Agradezco a los participantes, al diario Las Américas que organiza este foro junto con el Interamerican Institute for Democracy, a nuestra oradora principal de hoy día y directora del Diario, la intelectual cubana Iliana Lavastida, y a todos y cada uno de los participantes que representan el mosaico de lo que es la sociedad cubana de hoy.
Conclusiones sobre el Foro Cuna a 5 años del 11J
11 de julio 2021 El pueblo cubano expresa el cambio cultural por la libertad y marca la derrota de la dictadura
Algunos de ellos mucho tiempo en el exilio, otros recién llegados, otros exiliados del 11 de julio, pero todos grandes luchadores por la libertad y con una visión que se ha expuesto aquí sobre lo que pasa en Cuba a 5 años de ese momento extraordinario que se ha denominado la fecha más trascendental de la sociedad civil de Cuba contra la tiranía, el momento en que el pueblo cubano cambió el eslogan del castrismo “patria o muerte” por el de “patria o vida”, y reclamó libertad y salió a las calles y no fue derrotado, sino que puso en marcha un proceso que hoy día sigue, que ha avanzado grandemente en estos últimos 5 años y marcando una cadena constante de derrotas a la dictadura y al crimen organizado que es esa dictadura.
Una cadena constante de derrotas que ha revelado no solo una conciencia nacional, sino un objetivo: el fin de la dictadura.
La libertad de Cuba quiere decir el fin de la dictadura, el fin del castrismo, el fin del oprobio que somete no solamente al pueblo cubano, sino que ha ensangrentado y sometido a todas las Américas y otros países extracontinentales en los más de 67 años que el castrismo detenta el poder en Cuba.
Las víctimas de la dictadura cubana no son solo el pueblo cubano, son los pueblos de las Américas. Son esos pueblos invadidos, penetrados por guerrillas, por terrorismo y pornarcotráfico. La guerrilla en Bolivia de 1967, la creación de las FARC, la creación de los ejércitos de liberación nacional, la creación del sandinismo, la creación de los montoneros, de los tupamaros, la creación de Sendero Luminoso, la creación del MRTA y más. Todos esos grupos criminales, narcotraficantes, asesinos y terroristas, de los cuales hoy día están en operación las FARC y el ELN en Colombia, y muchos de los cuales se han convertido en operación política en el siglo XXI.
Muchos como los tupamaros y los montoneros han tomado el gobierno en el Uruguay y en la Argentina. Miren qué pasó con Pepe Mujica en el Uruguay y qué pasó con los Kirchner en la Argentina. Petro del M-19 en Colombia, Lula y Rousseff en Brasil. Los narcotraficantes han tomado el poder en Bolivia. Miren lo que pasó con Evo Morales y Arce Catacora. Todo eso es obra del crimen organizado liderando la expansión de la lucha contra la civilización occidental a título de antiimperialismo desde hace 67 años.
El país más importantemente agredido que por su fortaleza se ha sentido poco impactado es Estados Unidos. Hay que recordar que la primera gran crisis de importancia fue la crisis de los misiles en 1962 cuando Cuba estaba instalando misiles con capacidad nuclear en el marco de la Guerra Fría para atacar a Estados Unidos desde el territorio cubano. Superada esa crisis, Fidel Castro proclamó que “el narcotráfico es un instrumento de lucha antiimperialista” y que había que inundar Estados Unidos con droga para liquidar su juventud, y un larguísimo etcétera hasta que, Castro asociado con Escobar Gaviria de Colombia y Suárez Gómez de Bolivia, los narcotraficantes, hizo de Cuba el primer narcoestado de la región que nunca ha dejado de ser narcoestado, y que después se expandiría a partir de su salvataje de 1999 hecho por Hugo Chávez para convertir en narcoestados y en sistemas de operación de terrorismo de Estado a Venezuela, a Bolivia, de nuevo a Nicaragua, al Ecuador con Correa y someter a todas las democracias de las Américas.
