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ANÁLISIS

El polémico “regalo” de dos islas de Al-Sisi al rey saudita

El presidente egipcio cedió territorios del Mar Rojo que su país gestionaba desde hace décadas pero que, según el Gobierno egipcio, siempre habían sido sauditas, a cambio de apoyo económico

TÚNEZ.- RICARD GONZÁLEZ
Especial

De bien nacido es ser agradecido, dice el refrán. Sin embargo, muchos egipcios no están de acuerdo. O al menos, no sin añadir que las muestras de reconocimiento se deben hacer con bienes propios, no con los ajenos. Este es el resumen de la última polémica que ha envuelto al presidente egipcio, el mariscal Abdelfata Al-Sisi, que ha visto cómo su popularidad se desploma en un invierno negro.

Al-Sisi cedió el pasado sábado dos estratégicas islas situadas en el Mar Rojo a Arabia Saudita durante la visita del rey Salman bin Abdulaziz a El Cairo. Según el Gobierno egipcio, las islas siempre fueron de soberanía saudita, pero El Cairo las habría gestionado desde 1950 ante la imposibilidad del entonces joven y subdesarrollado reino saudita de protegerlas.

En cambio, los detractores del presidente vinculan la concesión de las islas al respaldo económico que su régimen ha recibido por parte de la monarquía saudita desde su golpe de Estado en verano de 2013. A causa de la falta de transparencia de ambos gobiernos, no existe una cifra contrastada sobre el monto de la asistencia financiera saudita y de las otras monarquías del Golfo estos dos últimos años, pero algunos expertos las sitúan cerca de la friolera de 30.000 millones de dólares.

Fondo de inversión

No ayuda a la narrativa de Al-Sisi el hecho de que el mismo día del anuncio de la renuncia a la supuesta soberanía egipcia de las islas de Tiran y Sanafir, ambos líderes proclamaran la creación de un fondo de inversión común de más de 18.000 millones de dólares. Encima, la difusión de la noticia se hizo a través de un discreto comunicado de prensa del Ejecutivo egipcio sobre la “demarcación de las aguas territoriales” entre ambos países.

“Este logro llega después de un duro trabajo que se ha prolongado durante seis años, en los que hubo 11 rondas de encuentros”, reza el escrito. El día anterior, Al-Sisi y Salman también anunciaron la creación de un puente que unirá los dos países, aunque no brindaron ningún detalle sobre el calendario o su coste.

Las islas están situadas a escasos kilómetros de la Península del Sinaí y poseen un alto valor estratégico porque permiten controlar el acceso al Golfo de Aqaba, única salida al Mar Rojo de Israel y de Jordania. Además, se cree que en su subsuelo podrían encontrarse yacimientos de gas y de petróleo. El presidente Gamal Abdel Nasser Hussein ocupó Tiran y Sanafir en 1949 con el consentimiento de la joven monarquía saudita en el contexto de la primera guerra árabe-israelí.

De hecho, su posesión fue clave para el bloqueo marítimo que Nasser impuso a Israel en 1967, preludio de la Guerra de los Seis Días. Ocupadas por la tropas israelíes tras el conflicto bélico, Egipto recuperó su control gracias a la firma de paz de los acuerdos de Camp David. Actualmente, Tiran es sede de una misión de observación de Naciones Unidas que supervisa el cumplimiento de estos tratados, que recogen la libre circulación marítima en la zona.

Controversia encendida

La entrega de las islas ha sido percibida como una auténtica afrenta al orgullo patrio de Egipto, un país donde la mayoría de la población profesa un fervoroso nacionalismo. En cuestión de horas, la controversia había incendiado las redes sociales del gigante árabe y el irónico hashtag “Awad ba'a araduhu” (“Awad vendió sus tierras”) se convirtió en trending topic en Twitter. La expresión se refiere a una canción popular egipcia sobre un campesino que vende las tierras de cultivo de la familia, percibido como una vergüenza.

El hecho de que, unas horas después, se supiera que Al-Sisi había informado con antelación a Israel aún inflamó más los ánimos. Incluso entre los miembros del dócil Parlamento egipcio, sometido habitualmente a los designios del mariscal, se han elevado voces que apuestan por no refrendar el tratado internacional, lo que invalidaría la cesión de los dos territorios.

“Acérquense señores, península [del Sinaí] por un billón, las pirámides por dos, y de regalo dos estatuas”, escribió con sorna el célebre cómico Bassem Youssef en su cuenta de twitter, una broma compartida por miles de egipcios en las redes sociales. La reacción de los Hermanos Musulmanes, el partido del presidente depuesto Mohamed Morsi, también fue contundente. “Nadie tiene el derecho de ceder propiedad y recursos del pueblo egipcio a cambio de un puñado de dólares, o a cambio de apoyo a las políticas del gobierno”, declaró el movimiento islamista en un comunicado.

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