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ANÁLISIS

Muchos vieron la masacre de la Plaza de Tiananmén como un crimen; la dictadura cubana, como una oportunidad

Sobre cómo los acontecimientos del 4 de junio de 1989 en China le permitieron a La Habana revivir las relaciones con Pekín: Un crimen contra el pueblo chino perpetrado por el Partido Comunista Chino

Por JOHN SUÁREZ

Hace treinta y seis años el Movimiento No-violento Pro Democracia de China fue el blanco de una represión militar en la que fueron asesinados al menos 10,000 chinos.

Los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania Occidental, Italia, España, Noruega, Suecia, y los estudiantes chinos condenaron la represión llevada a cabo por el “Ejército Popular de Liberación (PLA)”. Estudiantes chinos de todo el mundo salieron a las calles y protestaron contra el baño de sangre en Pekín.

Las personas con conciencia del mundo entero se horrorizaron. Pekín fue rechazado diplomáticamente.

La dictadura de Cuba apoyó la masacre de Tiananmén para normalizar sus relaciones con Pekín

En contraste, la dictadura en Cuba vio la oportunidad de reavivar una antigua amistad. Junto con Corea del Norte y Alemania Oriental, expresaron su apoyo a las medidas tomadas por Pekín.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Isidoro Malmierca elogió a las autoridades chinas por “derrotar los actos contrarrevolucionarios. ” Fidel Castro apoyó abiertamente a Pekín por la masacre de la Plaza de Tiananmén en 1989, como forma de enviar un mensaje velado a los elementos reformistas dentro de su régimen, y a la vez mejorar las relaciones con Pekín.

La visita del ministro de Relaciones Exteriores de China Qian Qichen a América Latina tuvo lugar en medio de la represión, y describió el contraste entre la cálida acogida de La Habana y la desaprobación de muchos países de la región.

“La represión en Pekín, dijo Qian, cambió por completo el ambiente en torno a su gira: muchos gobiernos latinoamericanos expresaron su desaprobación y cancelaron sus visitas, e incluso los chinos de ultramar, que solían recibir con entusiasmo a los funcionarios chinos visitantes, mostraron rostros serios y cuestionaron las razones del uso de la fuerza. Qian había planeado una visita a México antes de Cuba. El gobierno mexicano canceló su visita, pero le permitió ir a Cuba vía Ciudad de México”.

[…]

“Pero la recepción de Qian en La Habana superó sus expectativas. Fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores cubano en el aeropuerto y conducido a una cena de bienvenida la noche siguiente, ofrecida por el propio Fidel Castro. Castro mantuvo una larga conversación con Qian durante la cena, que se prolongó en su despacho hasta la medianoche. Comprendiendo la situación de Qian, Castro le ofreció una descripción detallada de lo sucedido en Pekín desde el 4 de junio y la respuesta internacional, basándose en la información recopilada y desde su propia perspectiva. Castro afirmó que ‘apoyaba plenamente al gobierno chino’ y que ofrecería ‘cualesquiera oportunidades y facilidades’ que Qian necesitará para que la voz de su gobierno se escuchara.”

Relaciones entre Cuba y China: de un cálido abrazo en 1960 a un enfriamiento de décadas en las relaciones

China y Cuba comunistas habían estado muy unidos en los primeros años del régimen de Castro. Mao Zedong ya llevaba una década en el poder en China cuando el régimen de Castro tomó el poder en Cuba en 1959.

El 28 de septiembre de 1960, la dictadura cubana reconoció diplomáticamente la República Popular de China.

Ernesto “Che” Guevara encabezó la delegación cubana que visitó China continental y se reunió con Mao Zedong, Zhou Enlai, y otros altos oficiales del régimen chino en Noviembre de 1960 para discutir las condiciones en Cuba y Latinoamérica, los prospectos de revoluciones comunistas en las Américas.

Posteriormente, entre 1960 y 1964 los dos regímenes colaboraron estrechamente.

El régimen de Mao en 1958 se embarcó en la campaña del Gran Salto Adelante, para reorganizar a la población china y mejorar su producción agrícola e industrial según la ideología comunista. La campaña fue un desastre que provocó una hambruna masiva y al menos 45 millones de muertos, y no cesó hasta 1962.

La visita de la delegación cubana en aquel momento no pasó inadvertida en China continental. Dimon Liu nació en China y emigró a Estados Unidos en 1965. Escribió sobre sus experiencias durante su niñez en medio del Gran Salto Adelante en 2017 y su primer encuentro con Cuba mientras aún estaba en China.

