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Miami

Evitemos los errores del pasado

No podemos evitar preguntarnos si este sorpresivo boom de la construcción pone en riesgo a Miami, ante la probabilidad de que una inadecuada planificación conlleve a serios problemas de tráfico, alcantarillado, transportación, seguridad y educación pública
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

Crecer hacia las alturas es para las ciudades modernas símbolo de poder económico y desarrollo. Y entre ellas Miami no puede quedarse fuera, siempre que el crecimiento signifique progreso y no otro problema insostenible para quienes habitamos en ella.

Hace tan sólo cuatro décadas, cuando el sol y la playa eran prácticamente sus únicas atracciones, la urbanización estaba dirigida a despojar a la geografía de sus espacios naturales. Los grandes proyectos de viviendas avanzaron apresuradamente, bajo la mirada aprobatoria de quienes regían las riendas de la ciudad y el condado, sin que se dieran cuenta, o tal vez sí, de que estaban creando un monstruo en extensión que costaría mucho controlar después.

Entonces, Miami apenas figuraba en la lista de ciudades a tener en cuenta. El downtown sobresalía con un par de estiradas edificaciones y la zona de Brickell comenzaba a destacarse con sus coloridos diseños tropicales.

El flujo de las inversiones y el desarrollo del mercado, junto a la necesaria regulación de proteger zonas naturales, condujeron a la reutilización de terrenos y el incremento de las edificaciones que presenciamos hoy a lo largo del litoral miamense.

Hoy celebramos ver a esta urbe, que fue fundada hace apenas 120 años por un grupo de emprendedores, figurar entre las tres del país con mayor concentración de rascacielos.

Aún más orgullosos estaríamos si lográramos establecer un modelo de ciudad empinada que evite los errores de alcaldías anteriores y sepa prevenir los problemas que existen en otras localidades.

No podemos evitar preguntarnos si este sorpresivo boom de la construcción pone en riesgo a Miami, ante la probabilidad de que una inadecuada planificación conlleve a serios problemas de tráfico, alcantarillado, transportación, seguridad y educación pública, especialmente para los hijos de los residentes que ocuparán las grandes nuevas edificaciones.

Preguntamos si es suficiente haber coordinado las construcciones con tarifas adicionales para establecer los servicios públicos. Es necesario, imperioso, parar un minuto y analizar si todo está bien planeado, antes que sea tarde y se nos lance encima otro monstruo más.

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