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La deshumanización de la esperanza

¿Qué rumor ha recorrido Centroamérica por estos días para que aparezcan miles de niños en la frontera? ¿A quién le sirve? ¿Qué se propone?

El rumor, como la guerra, ntambién es un arte. nSe ha usado como arma ndesde que el hombre es nhombre. Es el arma mas nsutil y ligera que se usa nen la guerra. En nuestros ndías se le pierde el nrastro, puede borrarse nde internet, de un servicio nde mensajería cualquiera. nEl rumor, peor ntodavía, el chisme, sirve n-y ha servido siemprepara nacabar con reputaciones npersonales, pero npeor aún, ha servido para nque aborten y se malogren nprocesos políticos, nimpactando a sociedades nenteras. n

Pongamos el ejemplo de nCuba. En 1960,"alguien" npropulsó el rumor de que nlos niños cubanos iban a nrepetir el destino de los ninfantes de la Segunda nRepública Española y serían nenviados a la Unión nSoviética a criarse bajo nel más puro adoctrinamiento ncomunista. El nrumor llegó a extremos nen la descripción del ntrato, de la crueldad futura ncon que se trataría na esos niños en el ámbito nsoviético. Sus padres ncubanos, apoyados nen la tradición migratoria nde la época, enviaron na sus hijos a Estados nUnidos para poder reunirse ncon ellos después, ncuando eventualmente nresolviesen sus asuntos npendientes en la isla y nobtuvieran sus permisos nde viaje. Así se fraguó la nOperación Pedro Pan, que nfacilitó el éxodo de 14.048 nniños cubanos. n

Sus padres los confiaron na la Iglesia Católica de Estados nUnidos y nada podía nindicar que, en muchos ncasos, jamás volverían a nverlos. La historia cambió. nOtro pretexto cualquiera, nla Crisis de los Misiles, de n1962, por ejemplo, sirvió nal Gobierno cubano para nretener a lo que quedaba nde la clase media en la nisla, que se estaba quedando nsin profesionales nque huían no ya del comunismo, nsino de la locura ngeneralizada que se estaba nadueñando del país. n

Pero la Operación Pedro nPan era segura. n

Más tarde nada era seguro ny cruzar el estrecho nde la Florida, mucho nmenos. La madre del niño nElián González murió ntratando de llegar a esta norilla. Pero no me imagino na Elizabeth Brotons empujando, ndesde la arena, nuna cámara de camión con nun su hijo adentro a ver si natravesaba las 90 millas. n

Tienen que haber cambiado nmuchas cosas para nque en el 2014, los padres no familiares de los que podrían nllegar a ser este año nun total de 90.000 niños, nexpongan a sus hijos a la nllamada"Ruta de la Bestia", nsiendo la bestia un tren de ncarga que demora días en nsu trayecto y que entrega na sus hijos a los azares del ntiempo, del humor de los ntraficantes y de la Policía nfronteriza. n

u00bfQué rumor ha recorrido nCentroamérica por estos ndías para que aparezcan nmiles de niños en la frontera? n u00bfA quién le sirve? nQué se propone? n

En el último medio siglo nel grado de desesperación nde los seres humanos nha crecido, por lo visto, nen proporción geométrica. nDice el portavoz de nla Patrulla Fronteriza de nTucson, Arizona, que les nllegan niños hasta de tres naños de edad u2026 Los padres, nsimplemente, han puesto nla vida de sus hijos en nmanos de gente desconocida nque, en todo caso, les nresultan más confiables nque sus propios gobernantes ny políticos. n

Hablé con una hondureña nque ha criado a sus cuatro nhijos limpiando pisos. Me nexplicó que en Olancho un n"comunicado" afirmaba que npodrían reunirse con sus npadres que permanecen ncomo indocumentados en neste país, los niños de más nde 14 años. Esto, evidentemente, nes un rumor. Y nun rumor que se extendió ntambién por Guatemala, El nSalvador y México. u00bfO no? n

Los inmigrantes ilegales nsaben que de reclamar na sus hijos podrían ser ndeportados en familia. nNada tiene sentido en esta noleada de niños abandonados nen la Ruta de la Bestia, ncomo en el siglo antepasado neran echados por los ntornos de las Iglesias los nexpósitos de las familias nen la miseria. n

Nada tiene sentido más nque reconocer que la desesperación ndeshumaniza. nAmén de conspiraciones ny conveniencias de las políticas nmigratorias, lo que nestamos contemplando es nla amoralidad de la desesperanza. nOlvidamos que la namoralidad se origino aquí nen 2008 y que ha ido llegando ntarde, pero segura, nal mundo entero. Se demoró nen arrasar Europa y ncomo siempre en Latinoamérica n-en Centroaméricallega ncon retraso, pero con nfirmeza: se manifiesta en nla actitud de gente capaz nde calcular que tal vez, a lo nmejor, su bebé, su adolescente, nllegue vivo a Estados nUnidos y tenga al menos nuna posibilidad remota, ni nsiquiera oficial, de tener nuna mejor vida. n

Mi amiga hondureña se nnegó a pagar $4.000 dólares nque, según el"comunicado" nde permisividad, le ncostaría traer a sus mayores na través de la Ruta de nla Bestia para reunirse con nella."Es demasiado peligroso", nme confesó. n

Pero otros, piensan que nes más peligroso dejar que ncrezcan en su propia tierra ny gastan un dinero que no ntienen para poner en una nruleta rusa la vida y el futuro nde sus hijos. Un acertijo nque no puede ser más ninhumano y letal"],".
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