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Los extremistas en su nicho

los líderes más radicales de la oposición, conscientes de que navegan contra la corriente, se refugian más bien en los nichos más extremistas, esperando mejores tiempos

epalacio36@gmail.com n

El domingo hubo elecciones municipales en Francia y el acontecimiento más sobresaliente fue sin duda el extraordinario impulso de la ultra derecha, que se alzó con 14 alcaldías. Sin embargo, nadie se sorprendió con la noticia, porque siempre ocurre que cuando un país se sumerge en la crisis, los extremos políticos ganan adeptos. Era hasta cierto punto inevitable que los franceses, ahogados por el estancamiento y el desempleo, con un gobierno de izquierda, reflejasen en las urnas su desesperación, dándole el voto a las propuestas más radicales de derecha. n

En Estados Unidos, por el contrario, las cifras oficiales anuncian que el país avanza en la otra dirección: la crisis comienza a amainar, cae el desempleo y mejoran los índices de producción. El optimismo renace, con dificultad, pero con persistencia. nAlgunos líderes republicanos aseguran que es una recuperación fugaz y precaria, y no voy a discutir si tienen razón -no conozco todavía lo suficiente este país como para meterme en honduras de análisis económicos- pero sí puedo asegurar algo: mientras sigan mejorando los índices, la regla que mencioné funcionará al revés: sin crisis, los extremos se debitan. n

En un escenario así, suele ocurrir que el partido más fuerte de la oposición gira hacia el centro y asumen su liderazgo aquellos que propugnan el diálogo y la negociación. Hay síntomas de que eso podría suceder en el Partido Republicano, pero síntomas muy débiles, apenas perceptibles. n

No descarto, por eso, otro escenario que también suele presentarse en circunstancias como esta: los líderes más radicales de la oposición, conscientes de que navegan contra la corriente, se refugian más bien en los nichos más extremistas, para sobrevivir allí, esperando mejores tiempos. n

La figura más notable de la derecha francesa actual es Marine Le Pen. Hace pocos años, se creyó que había muerto políticamente. Muchos no tomaron en cuenta su tenacidad. Lejos de arriar sus banderas extremas, cuando todo el país giraba hacia el centro o la izquierda, ella las siguió defendiendo con mayor ardor que nunca. Con eso perdió algunas simpatías en el corto plazo, pero se plantó firme como la alternativa que ahora renace. n

Veo que algunos líderes republicanos (incluyendo algunos de la Florida) apuestan por un proyecto así: su meta no pareciera ser la de alzarse con una victoria resonante en las elecciones legislativas de noviembre, buscando para eso el voto de los electores del centro y de las comunidades hispanas, que hoy son decisivos para ganar, sino que prefieren sobrevivir en sus nichos más radicales, esperando que esta recuperación frágil y sin sustento, como ellos la consideran, se derrumbe. Entonces será su momento, parecieran pensar. n

Es un buen plan. En Francia sirvió para posicionar a la extrema derecha, que ahora está mejor colocada que nunca para pensar en una estrategia para lograr el poder. Pero es un buen plan sólo si la situación económica y social se deteriora. De lo contrario, le estarán cediendo el terreno del centro político a las tropas demócratas enemigas, que una vez instaladas allí, se asegurarán de volverse inexpugnables para futuras contiendas.
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