Director Hispano de Comunicaciones del Comité Nacional Republicano
Harris en la frontera: poco, mal y tarde
Fueron más de 90 días de falta de acción y de declaraciones desafortunadas, antes que la vicepresidenta Kamala Harris finalmente decidiera visitar la ciudad de El Paso, en Texas, que en realidad está ubicada a cientos de millas de distancia de los puntos donde se viven con más crudeza las consecuencias de la actual crisis fronteriza.
Esa visita, o una con más compromiso, debió haber ocurrido hace más de tres meses, y es lamentable que la Sra. Harris, antes de aparecer cumpliendo con la tarea que le fue asignada, hubiera sido captada por las cámaras riéndose a carcajadas, mientras migrantes morían ahogados en el río Bravo, niños indefensos eran arrojados por encima de muros y contrabandistas de armas, drogas y seres humanos se beneficiaban amplia e impunemente, ante la incapacidad de las autoridades por contenerlos.
Su corta visita del viernes pasado, para cumplir apenas con el mínimo esfuerzo posible, no pasa de ser un gesto vacío que resulta ser muy poco y llega además demasiado tarde para las comunidades fronterizas, en Texas y otros estados, que se han convertido en la línea de frente de la crisis creada por las irresponsables políticas de fronteras abiertas de la actual administración.
Varias regiones de la frontera entre los Estados Unidos y México viven hoy las consecuencias de un desastre humanitario y de seguridad, que tiende a empeorar aún más todos los días. Las cifras así lo demuestran: 180 mil inmigrantes indocumentados trataron de cruzar la frontera ilegalmente, solo durante el pasado mes de mayo. Esta cifra es la más alta en 21 años y representa un incremento de 674% sobre mayo del año pasado.
El contrabando de fentanilo se ha disparado hasta convertirse, según el Director del FBI, en una verdadera epidemia. Más fentanilo se ha incautado en lo que va de este año que en todo el año pasado, suficiente como para matar a 21.5 millones de estadounidenses. Pero la gravedad de esta crisis no radica solo en los récords de drogas mortales y de inmigrantes ilegales que inundan la frontera. Miembros de la brutal pandilla MS-13 y algunos que aparecen en la lista de vigilancia contra el terrorismo del FBI, han sido sorprendidos tratando de cruzar ilegalmente la frontera. La gran cantidad de traficantes de seres humanos que merodean por las comunidades fronterizas está haciendo que la gente tenga miedo de salir de sus propios hogares. Las organizaciones criminales están capitalizando el caos y obteniendo ganancias récord.
Los estadounidenses, afortunadamente, no se dejan confundir por una aparición de dos horas con fines puramente propagandísticos. Ellos sienten que han venido siendo engañados y, de acuerdo con una encuesta reciente de Harvard/Harris, y mientras el gobierno niega que exista una crisis, el 80% de quienes respondieron consideran que la inmigración ilegal es hoy un problema muy serio, 63% consideran que los cruces fronterizos por parte de inmigrantes indocumentados han aumentado este año, 56% culpan al presidente Joe Biden por el incremento en la inmigración irregular y el 51% perciben que la vicepresidenta no ha sido para nada efectiva en el manejo de la situación.
Esta crisis se ha convertido en una tragedia de enormes proporciones que solo podrá resolverse cuando el gobierno ponga fin a sus políticas de fronteras abiertas “más humanitarias” que fomentan y permiten la inmigración irregular, y comiencen a poner en práctica iniciativas que pongan a los estadounidenses en primer lugar.
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