Cole Antinello, el niño canadiense que fue operado de emergencia en un hospital en el oriente de Cuba el pasado 21 de julio, ya está de vuelta en su país desde el fin de semana, pero "sigue enfermo", según afirmó su madre Nicole Antinello a CBC News.
Médicos canadienses chequean estado de niño turista operado de urgencia en Cuba
De acuerdo con un reporte de Diario de Cuba este lunes, la familia viajó de vuelta a su casa después de que recibieron la autorización de los doctores cubanos (que le extirparon el apéndice al infante de siete años) y después de que el proveedor de seguros de viaje de la familia pagó las facturas médicas.
"Los doctores [canadienses] piensan que fue un virus estomacal todo este tiempo, pero no lo pueden confirmar con certeza sin el apéndice. Todavía no hay respuestas, todavía estamos haciendo pruebas", explicó la mujer.
"También comprobaron que no le hubieran sacado ningún otro órgano. Lo cual es realmente muy aterrador", agregó.
La madre canadiense expresó sus dudas aún estando en Cuba sobre el diagnóstico de los especialistas, pues para determinar la apendicitis "no le hicieron a Cole ni un ultrasonido ni una tomografía computarizada, porque esas opciones no estaban disponibles en el hospital".
"Vamos a hacer pruebas cuando volvamos a Canadá y si aparece alguna señal de que no fue apendicitis, contactaré con un abogado", había dicho la madre de Cole la pasada semana.
Ahora, ya en Canadá, Nicole Antinello ha llevado a su hijo al hospital McMaster Children donde los médicos ya le han hecho varias pruebas.
"Cole está en casa ahora, pero todavía tiene problemas. Ha tenido diarrea durante más de una semana, y ahora tiene bilis verde en sus heces", agregó Nicole Antinello.
Esta familia canadiense había ido a Holguín a pasar sus vacaciones cuando casi al final del viaje, comenzaron a experimentar síntomas parecidos a la gripe, aunque "a Cole le golpearon más duro".
El niño canadiense tuvo que ser operado de urgencias en esa provincia del oriente cubano en un hospital que su madre calificó como "una zona de guerra", un sitio "asqueroso" donde "el agua corría por las paredes, los inodoros se desbordaban y había polvo en todas partes".
A principios de 2016, una turista canadiense falleció al regresar a su país tras pasar por un hospital de la isla donde "todo estaba oxidado, sin agua ni comida".
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FUENTE: Publicado originalmente en Diario de Cuba
