Espionaje entre gobiernos: pan y circo
Y también en algunos países latinoamericanos: hace ya un mes, la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, canceló su viaje a EEUU para protestar por la presunta escucha de sus conversaciones. Puro circo. n
Cuestión de dinero n
Si Alemania quisiera que Estados Unidos dejara de espiarle, debería cesar a Haassen y después, reformar a fondo su sistema de espionaje. Claro que eso le saldría muy caro. La BFV tiene un presupuesto de 200 millones de euros, es decir, 273 millones de dólares; mientras que la CIA, tiene uno de 14.700 millones, según las revelaciones de, precisamente, Edward Snowden. La NSA, de 10.800. n
La clave de toda la controversia acerca del espionaje de EEUU es ésa: dinero. Este país se gasta en espionaje 52.600 millones de dólares al año. La cifra es secreta, y sólo la conocemos por las revelaciones de Snowden al diario The Washington Post. Pero es creíble, ya que tradicionalmente se ha considerado que ese presupuesto andaba en el entorno de los 40.000 millones de dólares. n
En cambio, Gran Bretaña y Francia, gastan cada uno en torno a 55.000 millones de dólares en defensa. Es decir: EEUU invierte en inteligencia tanto como los países europeos que todavía no renuncian a jugar un papel en la política mundial. nUn juego nEuropa ha jugado a ser una especie de u2018Suiza gigante u2019: es decir, una confederación de países ricos que no quieren asumir sus responsabilidades.
En ese contexto, es lógico que la NSA espíe a los europeos. No es que no se fíe de ellos sino que, simplemente, tiene la capacidad para hacerlo.
El espionaje entre aliados es común. Israel, por ejemplo, ha espiado a Estados Unidos; un escándalo que llegó a salpicar a la principal organización del u2018lobby u2019 proisraelí en EEUU, el Comité de Acción Política Israelí-Americano (AIPC, según sus siglas en inglés). n
Un país ejemplo de ello es, precisamente, Alemania, que no gasta en defensa más que el 1,5% de su PIB, cuando la OTAN recomienda a sus miembros un 2,5%, y Estados Unidos destina a ese apartado un 4,4%, incluso tras el final de la Guerra de Irak. nEn cuanto a Brasil, Dilma debería centrarse más en tratar de evitar que su economía se venga totalmente abajo -ahora que OGX ya ha llevado a cabo la mayor suspensión de pagos de la historia de América Latina-, en vez de indignarse porque le escuchen el teléfono.
A Napoleón se le atribuye la frase de que u201cpara hacer la Guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y más maldito dinero u201d. Para espiar, también. Si otros países no quieren pagar la factura, no van a pensar que quienes sí lo hacen no les escuchen el teléfono.
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