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El Papa Francisco siembra la semilla de la paz en el Medio Oriente

Los presidentes de Israel y Palestina llegan al Vaticano para rezar por la paz

u201cSerá un encuentro de oración, no servirá para encontrar una mediación o buscar soluciones. No. Solo nos reunimos para rezar u201d. Con estas palabras, el papa Francisco explicó a los periodistas que volvían con él de Jerusalén a Roma el significado del encuentro que organizó en el Vaticano con los presidentes de Israel y Palestina.

nShimon Peres y Abu Mazen se reunirán a la vera de San Pedro hoy, domingo de Pentecostes, tras aceptar en tiempos de récord la invitación que el Pontífice les formuló en su reciente viaje a Tierra Santa.

nLos presidentes llegan a la Ciudad del Vaticano sobre las 6 p.m. (hora local). El protocolo prevé un saludo del Pontífice a los dos huéspedes y a las respectivas delegaciones, que serán compuestas por unas 15 personas por cada país, sin políticos, sólo exponentes de la sociedad civil y religiosos. El grupo estará en los jardines vaticanos, u201cen una zona apartada, con céspedes altos que crean familiaridad y recogimiento u201d, explicó el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, en el mismo acto.

Tras una introducción en inglés y un interludio musical, llega el momento más intenso -siguió el vocero- : la oración u201d, subrayó. Esta parte prevé lecturas de textos sagrados en hebreo, italiano y árabe, u201cporque cada uno de los presidentes representa a un país y a tres religiones: cristianos, judíos y musulmanes comparten territorio cada uno con su fe u201d, detalló Pierbattista Pizzaballa, custodio en Tierra Santa. u201cPor eso no se trata de una oración interreligiosa: los cuatro no van a rezar juntos; van a estar juntos para rezar u201d, explicó. n

Las palabras del custodio siguen la línea del Papa e intentan trasladar la atención del campo de la política, complejo y atormentado desde más de cinco décadas, al puro ámbito de comunión espiritual. El Obispo de Roma intenta amortiguar el aterrizaje mediático de un encuentro que los observadores internacionales perciben como la cita diplomática más significativa de 2014. A pesar de las cautelas vaticanas, la cumbre organizada por el Pontífice levanta más expectación para la paz en el Medio Oriente de las cansadas negociaciones en Ginebra o de los continuos -y vanos- viajes de John Kerry a Jerusalén. n

La foto del Pontífice, Shimon Peres, Abu Mazen y el patriarca de Costantinopla Bartolomeo I rezando juntos, cada uno en su vestido, cada uno en su idioma y cada uno con su fe, fundamenta una nueva esperanza.

u201cEl domingo nos tomamos una pausa de la política -dijo Pizzaballa-. Será una invocación de la paz, el Santo Padre no entra en el conflicto, su intención es la de levantar la mirada, mirar al cielo, no a la tierra u201d. El fraile franciscano presenció una rueda de prensa en Roma y lo dijo aún más claro: u201cNadie espera que, de repente, el lunes explote la paz entre Israel y Palestina u201d. Sin embargo, Pizzaballa no pudo negar el enorme calado práctico de esta u201ccumbre religiosa u201d:

u201cEl objetivo es volver a abrir el camino del diálogo, también con un gesto de fuerte impacto en la opinión pública, porque la paz no la construyen sólo los políticos, sino todos los hombres u201d. u201cY la oración es un instrumento poderoso, más fuerte de cualquier diplomacia u201d, pareció hacerle eco, durante una clase en la Universidad Pontificia, monseñor Georg Gaenswein, prefecto de la Casa Pontificia y exsecretario particular de Benedicto XVI.

El mismo secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, negando el perfil bilateral del encuentro, confirmó sin embargo su indudable efecto práctico: u201cLa oración tiene una fuerza política que no conocemos aún y tenemos que explotar hasta el fondo u201d.

nEl Papa del diálogo, de la Iglesia que se abre al mundo, tiende la mano con equilibrio a las dos partes. Con igual cuidado y delicadeza se movió en el conflicto Sirio, según argumenta el vaticanista del Huffington Post, Piero Schiavazzi: u201cCon sus u2018cumbres espirituales u2019 -comentó el especialista, Francisco comenzó una nueva fase de la diplomacia, que busca el gesto penetrante y el consenso de amplio alcance.

Como cuando en otoño proclamó la jornada de oración para la paz en Siria y supo mantener la triangulación perfecta entre Moscú y Washington, sin excluir a nadie y responsabilizando a la vez a todos los hombres, de cualquier religión o ateos u201d.

Papa Francisco practica incluso en la política exterior su visión pastoral: la cultura del encuentro centra ambos aspectos del pontificado. Más que a través del acto diplomático -comentó Angela Ambrogetti, vaticanista de la agencia italiana-, opera a través del gesto impresionante, de efecto seguro. El día de oración para Siria y la invocación conjunta con Peres y Abu Mazen son iniciativas que le salieron del corazón, sin reflexión, sin preparación previa alguna y sin consultar al secretario. Es su manera de ser, improvisadora pero nada ingenua. La nueva diplomacia es una diplomacia de la espontaneidad u201d. n

El periodista Marco Tosatti habló del tema en la Universidad de Santa Croce y también relevó cómo u201cla diplomacia de Francisco está hecha de actos. La potencia del gesto es enorme. Aún más en nuestra época donde la comunicación parece aferrarse cada vez más a la imagen en detrimento de las palabras u201d. Pero añadió: u201cUn gesto tiene impacto inmediato y sugestivo, aunque mantiene libres a sus testigos u201d. Simplificando: los frutos de esta nueva diplomacia de los gestos no se pueden prever. Pero el papa Francisco no tiene el horizonte de las próximas elecciones. Es un jefe de Estado que se puede permitir lanzar la semilla y esperar los frutos.
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