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Intercambio cultural, negocio manipulado

El Gobierno de Cuba le tiene pánico a un intercambio real, a un auténtico enfrentamiento de ideas y de criterios contrarios

Hace dos años me fue asignado el trabajo de entrevistar al cantante cubano Nassiri Lugo, integrante del grupo Moneda Dura, quien había llegado a Miami gracias al intercambio cultural apoyado por el Gobierno de Barack Obama. Cuando le pregunté si le parecía justo que los artistas de la isla pudieran venir a Miami pero los de Miami no pudieran presentarse en Cuba, me respondió enérgico y algo disgustado que el intercambio era entre Cuba y Estados Unidos. CIUDADANOS AMERICANOS, me especificó con cierta irritación, y agregó que no era entre Cuba y los cubanos de Miami, esto último de u201ccubanos de Miami u201d con evidente desprecio. n

Pero los"cubanos de Miami" son los que pagan aquí por verte en tus conciertos, porque no creo que ningún norteamericano conozca tu música ni pague por verte, pensé. Bueno, yo que soy ciudadana americana -dije por fin en voz alta- u00bfpodría entonces presentar mis libros en el programa 23 y M con Edith Massola?"No creo que puedas, porque eres cubana", me respondió con una media sonrisa que mostraba más descaro que solidaridad. n

Lamento mucho haber terminado perdiendo las notas de esa entrevista que no llegó a ser publicada nunca, por cierto, y que tenía solo como objetivo apoyar la aparición de Lugo y colaborar un poco con su promoción aquí en Miami. n

Hoy he recordado esta anécdota porque anoche me encontré en cierta página de escritores y artistas de Cuba con un artículo de Jesús Arboleya en el que decía, entre otras tantas mentiras y manipulaciones, algunos desatinos como estos: u201cLa derecha, particularmente la extrema derecha cubanoamericana, se opone firmemente a los intercambios culturales porque ello se contrapone al clima de beligerancia que sirve de sostén político y económico a estos grupos, lo que explica la histeria que genera en ellos la presencia de cualquier académico o artista cubano en Miami u201d. n

Señor Arboleya, los cubanoamericanos no se oponen a los intercambios culturales equitativos, lo que sucede es que la mayoría de las opiniones coinciden en que u201cel famoso intercambio u201d (si es que a esa desfachatez se le pueda llamar así) está funcionando únicamente de un solo lado. n

Él habla de histeria y yo hablaría de miedo. Del miedo incalculable que tiene el Comité Central del Partido Comunista de Cuba de que se pueda escuchar algún día en la Plaza de la Revolución cubana a una Gloria Estefan o a un Willy Chirino cantando Ya viene llegando. Esa canción de Chirino en Cuba sería tarareada por una multitud masiva y eso representaría una chispa, una chispa que estoy segura acabaría desencadenando una explosión política. n

Le tienen pánico a un intercambio real, a un auténtico enfrentamiento de ideas y de criterios contrarios. Me encantaría ver a un Olance Nogueras en 23 y M hablando sin pelos en la lengua. Sería interesante ver en el Noticiero Nacional de Cuba una entrevista del escritor Jaime Bayly declarando de manera calmada que Cuba es un país adoctrinado y que Venezuela va siguiendo sus pasos. u00bfPor qué no invitan a la feria del libro en la Habana a grandes escritores cubanosamericanos que han escrito libros en contra del régimen? Eso sí sería un verdadero intercambio cultural. n

Los de este lado lo estamos esperando ansiosamente, pero no sucede, porque los de allá eligen supuestamente a los artífices que tengan algo verdaderamente importante que aportar. Aunque el pueblo necesite, quiera ver o escuchar algo totalmente distinto u2026 n

Los de aquí son más inteligentes y saben cómo sacarle mejor partido a toda esta situación. Y es por esa razón por la que se dedican a traer a esos cantantes y grupos cubanos que la juventud de este otro lado solicita, como la Charanga Habanera, Buena Fe, Osmani García, entre otros. 

Jesús Arboleya Cervera, le pido por favor que no se atreva hablar de tensiones políticas, ni de rígidas restricciones. Pare de victimizar al pueblo cubano exponiendo que están condenados al embargo, porque honestamente no existe mayor bloqueo en el mundo que ese de no poder regresar a tu tierra, ni poder compartir en ella, tus logros y tu arte.
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Abran las puertas a la información verídica del mundo y dejen de afirmar tantas calumnias. n

Un asunto que pudiera ser tratado con facilidad si no estuvieran algunos empecinados en el aislamiento y la incomunicación, continúa siendo un tema contradictorio. Opiniones a favor, opiniones en contra. Incontables debates, demasiada palabrería y pocas soluciones favorables. n

En mi más humilde criterio, el intercambio cultural sigue siendo un negocio que solo representa conveniencias muy particulares y que nada tiene que ver con la erudición, ni con la reciprocidad verdadera.
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