MADRID.- Una parte de España quedó sumida en la oscuridad este miércoles durante un eclipse total, ante la mirada embelesada de miles de personas, según constataron periodistas de la AFP en Burgos (norte), Tarragona (noreste) y Colmenar Viejo (centro).
El fenómeno astronómico, tan espectacular como fugaz, pudo observarse en España a lo largo de una franja diagonal que atravesó el país desde el Atlántico noroeste hasta las islas Baleares, en el Mediterráneo.
El inusual eclipse solar total oscureció también los confines del Ártico ruso y el oeste de Islandia. Poco antes de las 17H00 GMT, la Luna proyectó su sombra sobre Rusia, Groenlandia e Islandia, antes de cruzar el Atlántico hacia España.
El raro fenómeno atravesó el territorio ibérico en diagonal y desapareció por el Mediterráneo alrededor de las 18H30 GMT.
Expectación en Lodoso
En Lodoso, un pequeño pueblo cercano a Burgos, centenares de personas equipadas con lentes de protección y telescopios se reunieron en un campo para esperar el gran momento.
“¡Guau!”, exclamaron muchos cuando el perfil de la Luna comenzó a ocultar el astro.
“Es la primera y también la última vez que voy a ver un eclipse”, dijo entusiasta Yenny Guevara, peruana de 50 años que viajó desde Francia para presenciar este acontecimiento “excepcional”.
Fuera de la franja de totalidad, el fenómeno se observó de manera parcial en gran parte de Europa occidental, Canadá, el noroeste de África y Estados Unidos.
“La noche más breve”
Cuando la Luna oculta completamente el Sol, se genera una inquietante oscuridad y las temperaturas descienden. Los animales, desorientados, reaccionan de forma inusual.
“Las aves empiezan a revolotear, los perros ladran. Esa reacción de la naturaleza es uno de los grandes atractivos de la totalidad”, el astrofísico británico Graham Jones desde Fontanil de los Oteros, en el norte de España.
La fase de totalidad dura menos de dos minutos, aunque el fenómeno completo, desde el inicio hasta el final, se extiende por casi dos horas.
Para los científicos, el eclipse ofrece una oportunidad única de estudiar la atmósfera solar y su capa más externa, con la esperanza de desvelar secretos sobre los vientos solares y el campo magnético de la estrella.
En Reikiavik, que no vivía un eclipse total desde 1433, el astrónomo Saevar Helgi Bragason confesó a la AFP que llevaba “más de diez años esperando” para contemplar “la noche más breve, repentina, hermosa, única y, ojalá, más memorable de nuestras vidas”.
Sin embargo, las nubes y la lluvia dificultaron la visión, aunque no impidieron que miles de personas quedaran sumidas en la oscuridad total.
“Una vez en la vida”
Hace más de un siglo que la España peninsular no vivía un eclipse total. Aunque el país presenciará otro en menos de un año, muchos no quisieron perder la ocasión.
Desde Madrid y Barcelona, fuera de la franja de totalidad, numerosos habitantes se desplazaron hacia las afueras, provocando largas retenciones.
Mercedes Búa convenció a su padre, en silla de ruedas, para viajar 30 km al norte de Madrid, hasta Colmenar Viejo. “Yo quería quedarme en casa porque estoy inválido, pero mi hija insistió en traerme, y aquí estoy”, comentó Antonio, de 81 años. “No cabe duda de que si lo puedes vivir, mejor”.
En el puerto de Tarragona, la estudiante francesa Pauline Robert relató haber viajado más de tres horas por carretera para ver el eclipse. “Es emocionante y solo ocurre una vez en la vida”, afirmó.
Paolo Boschetti, informático italiano de 50 años, llegó con su familia y un gran telescopio. “Vinimos a ver el eclipse, luego Barcelona y Tarragona”, dijo, ansioso por experimentar el “total black”.
La fiebre por el eclipse llevó a muchos europeos a buscar lentes de protección a última hora, agotadas en numerosos comercios.
Segundo destino turístico mundial, España espera que el fenómeno tenga un impacto positivo en su economía. El Ministerio de Economía calcula una contribución neta de unos 400 millones de dólares y cerca de 450,000 turistas adicionales en las zonas de observación.
El azar astronómico favoreció a la llamada “España vaciada”, regiones rurales y despobladas con los mejores puntos de visión.
No obstante, la afluencia de visitantes generó preocupación en las autoridades, que llamaron a la prudencia. Con temperaturas superiores a los 35 ºC en gran parte del país —y hasta 40 ºC en algunas zonas—, el riesgo de incendio es “muy alto” o “extremo”, tras un verano marcado por las llamas.
FUENTE: Con información de AFP