Enrolarse: una solución aparente
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En Estados Unidos, curarse cuesta caro por lo tanto hubiese sido lógico y necesario encontrar una solución a los graves problemas de salud garantizando un seguro público independientemente de mantener opciones privadas. La salud pública no puede ni debe ser un negocio a gran escala sino un derecho inviolable de la población. n
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El negocio de los seguros ha sido rentable por muchos años y ahora mucho más porque el número de afiliados se incrementa y la obligatoriedad garantiza su presencia por un largo período. Muchas más personas pagarán seguros y recibirán medicamentos. Muchas más personas pagarán por un servicio que no necesitarán en un largo periodo de tiempo. Las ganancias aumentan.
La aparente socialización de la salud ha sido una estrategia de mercado que favorece una industria ya privilegiada. nLa ineficacia de una red burocrática que además aumenta considerablemente los costos hace imposible reducir los precios a largo plazo.
Los proveedores de seguros tienen la tarea de competir sin disminuir sus ganancias por tanto los deducibles y los copagos deberían ser revisados y el pueblo necesita un organismo que proteja sus derechos aunque no fueron consultados en cuanto a sus deberes. nEngorrosos sistemas de pagos que envuelven gran número de personas encargadas de este proceso, múltiples seguros cobrando altos costos de servicios, de medicamentos utilizados, hospitalizaciones y cirugías no dejan brecha para socializar una necesidad urgente en una población que por años ha descuidado su salud por la necesidad de priorizar otros aspectos de la vida sumando a esto los altos precios.
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El Obamacare no es una batalla entre republicanos y demócratas, ni entre ricos o pobres; es una idea necesaria, un proyecto imprescindible dada las altas cifras de personas enfermas desprotegidas y lo inaccessible de la asistencia médica. La tiranía de la salud vuelve a dejarnos claro que el sensacionalismo gana cuando el conocimiento se abandona.
La pregunta se impone y la duda reaparece una vez más, si los seguros son obligatorios por ley entonces las compañías pueden aumentar sus precios y reducir servicios con impunidad, aumentado los gastos y la inflación en este sector.
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El Obamacare nos asusta, nos impone y nos obliga a pensar si éste debió ser el camino correcto para darle solución a un viejo problema o existen otras vías, también nos propone meditar y cuestionar si esto es lo que buscábamos o sólo somos parte de un gran mecanismo para generar ganancias. n
La necesidad de un cuidado de salud no buscaba una tiranía de los seguros, necesitaba la eficacia de un mecanismo que garantizara la tranquilidad emocional de una población incapaz de proteger su salud porque su economía no lo permite y sus prioridades dejan el derecho a la vida en último lugar. n
El Affordable Care Act estaba supuesto a provocar un cambio revolucionario en la sociedad americana y quizás lo logre una vez que las nubes de humo se disipen y podamos ser parte de una realidad que busque garantizar la salud no elevando su costo sino reparando errores y arreglando un sistema ineficaz por su imposibilidad de ser controlado debido a su elevada cifra de dificultades burocráticas.
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