"Era 1960, el apogeo de la hambruna durante los años del Gran Salto Adelante. Yo era una niña que vivía en la ciudad de Guangzhou, al sur de China. La hora de comer consistía en un poco de arroz y lo que pudiéramos reunir. Durante casi dos años, no tuvimos carne, pescado ni siquiera aceite de cocina. Nos moríamos de hambre."

"De repente, llegó la caña azúcar de Cuba, y los escolares tuvimos que aprender canciones cubanas. Habíamos estado bajo racionamiento incluso antes del Gran Salto Adelante, que comenzó en 1958. Treinta jin (un jin equivale aproximadamente a 1,1 libras) de granos al mes para un adulto y quince jin para un niño mayor de siete años. Dos jin de carne y dos onzas de aceite de cocina, también para un mes. [...] La gente en nuestras calles moría de muchas enfermedades infecciosas, aunque nadie se atrevía a decir que alguien moría de hambre." [...]

Frank Dikotter, historiador de la Universidad de Hong Kong y autor de “La Gran Hambruna de Mao”, un libro sobre este período, declaró en redes sociales que “lo primero que hizo el régimen en septiembre de 1960 fue adquirir 100.000 toneladas adicionales de grano y enviarlas a Cuba” para ayudar a romper el bloqueo económico impuesto por Washington a la isla. Dikotter añadió que “con una tonelada de arroz se puede alimentar a unas 2.000 personas al día... o a más de medio millón de personas al año”.

"En aquella época, rara vez existía gente bien alimentada en China, a menos que perteneciera al reducido y exclusivo club de la élite comunista china. Una niña como yo, que recibía cupones por menos de 3,6 kg de arroz al mes, podría haber alimentado a más de 2 millones de nosotros durante un año; o a cerca de medio millón de adultos chinos durante un año con una ración estándar de 30 jin, o 15,4 kg de arroz al mes por la cantidad de grano enviado a Cuba."

Cuba no fue el único lugar al que China exportó alimentos durante aquellos años angustiosos.

En medio de la Gran Hambruna, mientras decenas de millones de chinos morían de hambre, Pekín exportaba alimentos a su aliado comunista en Cuba.

Las relaciones entre China y el régimen de Castro se enfriaron, y se deterioraron completamente después del discurso de Fidel Castro el 6 de febrero de 1966 en el que fue severamente crítico con la República Popular China. La Habana finalmente se puso del lado de Moscú en la división chino-soviética.

Críticas a Mao

Castro, mientras recibía el subsidio soviético, continuó criticando a los chinos comunistas durante la década de 1970.

El periodista Chieu Luu, en su artículo publicado en CNN “La Cuba de Castro y la China de Mao: regímenes comunistas que nunca estuvieron de acuerdo”, publicado el 26 de noviembre del 2016, recordó las críticas a Mao en 1977 por parte del difunto dictador cubano.

“Creo que Mao (Tse-tung) destruyó con los pies lo que hizo con la cabeza durante muchos años. Estoy convencido de ello. Y algún día el pueblo chino, el Partido Comunista de China, tendrá que reconocerlo”, declaró Castro a la periodista estadounidense Barbara Walters en mayo de 1977. Continuó enumerando los que, según él, fueron los graves errores de Mao: una personalidad sectaria y el abuso de gran poder. “Yo también adquirí ese poder, pero nunca abusé de él ni lo retuve en mis manos”, afirmó Castro. Aunque tanto Cuba como China eran estados comunistas en funcionamiento, Castro le dijo a Walters que consideraba a China un “buen aliado” de Estados Unidos, que era un acérrimo enemigo de Cuba.

Cómo Moscú presionó a Cuba para que mejorara sus relaciones con Pekín

La primavera democrática rusa a mediados y a fines de la década de 1980 bajo Mikhail Gorbachev llevó al enfriamiento entre La Habana y Moscú.

La perestroika fue una política que reconoció que la planificación económica central era un fracaso y buscó reformar y reestructurar la economía soviética, y el Glasnost era una política que buscaba “un gobierno consultivo más abierto y una mayor difusión de la información”.

Estas políticas una vez instituidas fueron vistas con gran temor y fueron rechazadas por los hermanos Castro. Esto ocurrió en el momento en el que el 75% del intercambio comercial de Cuba era con la Unión Soviética, pero eso no impidió que La Habana censurara las publicaciones soviéticas, y el inicio del acercamiento de los hermanos Castro con Pekín en 1989.

