MIAMI.- Internet indudablemente ha traído progreso a la humanidad, ya no se concibe la vida sin la red de redes, pero también los grupos extremistas y terroristas han encontrado en la web una herramienta útil para sus fines perversos: captar a radicales como nuevos miembros.
Radicales de extrema captan nuevos miembros vía Internet
El Estado Islámico ya no necesita ganar territorio. Le basta con ganar una mente. La alerta ya no está solo en el mapa, está en la pantalla
Fuente Latina explica a través de un post de Instagram, cómo estas organizaciones del mal pueden ahora atacar al mundo con solo mover los dedos.
Daniel Herrera apunta que, aunque el Estado Islámico fue desmantelado en 2019, ISIS nunca desapareció, por el contrario se reinventó y conquistó el Internet.
¿Pero cómo logra una organización terrorista radicalizar a alguien a miles de kilómetros?
Herrera señala: “La respuesta está en foros, redes sociales y apps de mensajería diseñadas para amplificar su mensaje sin ser detectadas. Antes, unirse a sus filas implicaba viajar”.
Hoy basta con un celular, agrega, su propaganda circula en videos e imágenes pensadas para atraer a géneros aislados o en busca de identidad.
Un claro ejemplo, ilustra, ocurrió en Pensilvania, donde Jonathan Hunter Cramer, de 21 años d edad, fue acusado en una corte federal tras difundir contenido de ISIS. Según la denuncia, en chats ocultos discutía posibles atentados con incendios, vehículos, drones y armas. Incluso en mayo intentó conseguir resina o cianuro para envenenar alimentos en una sinagoga.
FBI al acecho
El FBI lo seguía desde 2023. Ya había sido procesado cuando era menor por planear un ataque con numerosas víctimas. En su cuarto de hotel hallaron un rifle semiautomático, municiones y un video jurando lealtad al grupo.
Herrera destaca que “aunque no ejecutó el ataque ni fijó un blanco definitivo, el caso desnuda en la gran pesadilla actual, la radicalización a distancia. Este punto marca una diferencia clara. Un atentado es coordinado por la organización, pero un extremista inspirado actúa por cuenta propia y es mucho más difícil de rastrear”.
Añade: “No hay órdenes visibles, ni viajes, ni estructura. Solo una persona y una pantalla. ¿Y por qué las sinagogas y las comunidades judías aparecen una y otra vez en su mira? Porque el antisemitismo funciona como el punto de encuentro y el motor recurrente que alimenta a estas ideologías extremistas”.
El Estado Islámico ya no necesita ganar territorio. Les basta con ganar una mente y pasar desapercibidos. Por eso la alerta ya no está solo en el mapa, está en la pantalla.
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FUENTE: Con información de Fuente Latina
