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El riesgo de la autocensura

La censura y la manipulación de los medios se extienden como una mancha de aceite por los países del llamado socialismo del siglo XIX, perdón XXI

Amigo lector, este apacible domingo ntiene usted entre las manos un nejemplar de DIARIO LAS AMÉRICAS no quizás ha accedido a esta columna a ntravés de nuestra edición digital en su ncomputadora, tableta o celular. Está nejerciendo su libertad de elegir qué nes lo quiere leer o sobre qué quiere nser informado horas después de que nyo, libremente, haya decidido escribir nsobre lo que me apetece sin recibir nninguna indicación o presión por parte nde los propietarios del periódico del nque soy director ni tampoco de ningún npolítico local, regional o nacional. n

Llegados a este punto puede pensar nque está leyendo obviedades o que nme he vuelto loco. Solo quería dejar npatente que después de lo visto y noído en la reciente Asamblea de la nSociedad Interamericana de Prensa n(SIP) celebrada en Denver, Colorado, nesta comunicación de ida y vuelta nentre periodista y ciudadano está ndejando de funcionar en países como nEcuador o Venezuela, y que la censura ny la manipulación de los medios se nextienden como una mancha de aceite npor los países del llamado socialismo ndel siglo XIX, perdón XXI. n

La SIP alertó de que la nueva u201cLey nMordaza ecuatoriana establece nentes gubernamentales que tienen la npotestad de controlar la propiedad de nlos medios, imponer censura directa ne intromisión en los contenidos, ndefinir quién puede o no ser periodista ny crea nuevos delitos de prensa nque benefician a las autoridades y nfuncionarios públicos por sobre los nciudadanos u201d. n

El argumento falaz en el que los nCorrea, Maduro, Morales y compañía nestán basando su estrategia es que la ninformación es un servicio público ny como tal tiene que ser garantizado npor los gobiernos. Más intromisión ndel Ejecutivo en los medios para que el nllamado cuarto poder se sitúe bajo la nbota del primero. n

Lo peor de todo es que hace mucho ntiempo que la apisonadora bolivariana ncontra la libertad de expresión se npuso en marcha y pude constatar nen las amigables charlas de café que nya ha conseguido su primer efecto ndevastador: la autocensura. n

Las multas propiciadas primero npor Chávez, después por Maduro, npor informar sobre la violencia o el ndesabastecimiento o las presiones, namenazas y persecuciones de Correa npor la simple forma de editar una nfotografía o un titular están llevando na editores y periodistas a una nencrucijada. Quizás pueda parecer nmuy fácil hablar desde un país y un ndiario en el que no se tienen esos nproblemas, pero les ruego que resistan ny les brindó mi apoyo para que no nbajen la guardia. Su lucha es la lucha nde todos y su resistencia obtendrá la nrecompensa de recobrar la libertad nperdida. 
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