ver más
Editorial

El reto opositor

El régimen venezolano ha ido modelando las elecciones para sustituir el respaldo popular que no tiene con el apoyo de instituciones como el CNE y el TSJ. Se trata de armar la estructura necesaria para ganar con una minoría
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

El dictador venezolano Nicolás Maduro tiene un rechazo que ronda el 80%. Es decir, bajo condiciones normales no hay manera de que gane una elección. No obstante, la realidad política venezolana le permite crear unas elecciones a la medida, que lo muestre con una opción de triunfo.

Su estrategia: inhabilitar y encarcelar a los principales candidatos y líderes opositores haciendo uso del poder judicial, que es un apéndice de Miraflores; evitar a través del Consejo Nacional Electoral chavista las principales auditorías al sistema, y buscar una fecha que ni siquiera permita la revisión básica del proceso electoral, aprovechando el reacomodo opositor para no dar tiempo siquiera de pensar en un candidato alternativo a los principales liderazgos que pueda participar en una campaña electoral en igualdad de condiciones.

El régimen ha ido modelando las elecciones para sustituir el respaldo popular que no tiene con el apoyo de instituciones como el CNE y el TSJ. Se trata de armar la estructura necesaria para ganar con una minoría, y contar con unos supuestos observadores (acompañantes) internacionales que le avalen “el triunfo”, tal como sucedió en los procesos electorales anteriores, pero en esta ocasión con un descaro aún mayor, pues el deterioro del país y la baja popularidad de Maduro están a la vista del país y del mundo entero.

Ante la evidencia de querer obligar a la oposición a participar en unas elecciones sin garantías, la decisión de la mayoría opositora de no firmar un acuerdo completamente humillante y desventajoso en República Dominicana y decir que no participará en la farsa electoral del 22 de abril, debe ser acompañada de una estrategia política amplia que involucre el peso de la comunidad internacional y reactive la presión popular con un mensaje interno que reconecte con la población y plantee una alternativa que movilice y de esperanzas a los venezolanos.

La oposición ahora tiene el reto de demostrar ante la comunidad internacional que es una opción capaz no solo de estabilizar al país sino de contribuir a estabilizar la región. La dirección política de la oposición venezolana ha llamado a la creación de un Frente Amplio Nacional y eso debe materializarse e involucrar no solo a los partidos políticos, sino a la juventud, a la academia, las instituciones, los empresarios, los obreros y los diversos sectores que sufren. Es momento de asumir con fuerza una agenda política que vuelva a entusiasmar a los venezolanos y que ejerza, junto a la comunidad internacional, la presión necesaria para poner contra la pared al régimen. Ante el fraude de la dictadura, la oposición tiene la obligación no solo de denunciarlo, sino de demostrar que tiene un plan para el país y el hemisferio.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar

video