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ANALISTA COLOMBIANO

No se puede tapar el sol con un dedo

El Uribismo, aunque a muchos no les guste su manera de hacer las cosas y mucho menos su liderazgo, es claramente el sector político más activo en la denuncia de los abusos y mentiras del Gobierno de Santos

Por CRISTHIAN MANCERA MEJÍA

Las manifestaciones del pasado fin de semana en donde miles de colombianos salieron a las calles a protestar por la mala gestión del gGbierno de Juan Manuel Santos fueron hechos contundentes de una inmensa mayoría de colombianos que no comparten el rumbo del país. El oficialismo y los medios arrodillados ante la chequera del Gobierno salieron a decir que no había habido marcha ni manifestación, y, en algunos casos, manifestaron que las protestas habían sido un fracaso con tal de restarle importancia a la manifestación que solo contó con sectores afines al Uribismo, sino que también se unieron varios sectores de la población descontentos con un Gobierno mentiroso, y que con el manto de la paz disfraza la realidad de rendir a un país entero ante un grupo de bandidos.

El Uribismo, aunque a muchos no les guste su manera de hacer las cosas y mucho menos su liderazgo, pero es claramente el sector político más activo en la denuncia de los abusos y mentiras del Gobierno de Santos en el proceso de paz con las FARC y ahora con el ELN. Es claro que la paz es importante, y que debemos buscarla, pero el tema es a qué costo. ¿Es necesario darles tantas prebendas a estos bandidos solo por conseguir la paz? Con el ELN se negociará no en un país, sino en varios lo cual implicará un gasto enorme en viajes y viáticos que salen del erario público mientras estos delincuentes solo se burlan del país diciendo que ellos no son terroristas sino quienes luchan por el pueblo. Y seguro, luchan por matar al pueblo que dicen proteger y nunca en verdad se les ha visto que logren verdaderas victorias sociales en favor del pueblo ya que son una total farsa revolucionaria. Entonces ¿por qué darles tantos beneficios? ¿Cuál es el fin de hacerlo?

Es claro que el Gobierno de Santos algo esconde para haber entregado tanto sin recibir mucho a cambio y que los guerrilleros serán quienes ganen mucho más que el pueblo colombiano. Es claro también que los políticos oscuros y grupos económicos que manejan estos bandidos detrás de bastidores tienen intereses de fondo en negociar la paz y Juan Manuel Santos no cabe la menor duda llevaba años esperando su oportunidad de venderle esta mentira al país. ¿Que habrá detrás de Juan Manuel Santos y su giro político? Sería bueno saberlo algún día y seguramente lo sabremos. De igual forma, sin investigar mucho, es claro lo que ha venido sucediendo y lo que está sucediendo.

Por otro, está el hijo del presidente, Martin Santos, quien de política y el país no sabe nada más que vivir a sus anchas en Miami y armar escándalos en el exterior dándoselas del niño lindo. Este se dedicó el fin de semana pasado a criticar y desestimar las marchas a lo cual solo puedo preguntar; ¿acaso es que tiene una vara mágica para haber estado en todo el país y afirmar que no salió nadie a marchar, o lo mandaron desde palacio a que hiciera terrorismo mediático y le mintiera al país diciendo que nadie salió a marchar? Si yo fuese el padre de este muchacho, le diría que diera un paso al costado porque la verdad no se sabe a quién quieren menos en Colombia; al hijo o al padre. Entonces sería bueno que el presidente se defendiera solito sin utilizar a su hijo como escudo.

Finalmente, el país habló, y no se puede tapar el sol con un dedo. Sí, el país quiere la paz, pero no la quiere rindiendo al país ante los violentos y mucho menos dándoles casa, carro y beca. No logro entender quien asesora a Santos pero; ¿acaso no ve que el país entero odia a esta banda de terroristas? ¿Que no hay respaldo popular para la forma en que las negociaciones se vienen llevando? O sea, son tantas las preguntas porque resulta ilógico que una persona que sin duda es inteligente sea tan ingenuo para negociar con los terroristas de las FARC y ELN en la forma que lo hace. Yo no diré que se levante la mesa de diálogo, pero pongamos límites a lo que se está negociando porque sinceramente vamos por el camino equivocado. La marcha solo fue el reflejo del sentir del país, y seguramente, si la hubiese organizado otro líder que no tuviera tantos cuestionamientos como Álvaro Uribe, es claro que hubiese marchado medio país. Lo único cierto es: Uribe no es el problema, y más bien a pesar de todos los cuestionamientos que hay a su alrededor no podemos alejarnos de la verdad de que es el único que ha hecho una oposición seria frente a un Gobierno que ha rendido los principios democráticos por alcanzar una paz que de duradera y estable realmente no tiene nada.

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