Hicieron cuatro dictaduras más, pero convirtieron en gobiernos paradictatoriales o gobiernos sirvientes de Cuba a casi todos los demás como Argentina con los Kirchener, Uruguay con Mujica, Paraguay con Lugo, Chile con Boric, México con Lopez Obrador y Shimbaum, Perú con Toledo, Castillo, Brasil con Lula, Colombia con Petro, y más.
Esta es la historia del siglo XXI y por eso la importancia para las Americas del 11 de julio del 2021 en Cuba, donde un pueblo en plena hegemonía del castrismo disfrazado de socialismo del siglo XXI o como castrochavismo, se levanta pacíficamente en Cuba para pedir patria y vida despreciando la patria o muerte de la dictadura.
La expresión se ve de las necesidades, de la miseria, de la situación económica en Cuba es lamentablemente la gran consecuencia, pero no es el problema. El problema es la falta de libertad. Miren ustedes lo que hacen los cubanos con libertad en cualquier parte del mundo. Son exitosos sin excepción. Y miren lo que pasa con ese pueblo oprimido en territorio cubano. No es la economía, es el sistema. No es la gente, es la libertad.
La economía siempre es una consecuencia de lo que es la organización del sistema político social, de lo que es el desarrollo de la estructura cultural de un pueblo. Los marxistas nos han querido convencer durante largo tiempo con su penetración educativa y cultural, que es la economía la que determina la superestructura política y social. Y eso no es así. Son las condiciones de libertad establecidas en la sociedad, por la sociedad, en el estado de derecho, en el sistema que llamamos democracia, el que determina a partir del fundamento de la libertad la economía, el sistema económico que los países tienen.
¿De qué se trata el desafío en Cuba? Se trata de reconstruir la sociedad, se trata de reconstruir la cultura, porque la cultura es la que determina el comportamiento y la forma de vida de la gente. La cultura es el conjunto de conocimientos, creencias, arte, moral, costumbres, hábitos, leyes que adquiere el ser humano como miembro de una sociedad. Y lo que hemos visto a partir del 11 de julio en Cuba es un movimiento de cambio cultural.
La gente que nació bajo el sistema dictatorial castrista, comunista; la gente que no es educada que es adoctrinada bajo ese sistema, se levanta y propone un cambio cultural reclamando libertad.
Es la esencia de estos años, estos 5 años en los que -insisto- todo lo que hay a favor del pueblo cubano, en medio de mucho dolor, en medio de crecientes necesidades, en medio de un acrecentamiento de la crisis, son victorias. El pueblo cubano nunca ha dejado de protestar. El pueblo cubano ha empezado a ganar el 11 de julio del 2021 la gran batalla internacional que estaba perdida y ha comenzado el cambio cultural que lo ha salvado.
Hoy día en Cuba no hay más inversión española, no hay más inversión canadiense. Hoy día en Cuba no hay turistas. Hoy día en Cuba el régimen está en un estado de agonía, un estado final, porque tiene cuatro características que señalan su final: No tiene pueblo, no tiene economía, no tiene narrativa y no tiene opciones.
¿Quién se cree el cuento de la revolución cubana? No va a aparecer otro Chávez que le regale un país para que se vuelva a expandir. Los chinos están fuera, los iraníes tienen lo suyo y las dictaduras extracontinentales como la rusa también están en un proceso de retirada.
Afirmo que el 11J del año 2021 ha contribuido internacionalmente a un proceso regional, un proceso mundial que ha cambiado actitudes, visiones y gobiernos. Porque la gente con mucha simplicidad dice: “Ah, en las Américas, en América Latina, la derecha está volviendo a tomar el poder y está perdiendo la izquierda”. No hay derecha y no hay izquierda. La libertad le está ganando al crimen organizado. Se están destruyendo los narcoestados, se le está pidiendo responsabilidad a los criminales y están volviendo a instalarse los elementos esenciales de la democracia.
En ese contexto, Estados Unidos ha cambiado su política interna a partir de su estrategia de seguridad nacional publicada en noviembre del año pasado, que recupera la doctrina Monroe con el corolario Trump y que básicamente señala, que Estados Unidos no va a permitir ninguna situación de agresión contra ningún país, contra la libertad de ningún país en las Américas.
