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CIENCIA

La Organización Mundial de la Salud apuesta por los anticonceptivos masculinos

La organización fijó los criterios para la fabricación de estos productos sean seguros, reversibles y asequibles para la población. Trata de reducir la carga de las mujeres

Por Ascensión Reyes

MIAMI. Durante décadas, la responsabilidad de la anticoncepción ha recaído casi de forma exclusiva sobre los hombros de las mujeres. Sin embargo, la historia puede cambiar con la revolucionaria iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que publicó un conjunto de directrices y su primer Perfil de Producto Objetivo (TPP, por sus siglas en inglés) para métodos anticonceptivos masculinos.

La OMS fijó criterios para desarrollar productos seguros, reversibles y asequibles para que las empresas farmacéuticas produzcan nuevos anticonceptivos masculinos.

Actualmente, la anticoncepción se limita en el campo de lo femenino a la píldora oral, los dispositivos intrauterinos y los inyectables y por el lado masculino, las alternativas son: el preservativo, el coito interrumpido y la vasectomía (un método quirúrgico que, en la práctica, suele ser irreversible).

La OMS con su propuesta no solo diversificará y ampliará los mercados, sino que también marcará un cambio cultural en lo que tiene que ver con la salud reproductiva.

Abajo los mitos

Uno de los mitos que se han incrustado en la sociedad es que los hombres son reacios al uso de anticonceptivos; sin embargo, el informe de la Organización Mundial de la Salud revela que más del 75% de las parejas encuestadas (macroestudio internacional) afirmaron que estarían utilizando un nuevo método anticonceptivo masculino si este estuviera disponible.

Y más del 85% de las mujeres expresaron tener confianza plena en que sus parejas masculinas asumirán con responsabilidad el control de la anticoncepción.

Para Pascale Allotey, directora del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigadora de la OMS, la elección en materia de planificación familiar es, en esencia, un asunto de igualdad de género.

“La anticoncepción no es una solución única para todos. Los hombres y las mujeres necesitan una gama de opciones que reflejen lo que la ciencia y la innovación pueden ofrecer hoy en día”, señaló y subrayó que la verdadera libertad de elección implica confianza, control y la capacidad de cambiar o interrumpir un método de forma segura.

La OMS trata de impulsar la investigación y producción masiva de métodos para hombres con el objetivo de aliviar la carga sobre las mujeres.

La organización no comercializa un producto en específico todavía, pero actúa como un mapa de navegación indispensable para investigadores, laboratorios farmacéuticos y gobiernos.

Establece los requisitos mínimos y óptimos que deberán cumplir los futuros anticonceptivos masculinos (tanto hormonales como no hormonales) en tres grandes categorías de acción:

*La supresión de espermatogénesis (detener la producción de espermatozoides).

*La inhibición de la función del esperma (bloquear su movilidad o capacidad de fecundación).

*El bloqueo físico de la transmisión o transporte del esperma.

Los productos que actualmente se encuentran en fases avanzadas de ensayos clínicos (geles hormonales de aplicación tópica en los hombros o brazos, así como píldoras anticonceptivas no hormonales) cuentan ahora con un marco normativo claro en cuanto a eficacia, seguridad, reversibilidad y asequibilidad.

Las estimaciones de la organización apuntan a que, si la inversión y los ensayos continúan al ritmo actual, estos innovadores métodos podrían llegar al mercado global en un plazo de entre 5 y 10 años.

No es solo demanda social

Esta iniciativa no responde únicamente a una demanda social de equidad, sino también a indicadores críticos de salud pública. Distribuir de manera más equilibrada la responsabilidad anticonceptiva ayuda directamente a reducir las tasas de embarazos no planificados, lo que a su vez mitiga los riesgos asociados a la mortalidad materna, neonatal e infantil en todo el mundo.

De acuerdo con la OMS, el 48% de los embarazos no son planificados o deseados y, de estos, el 60% termina en aborto. Si la interrupción de la gestación se hace de forma irregular y sin supervisión profesional, especialmente en países con legislaciones restrictivas, pone en riesgo la vida de la mujer.

La hoja de ruta masculina, las nuevas directrices de la OMS para ampliar las opciones generales de anticoncepción incluyen recomendaciones prácticas para el cuidado actual, como respaldar el uso de implantes femeninos de larga duración por un periodo de hasta cinco años (para reducir visitas clínicas y costos asociados) y la inclusión de nuevas alternativas de anticoncepción de emergencia.

La OMS manda un mensaje claro: la planificación familiar es una responsabilidad compartida de mujeres y hombres.

Recomiendan que los métodos que interrumpan la espermatogénesis o los que inhiban las funciones de las células sexuales del hombre cuesten entre 5 y menos de 30 dólares al mes. También sugieren que un método de obstrucción de los conductos, mediante un gel inyectable o píldoras, cueste la mitad de lo que vale una vasectomía y sí garantice ser reversible.

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FUENTE: Con información de la OMS/El Colombiano

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