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OPINIÓN

Meditación especial: No es Letrina-América, sino Hispanoamérica

Meditación sobre identidad, mestizaje y dignidad frente a la miseria moral del poder

Por Pbro Juan Lázaro Vélez González

Hay palabras que ofenden por lo que dicen y otras que incomodan por lo que revelan. Letrina-América sería una de ellas: una expresión grotesca, sí, pero útil como sátira de esa triste tentación de convertir nuestros pueblos en depósitos de corrupción, populismo, resentimiento y miseria moral.

Sin embargo, conviene aclararlo desde el principio: nuestra América no es una letrina; son ciertos comportamientos de quienes la gobiernan los que pretenden convertirla en una.

En este 12 de octubre, Día de la Hispanidad, la pregunta no debería limitarse a quiénes fuimos, sino a quiénes estamos dispuestos a ser. Porque una identidad que solo se celebra en los discursos, mientras se pisotea en la vida cotidiana, termina convertida en folclore para ceremonias oficiales y en mercancía para políticos sin escrúpulos.

Nuestra identidad no es pura ni uniforme: es mestiza, diversa y fecunda. En ella convergen raíces indígenas, españolas, africanas y otras herencias que han enriquecido nuestra historia, nuestra lengua, nuestra cultura y nuestra religiosidad. Reconocerlo exige madurez: ni idealizar el pasado ni condenarlo, sino aprender de sus grandezas y reparar sus heridas.

Sin embargo, ninguna herencia cultural puede justificar el sometimiento de los pueblos.

¡Qué paradoja la de quienes invocan a los libertadores mientras restringen la libertad, pronuncian discursos patrióticos mientras destruyen las instituciones y hablan en nombre del pueblo mientras silencian su voz!

En este Día de la Hispanidad, no necesitamos una identidad impuesta ni una integración basada en uniformidades ideológicas.

Necesitamos una comunidad de pueblos capaces de cooperar desde sus diferencias, respetar sus raíces y defender la libertad como patrimonio común.

Los hombres y mujeres de voluntad, sabiduría y decoro tienen ante sí una tarea impostergable: rescatar la memoria sin alimentar el odio, defender la cultura sin caer en el fanatismo y reconstruir nuestras sociedades sin sacrificar la conciencia.

Para concluir esta meditación reitero con profundidad en el alma para despertar nuestra conciencia:

No es Letrina-América: es y será siempre Hispanoamérica, una comunidad de pueblos demasiado rica en historia, mestizaje y esperanza para resignarse a la miseria moral de sus gobernantes.

Porque cuando quienes mandan degradan la patria, la obligación de los ciudadanos decentes no es imitarlos, sino rescatarla.

Bendiciones y

¡Feliz día de la hispanidad para todos!

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