El miedo a la emancipación
Se trata de abandonar la pereza o la cobardía, dejar atrás nuestra comodidad de pupilos lo que sí hacen los estudiantes y en buena hora y tener el coraje para disentir
No por azar despotrica contra quienes, en 1811, apelan a la razón ilustrada para imaginarnos como república posible. Los censura por la forja de entelequias aéreas. Y desde Angostura, en 1819, reclama un senado hereditario tutelar formado por los hombres de espada; y llegado 1826, desde Chuquisaca, forja el modelo que hace bueno a su muerte Hugo Chávez: El presidente vitalicio, padre bueno y fuerte, escoge a su sucesor, en la persona de su vicepresidente. n
Después de 1958, la emergente república civil nos empuja hacia la modernización material y sobre todo educativa; pero bajo la égida tutelar de los partidos. Sustituye el dominio de las armas por las togas y levitas que conducen, con igual criterio dominante, a la sociedad política. n
Nuestro promedio de vida salta de 53 años a 72 años. Se nos dan servicios de aguas blancas y aguas servidas, conjurándose la letrina. Dejamos atrás la constante fatal desde nuestra Independencia, a saber, el abandono de la casa paterna en búsqueda de una capital de estado o de la república, para cursar estudios primarios y acaso secundarios, o alcanzar la exquisitez universitaria. n
Entre 1958 y 1998, las tres universidades públicas con las que cuenta el país y las 2 privadas creadas durante la dictadura militar, crecen e integran una red de más de 400 núcleos de educación superior. Cada hombre y cada mujer de esta tierra lee y escribe, y hace doctores a sus hijos para sacarlos de la pobreza. Pero cuando éstos intentan ilustrarse, es decir, cuando creen llegada la hora de la emancipación, del uso de la razón propia sin servirse de la ajena, la de los dirigentes o jefes de los partidos, quienes suceden a los capataces de los cuarteles que todo nos lo dan y hasta piensan por todos, nuestros primeros actos de rebeldía son entendidos como el producto de conspiraciones o adelantamientos. n
El Estado y los mismos partidos, correas de transmisión de la actividad política y diafragmas impermeables, a inicios de los u201890, no se muestran a la altura de su obra magna de civilización. La sociedad civil, el pueblo hecho ciudadanía, es ahora realidad, aun cuando debió preceder culturalmente a la organización de nuestra experiencia republicana. Y al acudir, incluso con retardo, a la fuente universal de la educación en niveles jamás imaginados -no se olvide el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho- era predecible que abandonase sus u201ccárceles de ciudadanía u201d y tomase la calle con espíritu constituyente. Desata sus amarras, sin propósitos de vuelta o regreso al estadio de sumisión. n
En ese instante, justamente, un traficante de ilusiones, quien anuncia desde los cuarteles entender y satisfacer a la masa que reclama su protagonismo civil, en un hábil juego de manos la hace presa y también demuele las organizaciones partidarias que hacen el milagro educativo y no lo comprenden. Y reinstala en su conciencia el credo de Bolívar y a todos nos devuelve a los orígenes, a la tutela de los incapaces. En esas estamos hoy los venezolanos, desde 1999, con miedo profundo a la emancipación y a luchar contra las incertidumbres que ella provoca. n
Creo como Kant, pues, que nada avanzaremos si, como observantes pasivos de la MUD y de los militares que rodean a Nicolás Maduro, no alcanzamos librarnos de nuestra culpable incapacidad; es decir, si como hombres u2013 varones y mujeres - no nos proponemos ser los dueños de nuestra humana condición, anclada en la razón propia y no prestada. n
Se trata de abandonar la pereza o la cobardía, dejar atrás nuestra comodidad de pupilos u2013 lo que sí hacen los estudiantes y en buena hora u2013 y tener el coraje para disentir, para ponernos los pantalones largos de la rebeldía democrática. Ello, obviamente, no le hará gracia a quienes ven como amenaza tal ejercicio, que limitan a las formas y sus rezos, por cultores como Vallenilla del u201cunanimismo u201d de los déspotas, sean civiles, sean militares.
* Exjuez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
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