El exitoso acercamiento de La Habana a Pekín: perjudicar los intereses y la seguridad de Estados Unidos

El apoyo a la masacre de miles de ciudadanos chinos por parte del Ejército de Liberación Popular (PLA) bajo las órdenes del Partido Comunista Chino (CCP) resultó en la visita de alto nivel del presidente chino Jiang Zemin en 1993. Seguidamente, Raúl Castro realiza su primera visita a China en 1997.

Antes de esto, Pekín comenzó en 1992 calladamente desde Cuba las operaciones de bases de inteligencia con el objetivo de espiar a los Estados Unidos, de acuerdo a Chris Simmons, exjefe de la sección de investigación de contrainteligencia del hemisferio occidental de la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos, quien reveló esto al periódico the Miami Herald el 4 de julio del 2024. Dijo que los servicios de vigilancia de Estados Unidos no sabían de esto hasta el 2001, de manera que operaron sin ser detectados durante 9 años.

El Centro de Estudios Estratégicos Internacionales(CSIS) publicó un reporte en Diciembre de 2024 que identificaba cuatro lugares en Cuba que ayudan a la inteligencia China en sus actividades contra los Estados Unidos. Uno de los autores del reporte es Ryan C. Berg, Director del Programa de Las Américas del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, y Andrés Martínez-Fernández, Analista de Políticas para la América Latina, del Centro Allison de Seguridad Nacional, testificaron ante el Congreso de Estados Unidos el 6 de mayo de 2025. Señalaron que estas bases de espionaje en Cuba están siendo modernizadas con nueva tecnología.

Esta “amistad especial” restaurada entre dos dictaduras comunistas se basó en los asesinatos masivos de civiles chinos por el PLA en junio de 1989, y el apoyo público de La Habana de este crimen contra la humanidad.

Tras este acercamiento, se cree que La Habana comenzó a ofrecer sus conocimientos biotecnológicos, adquiridos en Moscú, a sus homólogos de Pekín, y en 2002, China y Cuba firmaron un acuerdo formal para producir anticuerpos monoclonales.

Ya para el 2004 Cuba tenía empresas mixtas en China que incluían biotecnología e ingeniería genética. Douglass Starr en la revista Wired Magazine el 1 de diciembre de 2004 reportó sobre esto en el artículo “La Revolución Biotecnológica Cubana ”.

Lo que los cubanos llaman el "Período Especial" produjo un éxito notable: la industria farmacéutica. Tras el colapso de la Unión Soviética, Cuba se volvió tan experta en la fabricación de medicamentos de imitación que se afianzó en una industria floreciente. Hoy, el país es el mayor exportador de medicamentos de Latinoamérica y cuenta con más de 50 países como clientes. Los medicamentos cubanos cuestan mucho menos que sus homólogos del primer mundo, y el gobierno de Fidel Castro ha ayudado a China, Malasia, India e Irán a establecer sus propias fábricas: "transferencia de tecnología de sur a sur".

En 2015, el entonces vicepresidente Miguel Diaz-Canel visitó Pekín y alabó la colaboración de La Habana con China comunista en el campo de la biotecnología. Granma, el periódico comunista oficial de Cuba, reportó sobre la visita del vicepresidente a una instalación de biotecnología en China.

“Díaz-Canel destacó los notables avances logrados por Cuba y China en el ámbito de la biotecnología en los últimos años, destacando también la estrecha colaboración que ambos países mantienen en el sector, la cual aporta grandes beneficios y conocimientos a ambos pueblos”.

Sin las empresas conjuntas de La Habana durante los últimos 20 años en Cuba, Beijing tal vez no habría estado en posición de tener la capacidad de operar un laboratorio de biotecnología e ingeniería genética como el de Wuhan que causó tanta tragedia durante la pandemia de COVID.

Modernización del Gran Hermano para el Siglo XXI

Raúl Castro se reunió con el ministro de Seguridad Pública de China el 1 de diciembre de 2024, y las compañías chinas ZTE y Huawei le proveen a La Habana las herramientas de censura que están siendo utilizadas para bloquear la información, rastrear a disidentes, silenciar las voces disidentes, y bloquear el internet durante protestas antigubernamentales.

La vocera del ministerio de Relaciones Exteriores de China Mao Ning el 4 de junio de 2024 describió al ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla como “un viejo y buen amigo de China”. La visita oficial de Rodríguez de junio 5 al 9 del 2024 como enviado especial del presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel destacó la “amistad especial" entre los dos regímenes comunistas.

Nunca olvidemos que esta amistad reavivada se forjó en el derramamiento de sangre de hace 36 años en la Plaza de Tiananmén.

John J. Suárez es director ejecutivo del Centro por una Cuba Libre. Suárez fue oficial de programas del Departamento Latinoamericano en Freedom House.

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