Y después de eso tenemos el hecho histórico del 3 de enero en Venezuela, en el cual Estados Unidos realiza el operativo de captura del dictador narcoterrorista Nicolás Maduro, -hoy el reo Maduro- y empieza el proceso de recuperación de la libertad y de desmontaje del narcoestado venezolano con efectos directos sobre todas las Américas, pero fundamentalmente sobre Cuba, porque el gran derrotado del 3 de enero es la dictadura cubana. Los muertos son cubanos, los heridos son cubanos. Cuba se tuvo que retirar de Venezuela después de esa derrota. Lo mismo que los iraníes, lo mismo que los rusos, lo mismo que los chinos.
Pero además después empieza el desmontaje y el retiro del narcotráfico que se hace patente con la operación cinética de Estados Unidos que elimina al jefe del Tren de Aragua y un largo etcétera de cosas que están pasando en tiempo real.
La operación del 3 de enero 2026 en Venezuela es la derrrota mas grande de la dictadura de Cuba, la más importante derrota militar, política y estratégica a la tiranía militarizada y criminal de Cuba, que a continuación recibe el ultimátum de Estados Unidos para devolver al pueblo cubano la libertad.
Hoy día la dictadura de Cuba a 5 años del 11J es una dictadura bajo ultimátum. Y es una dictadura bajo un ultimátum con acciones crecientes, no solamente de Estados Unidos, sino impulsadas por Estados Unidos a las democracias del mundo. Hasta España ha tenido que retirar, con un gobierno como el que tiene, inversiones en Cuba. México ha dejado de mandar petróleo siendo un gobierno paradictatorial sirviente de Cuba. Petro ha hecho lo suyo en ese sentido. Lula se está cuidando. ¿Quién le queda de apoyo? Nadie. Han perdido Chile con Boric, han perdido Colombia con Petro y van a perder Brasil con Lula, han perdido Honduras, han perdido Guatemala.
La dictadura de Cuba está sola y afronta su final. Entonces, en ese escenario -insisto- que a 5 años del 11 de julio del 2021, este es un tiempo de optimismo. Estamos presenciando la fase final de la dictadura cubana y la dictadura cubana sabe que tiene que elegir entre la opción que le dieron a Chávez de que se vaya con impunidad, de que se exilien en algún país y de que salven lo que se han robado y el poco tiempo de vida que les puede quedar, con sus familias que han vivido siempre de la corrupción y del terrorismo de Estado, cosa que no hizo Maduro y que ahora debe estar reflexionando sobre eso en la cárcel de Nueva York. Esa es la primera opción. La segunda opción es que en cualquier momento se produzca un nuevo 11-J y esta vez no tendrá el régimen cubano la complacencia que tuvo del sistema internacional.
Una de las cosas que ha cambiado es que la dictadura de Cuba reprime, pero reprime puntualmente. Aunque tenga fuerza física, no tiene capacidad política ni estratégica de una represión conjunta. El día que el castrismo repita sus crímenes del 11-J 2021 y siguientes, será neutralizado por fuerzas internacionales.
La otra opción es una operación internacional para la que parece estarse preparando Estados Unidos en el marco del ultimátum. Para entender esto hay que revisar el documento que acaba de emitir el Departamento de Estado el 16 de julio 2026, que tiene 100 páginas, se llama “Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI”, donde se refleja que Cuba es el centro de agresión contra los Estados Unidos, no solamente con temas de inteligencia, sino con temas de violencia y de lo que hemos denominado y denunciado por años, que es la guerra híbrida. Es un documento oficial del Departamento de Estado.
Yo creo que puede tratarse del acto final antes de que Estados Unidos, en función de su interés nacional, de su seguridad nacional, realice las acciones necesarias para terminar con la dictadura de Cuba y coadyuve a la valentía del pueblo cubano que ha decidido cambiar su cultura, que ha decidido salir de un régimen totalitario, de un régimen de oprobio, de un régimen de subordinación y de miseria al mundo la libertad.
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