CARACAS.-REDACCIÓN
New York Times: Venezolanos sacan a relucir su cara más violenta con saqueos
Cientos de personas en la ciudad de Cumaná saquearon un supermercado mientras reclamaban por alimentos, llegando a forzar puertas de metal para poder obtener agua, harina de maíz, sal, azúcar y papas
Venezuela está convulsionada por el hambre. En todos los estados la necesidad de encontrar y llevar comida al hogar se hace una pelea constante para poder sobrevivir. Hace poco, cientos de personas en la ciudad de Cumaná, saquearon un supermercado mientras reclamaban por los alimentos, llegando a forzar puertas de metal para poder obtener agua, harina de maíz, sal, azúcar, papas y cualquier otra cosa que se pueda llevar a casa para consumir.
Un artículo publicado este lunes por el New York Times, describe que siendo el país con las mayores reservas petroleras del mundo, la nación sudamericana vive una de las peores recesiones económicas de su historia reciente, lo que ha llevado a una baja o nula producción nacional de alimentos o la importación de los rubros necesarios para ello.
La crisis venezolana se ha agudizado particularmente este año, donde el Gobierno de Nicolás Maduro ha padecido constantes protestas por la situación a la que ha llevado al país, manifestaciones que se han intensificado en estas últimas semanas, donde se han erosionado más de 50 disturbios, protestas y saqueos en masa por todo el territorio de la nación. Decenas de empresas han sido saqueadas o destruidas, dejando con ello un saldo de al menos cinco personas fallecidas.
En Venezuela alrededor del 72 por ciento del salario mensual se gasta en la compra de alimentos, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.
En abril, el centro divulgó un estudio en el que demostraba que una familia necesitaría 16 salarios mínimos para lograr una alimentación balanceada.
Expertos en materia económica destacan que luego de años de mala gestión económica (que empeoró por los bajos precios del petróleo, la principal fuente de ingresos de la nación) ha colapsado el suministro de alimentos, uno de los productos por excelencia de mayor importación del país caribeño durante el mandato del fallecido presidente Chávez, y que ahora ante su ausencia y la del precio del barril de crudo en $100 dólares, ve como se deteriora la calidad de vida de sus habitantes por no poder abastecerlos con mayor profundidad de productos regulados en los anaqueles.
Los campos de azúcar en el centro agrícola del país están paralizados por la falta de fertilizantes. La maquinaria se pudre sin ser utilizada en las fábricas estatales que están clausuradas. Alimentos básicos como el maíz y el arroz, que antes se exportaban, ahora deben ser importados y llegan en cantidades insuficientes para lograr el abastecimiento.
Maduro está luchando contra el referendo que busca acortar su periodo presidencial y asegura que es la oposición la que se encuentra detrás de los ataques a las tiendas. “Le pagaron a un grupo de delincuentes y los llevaron en camiones”, dijo el sábado en una alocución televisiva mientras prometía compensar a quienes perdieron sus propiedades.
Al mismo tiempo, el gobierno también culpa a una “guerra económica” de la escasez. Acusa a los comerciantes de acaparar alimentos y cobrar precios exorbitantes para crear una escasez artificial con el fin de sacarle provecho a la miseria del país.
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