Estados Unidos, bajo amenaza de ultimátum
07 de agosto de 2018 - 19:08 - Por SONIA SCHOTT
Los líderes republicanos del Congreso tratan de que Trump desista de su obsesión por el muro, por lo menos hasta después de las elecciones de mitad de período

Donald Trump está tan decidido a construir un muro que separe a Estados Unidos de México, que ha llegado incluso a amenazar con forzar un cierre de las operaciones del Gobierno, a menos que el Congreso apruebe el financiamiento necesario.

Es un táctica que ya ha utilizado en otras ocasiones, cuando quiere doblegar, en este caso, al Poder Legislativo, valiéndose de un chantaje político: Asignen el dinero o de lo contrario …

En realidad el Gobierno de Estados Unidos ha experimentado 19 cierres administrativos desde 1976 y Trump también puede usar sus facultades para cerrar las operaciones, si el Capitolio no aprueba su presupuesto de US$ 1,3 billones (trillions) antes de la fecha límite anunciada, el próximo mes de septiembre.

El problema tanto para el Senado como para la Cámara de Representantes es que el gran plan de gastos del mandatario incluye la suma de US$ 1.600 millones, solo para construir la valla fronteriza.

El momento no podría ser peor para republicanos, aunque la advertencia está dirigida a ambos partidos.

El proyecto de ley de gastos debe aprobarse en septiembre y si el órgano legislativo se niega a hacerlo, el Presidente podría paralizar ciertas funciones del Gobierno el 1 de octubre.

En otras palabras, esto ocurriría un mes antes de las cruciales elecciones de mitad de período el 6 de noviembre y muchos de los republicanos, que buscan la reelección y ya van con el temor a cuestas de perder sus escaños en el Congreso por el controvertido estilo de liderazgo de Trump, se convertirían en un blanco fácil de las críticas populares, más aún que a sus rivales demócratas, y ser víctimas de un voto castigo.

Los dos líderes republicanos del Congreso, el de la mayoría del Senado Mitch McConnell y el presidente de la Cámara Paul Ryan, ya han tratado de convencer a Trump para que desista de su obsesión por el muro, por lo menos hasta después de las elecciones de mitad de período.

De resultar infructuosos los esfuerzos, el Partido Republicano teme que los demócratas puedan apoderarse de la mayoría en la Cámara o el Senado.

Mientras tanto, Trump continúa con su plan para sacar provecho de lo que mejor sabe hacer: estar de campaña electoral, utilizando discursos altamente provocativos que sacudan a las masas, con el fin de impulsar a sus candidatos republicanos y mantener el apoyo a sus políticas.

Él mejor que nadie sabe, que sus partidarios quieren el muro tanto como él, y es seguro que seguirá utilizando este argumento asegurando que es una estrategia indispensable para contener a la inmigración ilegal que cruza por la frontera con México.

Sin embargo, el tema de la entrada de personas a Estados Unidos que esquivan los requisitos legales, ha tenido reacciones mixtas.

La detención de miles de indocumentados que cruzan la frontera y la separación forzada de los menores de sus padres han provocado protestas generalizadas, no sólo en el país sino también en otros países.

Tanto la ONU como a Comisión Interamericana de Derechos Humanos alertaron sobre las políticas migratorias de “tolerancia cero” de La Casa Blanca.

Los demócratas por su parte, tampoco la tienen fácil pues Trump sigue presionando para que aprueben el presupuesto, utilizando argumentos como “Estados Unidos el hazmerreír del mundo".

El Presidente no pierde oportunidad de presentar a los demócratas como débiles en materia de inmigración ilegal, lo cual podría tener impacto electoral en noviembre.

El muro para Trump también tiene otra justificación: la seguridad de Estados Unidos.

A menudo se refiere al riesgo que representa para el país, que terroristas, narcotraficantes y otros criminales ingresen a través de la franja de tierra de 3.200 kilómetros, que define los límites geopolíticos de ambas naciones.

Puede que tanto McConnell como Ryan quieran que el Presidente posponga su discusión para después de las elecciones en noviembre, pero es seguro que Trump siente que este es el momento más adecuado para presionar por su agenda.

Los miembros de ambas alas del Congreso tendrán que decidir si proporcionan el dinero para el muro y así asegurarse de que sus propios programas de salud, bienestar social y educación estén financiados adecuadamente el próximo año por si tienen que llamar a Trump para que los ayude

El Presidente quiere decisiones inmediatas. Es una apuesta arriesgada que le podría funcionar.