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Manifestación, un derecho de todos

La marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática es legítima y demostró la semana pasada que no persigue violencia y se trata de un grupo de ciudadanos organizados con el fin de defender la democracia
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

Las calles de Venezuela les pertenecen a quienes han salido al rescate de la democracia. Es un derecho universal asociarse y manifestarse pacíficamente, y por ese motivo, al igual que en la marcha organizada el 1ro de septiembre pasado, internacionalmente conocida como “la Toma de Caracas”, durante las próximas manifestaciones a las que hizo un llamado la oposición, quienes respaldan la realización de un referendo revocatorio tomarán cada rincón de la nación que se han dispuesto recuperar.

Durante “la Toma de Caracas”, los chavistas convocaron a una marcha que identificaron como “ofensiva revolucionaria” con el propósito de arrebatar, dominar y hacer imponer su voluntad, sin pluralidad de criterios. El respeto que ellos predican es el de anular al resto, que son la mayoría de un pueblo, que exige que la autoridad de Maduro sea sometida al escrutinio popular. Se trata de un grupo de privilegiados, los chavistas, que pretenden eliminar todo vestigio de democracia de uno de los países más ricos del continente, a pesar del desastre en el que lo han sumido en los últimos años.

Por otro lado, la oposición desea que la autoridad electoral reconozca el derecho de los ciudadanos a que se respete la voluntad popular, de poner a prueba el respaldo que asegura Maduro tiene, más allá de todas las instituciones que ha secuestrado.

¿Por qué el oficialismo necesita reafirmarse con una contramarcha? ¿Por qué tanto temor por un grupo de ciudadanos que está exigiendo sus derechos recogidos en la Constitución?

La marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática es legítima y demostró la semana pasada que no persigue violencia y se trata de un grupo de ciudadanos organizados con el fin de defender la democracia.

Lastimosamente el gobierno venezolano no ha respondido de igual forma y ha utilizado sus cuerpos represivos para detener y encarcelar a dirigentes de la oposición. Eso se llama en cualquier lugar del mundo, violencia de Estado y abuso de poder y en una democracia los responsables de tales atropellos tendrían que responder ante la justicia por sus actos.

La oposición venezolana no debe dejarse intimidar por las turbas chavistas que solo pretenden hacer bulla y confundir a la opinión pública internacional. Los defensores de la libertad de todo el orbe están pendientes de sus actos y de cómo libran a su nación de uno de los peores enemigos de la humanidad: el Socialismo.

Las calles les pertenecen al pueblo de Venezuela; están en todo su derecho.

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