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La militarización de Miraflores

Nicolás Maduro acaba de aprobar un decreto con el que cava su tumba de gobernante

Acaba de aprobar Nicolás nMaduro un decreto con nel que cava su tumba de ngobernante. La claque nmilitar que lo rodea y da nsustento blinda el círculo nde su poder e impone su ninconstitucional Centro nEstratégico de Seguridad ny Protección de la Patria. nPara lo sucesivo, mientras ndura, son transformados nen eunucos -cuando nmenos- los ministros del nInterior, Relaciones Exteriores, ny Defensa. Dejan nde ser, en la práctica, nórganos directos del Presidente nde la República, ncomo lo manda el artículo n242 constitucional. n

La cuestión es muy ngrave. No se reduce al naspecto que de buenas a nprimera destaca preocupada nla prensa, como lo nes el nacimiento de un nmecanismo de censura nde la información en Venezuela, nque atenta contra nla columna vertebral nde su democracia. Chile ntuvo su DINA -extraña a nlo institucional y protestada nen soledad por nel Jefe de Inteligencia nde Carabineros- y por nella termina empantanado nAugusto Pinochet nUgarte. Ahora se hablará, naquí, del CESPPA, ncuyas siglas, consagradas ncomo fetiche, desnudan nla autoría castrense ndel manido decreto. Una niniciativa similar, debo nrecordarlo, toma cuerpo nen algunas mentes enfermas nde poder a inicios ndel mandato del fallecido nHugo Chávez. Pretenden nmudar hacia el Palacio nde Miraflores y bajo dependencia ninmediata del nPresidente a una suerte nde policía secreta sobre nlos escombros de la DISIP, nllamada Sistema Nacional nde Inteligencia. El Teniente nEliezer Otaiza, ex nconstituyente y cabeza de naquella, busca ser los ojos ny la sombra del mismo nChávez al frente del u201cente nrector u201d propuesto, para nasesorarlo sobre los peligros na su estabilidad, y nmantener actualizada la n u201cestrategia nacional de inteligencia u201d. n

La Comisión Legislativa naprueba en 2000 la ley en ncuestión, pero en buena nhora tropieza primero ncon el General Raúl Salazar nRodríguez y luego con nlos ministros Luis Alfonso nDávila y José Vicente Rangel, nquienes impiden su nejecútese. Cuidan al Presidente. nY si bien es cierto nquetodos los gobiernos, nautoritarios o no, tienen nbajo su disposición aparatos nde información, los ngobernantes cautos optan npor mantenerlos a distancia, ndiversificándolos, bajo ncuidado de sus ministros ndel ramo. n

Pues bien, el decreto nque le da vida a la DINA nvenezolana, competente npara ser u201cente rector y articulador nde las políticas nde trabajo de las instituciones nresponsables de la nSeguridad, Defensa, Inteligencia ny Orden Interno, nRelaciones Exteriores y notras que tengan impacto nen la seguridad de la Patria u201d n(artículo 3), dirigirá, nestablecerá y controlará ntodo lo relacionado con nla obtención, fijación de nprioridades, análisis y ntraslado o no de las informaciones nque considere nestratégicas (artículo 8), y nle cabe hasta declararlas o nno secretas (artículo 9). n

En suma, tendrá el npoder que no tiene Maduro, nsobre todo en una nsociedad global donde el npoder reside en la información ny no en las armas. nEl CESPPA es quien decide nque se le informa no no al Jefe del Estado. nNada menos. Y esto lo ndigo con la angustia de nhaber sido Ministro de nRelaciones Interiores nhasta febrero de 1999. n

Pero el asunto no se nqueda allí. Lo no previsto nen el aberrante e ninconstitucional decreto nle compete resolverlo, a nsu arbitrio, al Mayor General ndel Ejército quien nhoy ocupa el Ministerio ndel Despacho de la Presidencia, nllamado antes nMinisterio de la Secretaría ny en sus orígenes nhistóricos Secretario de nla Presidencia. n

En fin, el poder real de la nRepública está en manos ncastrenses, en las del Secretario nde Maduro y del notro Mayor General quien nocupará el CESPPA, en calidad nde u201crector y articulador u201d nde las políticas de ntrabajo de los ministerios nmencionados. Y ello viola nel artículo 323 de la Constitución nque instituye el nConsejo de Defensa de la nNación; deroga de facto nla Ley Orgánica de Seguridad nde la Nación, que ndesde 2002 confía a la Secretaría nde dicho Consejo n-bajo control colegiado y na sus Centros de Evaluación nEstratégica y de nPolíticas y Estrategia, proveer na los objetivos que ndice realizar el decreto ndel caso pero de manera ntorpe; en fin, arrasa con la nLey del Sistema Nacional nde Inteligencia y Contrainteligencia nque -visto el nerror del 2000- confía a la ncoordinación de los ministros ndel Interior y de Defensa ntales asuntos y fija ndesde ya las normas sobre nclasificación de los documentos nsecretos.

Germán nSuárez Flamerich, hombre ninteligente de la Generación ndel 28, civil, creyó ngobernar a Venezuela a la nmuerte de Carlos Delgado nChalbaud, sin entender nque quienes mandaban neran los militares. Maduro ncree lo mismo. u00a1Es un nmal presagio!

u200bEl autor es jurista y escritor venezolano. nEjerció como Juez de la Corte nInteramericana de Derechos Humanos. 
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