Celebrando la Independencia de los Estados Unidos
Este cuatro de Julio tenemos la oportunidad de reflexionar sobre el verdadero significado de este día que cambio para siempre la historia de esta nación
@RosLehtinen
Hoy, 238 años después, estas convicciones brillan no sólo en las mentes y corazones del pueblo americano, sino en los pueblos de todas las naciones. nDesde que fue escrita, muchos han ofrecido su propia interpretación de nuestra Declaración de Independencia.
En lugar de tomar mi palabra sobre nuestro texto fundacional, no veo mejor manera de entender el cuatro de Julio que leyendo parte de documento.
nCuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.
nSostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.
La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada.
Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad.
Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; tal es ahora la necesidad que las obliga a reformar su anterior sistema de gobierno La historia del actual Rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados todos directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados.
Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial. nEn cada etapa de estas opresiones, hemos pedido justicia en los términos más humildes: a nuestras repetidas peticiones se ha contestado solamente con repetidos agravios.
Un Príncipe, cuyo carácter está así señalado con cada uno de los actos que pueden definir a un tirano, no es digno de ser el gobernante de un pueblo libre. nTampoco hemos dejado de dirigirnos a nuestros hermanos británicos.
Los hemos prevenido de tiempo en tiempo de las tentativas de su poder legislativo para englobarnos en una jurisdicción injustificable. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y radicación aquí. Hemos apelado a su innato sentido de justicia y magnanimidad, y los hemos conjurado, por los vínculos de nuestro parentesco, a repudiar esas usurpaciones, las cuales interrumpirían inevitablemente nuestras relaciones y correspondencia.
También ellos han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Debemos, pues, convenir en la necesidad, que establece nuestra separación y considerarlos, como consideramos al resto de la humanidad: enemigos en la guerra, en la paz, amigos.
nPor lo tanto, los Representantes de los Estados Unidos de América, convocados en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente hacemos público y declaramos: Que estas Colonias Unidas son, y deben serIo por derecho, Estados Libres e Independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona Británica, y que toda vinculación política entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta; y que, como Estados Libres o Independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes.
nY en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestra vida, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor.
nAl leer estas palabras recuerdo que tenemos la suerte de vivir en un país donde prevalecen la libertad y la oportunidad, pero nunca debemos tomar este privilegio por sentado.
Este Día de la Independencia, le animo a reflexionar y pensar en nuestros principios fundamentales que nos han traído la independencia, la libertad y el establecimiento como una nación libre.
NULL
Deja tu comentario
Te puede interesar
MEDIDA
Por
REDACCIÓN/Diario Las Américas Trump extiende a empleados de agencias del DHS el pago de salarios tras cierre de Gobierno
PROYECCIÓN GLOBAL
Por
CARLOS ARMANDO CABRERA El Teatro Real de Madrid bajo la mirada de Ignacio García-Belenguer: estrategia, prestigio y expansión internacional
SEGURIDAD
Por
Catalina Mendoza Trump sustenta políticas de seguridad nacional con mayor seguridad en el hemisferio, asegura experto
NUESTRO DINERO
Por
CÉSAR MENÉNDEZ Qué busca resolución de Miami para recuperar fondos gastados en defensa de Joe Carollo
OPERATIVO
Por
REDACCIÓN/Diario Las Américas 