por fortuna la gente está más mentalizada.

Hicimos muchas cosas bonitas, por ejemplo, inventamos el camino de San Frutos, imitando a muchos otros caminos de peregrinación tan conocidos en España. Diseñamos el camino de San Frutos al estilo del camino de Santiago o de la Virgen de Santa María de Ujué de Navarra que fue la que me inspiró y que se realiza tradicionalmente en el domingo siguiente al 25 de abril, día de San Marcos. Es una peregrinación impresionante. Se trata de un santuario en medio de un paraje medio desértico. Se sale por la noche y por la mañana se llega a Ujué.

La ermita del Camino de San Frutos está a 70 kilómetros de Segovia y todo el camino lo trazó mi yerno, el marido de mi hija Lucía. La ruta va por toda la falda de la Sierra.

También el camino de San Frutos tenía otras intenciones: queríamos llevar gente que aportara ingresos a los pueblos a lo largo de la ruta. Se trata de un páramo con varios cañones, así al estilo del Colorado, pero más pequeño. Entonces se me ocurrió que se podía llevar gente y dinero para allá.

El Adelantado apoya ese camino de peregrinación desde la catedral de Segovia hasta el noreste de la provincia donde está la Ermita de San Frutos el patrón de Segovia. Es un lugar espectacular en pleno parque natural de las Hoces del río Duratón, levantado sobre un promontorio rocoso rodeado por uno de los meandros del Duratón, con curvas muy cerradas que el río ha ido excavando en la roca caliza. La percepción es que el río se retuerce en un cañón, formando grandes herraduras de agua encajonadas entre paredes casi verticales. La ermita permanece aislada sobre la roca en un paisaje hermoso.

Mi padre era enormemente liberal, pero era un señor del siglo XIX que se había criado en Segovia de manera muy tradicional y conservadora, pero al mismo tiempo era liberal. Yo quería estudiar arquitectura, pero en esa época era la escuela de horrores y me convenció para filosofía y letras y la verdad que lo he disfrutado.

El Adelantado nació en un contexto histórico muy diferente al actual y fue evolucionando hasta consolidarse como un periódico estrechamente vinculado a la realidad social, económica, cultural e institucional de Segovia.

El secreto del Acueducto

Me gustaba la arquitectura, y estudié historia del arte; una carrera muy completa porque se daba todo: antigua, media, contemporánea, y arte. Teníamos como trece asignaturas cada año. Fue estupendo porque aporta una formación de conjunto lo que me ha permitido escribir sobre temas muy diferentes.

El Acueducto Segovia lo he estudiado muchísimo; realmente es mi especialidad.

Del Acueducto de Segovia se desconocía todo, incluso el siglo en que se construyó. Solo se sabía que era romano, pero ni idea de con qué emperador, ni qué estilo tenía.

Había una tradición que decía que lo había hecho Trajano en el segundo siglo DC y eso es lo que repetía la gente cuando la verdad es que nadie lo había estudiado. Yo quería explicárselo a los alumnos, eso es algo que estimula mucho, explicar lo inexplicable. Y pues resultó que no es de Trajano. Esa idea equivocada partió en el siglo XVI cuando quedaban algunas letras en la cantera y a un historiador renacentista le pareció que con las letras que quedaban se podía meter la palabra Trajano. Yo sabía que no podía ser de Trajano, el estilo no coincidía, en eso estaba de acuerdo todo el mundo.

Realmente el Acueducto de Segovia es más antiguo de lo que se pensaba. Fue con Vespasiano, un emperador casi desconocido. Fue en el año 69 DC cuando empezó todo. Géza Alfoldy, que era un famosísimo catedrático húngaro, me dio oficialmente la razón. Se trataba de uno de los historiadores, romanistas y epigrafistas más importantes del siglo XX. Alfoldy precisó que Trajano lo que hizo fue restaurarlo, porque algún retoque necesitaba, pero se construyó con Vespasiano. Es que Vespasiano no dejaba lápidas con su nombre en ninguna parte porque era muy humilde, excepcional en todo.

Parece increíble que un acueducto tan inmenso en una ciudad bastante pequeña, pero era la favorita de los romanos. Segovia era una ciudad mimada de los romanos desde siempre porque resulta que estas pequeñas ciudades-Estado, al estilo de las ibéricas, hacían pactos con otras ciudades-Estado, a veces lejanísimas para ayudarse en todo.

Los segovianos en vez de hacerlo con otros pueblos parecidos hicieron pactos con los romanos, listos ¿eh? Los pactos eran con los romanos contra los cartagineses que les debían caer mucho peor. Deben haber dicho, del mal, el menos. Los romanos eran muy crueles con la gente que se les resistía, pero muy generosos con los amigos; lo dice el Pseudo-Frontino que recoge esta historia, pero sabemos que Segovia mucho antes que todo el resto de España, salvo cuatro ciudades importantísimas y dos colonias, era municipio romano, que era casi como ser romano. Lo que significa que tus grandes personajes pueden ocupar cargos públicos, ya que no todo el mundo es ciudadano romano.

Ese es el secreto del acueducto.

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