El Proyecto Solsticio de la Policía de Canadá encontró a una mujer cubana en el centro de una operación antitrata de personas en diciembre último, pero no la arrestaron porque determinaron que ella estaba allí porque su esposo no le daba dinero por su hijo de nueve años.
Hallan a una cubana en el centro de una operación antitrata de personas en Canadá
Un reporte de Diario de Cuba que cita a la cadena canadiense CBC revela la singular historia que formó parte de una operación antitrata llevada a cabo por policías de la localidad de Londres, quienes sostienen que un hombre armado y en posesión de cocaína es quien la vende.
La mujer cubana que ejerce la prostitución de manera ilegal en Canadá fue localizada en una habitación de un hotel que se halla justo al lado de la autopista 401, un lugar privilegiado para la compra y venta de sexo con mujeres en Londres.
El Proyecto Solsticio de la Policía local, que se encarga de luchar contra la trata de personas, reveló como parte de un reportaje de CBC que sus oficiales se establecieron dentro del hotel y pactaron un falso encuentro a través de la web en la que se ofrece el trabajo sexual.
Enviaron un mensaje de texto al número de teléfono celular que aparece en el anuncio de la mujer cubana y consiguieron un encuentro con ella.
Para encontrar a las víctimas de trata, los oficiales analizan detenidamente los anuncios publicados en sitios web populares que publicitan el trabajo sexual, buscando señales de tráfico: mujeres que se mueven con frecuencia, se ven muy jóvenes, están marcadas de alguna manera como con un tatuaje o tienen pocas restricciones sobre el trabajo sexual que ofrecen.
La espera para conocer a la mujer cubana fue de una hora y media, periodo en el que ella "atiende" a otros tres hombres.
Los oficiales determinaron que no era la cubana quien respondía los mensajes de texto porque mientras ella estaba en una habitación contigua con sus clientes, ellos recibían largas respuestas a los sms que enviaban.
Los oficiales se habían instalado en una habitación al otro lado del pasillo para observar las entradas y salidas de personas a través de la mirilla de la puerta.
Cuando tocó el turno al encuentro pactado por los oficiales encubiertos, los policías irrumpen en la habitación del hotel. Uno golpea la puerta mientras el otro se identifica como oficial. Chequean toda la habitación pero no encuentran a ningún proxeneta.
Usando como traductor la herramienta de Google Translate, los oficiales logran determinar que la cubana no está siendo traficada. Descubren que ella está allí porque su esposo no le da dinero por su hijo de nueve años.
La cubana les cuenta que encontró un anuncio de un hombre que es quien organiza sus citas. A cambio, ella le paga una comisión. Es ilegal, le explican los oficiales, pero no arrestan a la cubana.
"Está dispuesta a hacerlo", dice uno de ellos tras hablar con la mujer. "Está muy avergonzada, pero le expliqué que está siendo una buena madre. Su plan es regresar a Cuba. Ella tomó nuestros números de teléfono, se mostró receptiva".
Según declaraciones de uno de los policías a CBC, la parte más valiosa de su trabajo en una operación antitrata de personas "es el contacto que haces con el trabajador sexual. Intentas mantener una conversación positiva con esa persona, dejarle claro que no la estás juzgando". Por el contrario, explica, le hacen saber que "estamos aquí por si necesita ayuda".
Como parte de su labor, los oficiales también revisan la planificación de seguridad con las trabajadoras sexuales: les explican qué hacer en caso de asalto sexual o robo, por ejemplo.
"Les damos consejos, les decimos que si necesitan ayuda, podemos ayudarlas. La realidad es que este es un negocio peligroso. Queremos que el comercio sexual sea un lugar más seguro".
En 2017, el primer año completo de operación de esta unidad policial antitrata, estos policías rescataron a 15 mujeres y niñas del comercio sexual. La más joven tenía solo 14 años.
La profunda crisis que viven los cubanos en la isla ha condicionado el incremento de la prostitución como modo de supervivencia y es una de las causas por las que el régimen de Raúl Castro ha reconocido haber procesado 46 casos de trata de personas en los últimos años.
En abril de 2017, la relatora especial de la ONU, Maria Grazia Giammarinaro, visitó Cuba y sostuvo que su Gobierno debe introducir una nueva legislación que garantice que todas las víctimas de la trata de personas puedan ser identificadas y ayudadas, y que las autoridades puedan tomar medidas contra los delincuentes.
Desde finales de 2015 miles de migrantes cubanos quedaron atrapadas en países de tránsito como Ecuador, Colombia, Costa Rica y México, perdieron todo su dinero durante el viaje y quedaron expuestos a la trata y explotación como resultado, afirmó Giammarinaro en esta visita.
Dijo que, según conversaciones que mantuvo (al parecer con funcionarios cubanos), hay casos de mujeres jóvenes que querían trabajar temporalmente en el extranjero, con contratos firmados aparentemente legales, pero que en su destino fueron retenidos sus pasaportes y se encontraron en manos de bandas criminales decididas a explotarlas.
"Cuando intentaron forzarlas a la prostitución, las mujeres lograron comunicarse con sus familias en Cuba y fueron rescatadas gracias a la acción inmediata de las embajadas cubanas", añadió.
Sin embargo, muchos emigrantes en apuros se han quejado del desinterés que han mostrado por ellos los diplomáticos del Gobierno cubano en los países donde se encuentran.
En junio pasado, la Policía de Turquía liberó a 40 cubanas que trabajaban como esclavas sexuales en Ankara, en lo que constituye el caso más reciente del que ha informado la prensa que ha implicado a cubanas en el tráfico de personas con fines sexuales.
En su afán de atravesar varios países de América Latina con el propósito de llegar finalmente a los EEUU, las migrantes cubanas siguen estando a merced de los traficantes.
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FUENTE: Publicado originalmente en Diario de Cuba
