Imagina un vasto ecosistema marino donde miles de peces pequeños nadan buscando alimento. De repente, una ballena azul colosal desciende y, con un solo trago, absorbe casi todo el plancton disponible en kilómetros a la redonda. Los peces pequeños, por más ágiles que sean, simplemente no tienen nada más que comer. Esta metáfora describe lo que ocurre en la industria de la tecnología con la estructura de financiación de OpenAI. En el ecosistema corporativo, este alimento se llama capital de riesgo y describe los fondos de inversión compuestos por miles de millones de dólares destinados a financiar empresas de reciente creación que tienen un potencial de crecimiento explosivo.
El efecto agujero negro: la financiación que seca el océano del mercado
Un análisis preciso para contar las cosas como son
Cuando hablamos de una sola empresa, OpenAI, alcanzando una valoración de $730.000 millones de dólares antes de completar su actual ronda de capitalización, presenciamos un evento de concentración de riqueza corporativa que altera toda la gravedad del mercado. En condiciones normales, esos $100.000 millones de dólares que OpenAI busca están distribuidos entre decenas o cientos de empresas tecnológicas emergentes.
Diferentes laboatorios tendrían la oportunidad de intentar sus propias estrategias, construir sus programas y proponer alternativas comerciales. Sin embargo, el desarrollo de estos modelos de lenguaje masivos es extremadamente caro y requiere la compra de microchips especializados que cuestan decenas de miles de dólares cada uno y el pago de facturas eléctricas descomunales.
Al absorber tal cantidad de capital de riesgo, OpenAI se financia y deja sin oxígeno financiero a cualquier posible competidor. Los grandes fondos de inversión, al ver que Amazon y otros gigantes apuestan todo a un solo caballo ganador, deciden que es demasiado arriesgado poner su dinero en alternativas más pequeñas. Así, la ramificación de esto es la llegada de un monopolio blindado por el dinero. No importa si mañana un grupo de ingenieros brillantes en un garaje descubre una forma más eficiente de crear inteligencia artificial; porque si no tienen acceso al capital que OpenAI ya acaparó en el mercado, su idea jamás pasará del papel. El efecto agujero negro garantiza que el futuro de esta tecnología sea dictado exclusivamente por las empresas que ya controlan las bóvedas de los bancos.
Las cosas como son
Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.
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