No hagas planes
La actuación comenzará en cualquier momento y mientras los demás padres han tomado sus asientos, él y yo seguimos a su lado, ella no quiere que nos separemos
Termina la canción y todos aplauden y ella nos mira muy seria, no parece cómoda, no sé por qué está así. Hace un mes vine a la actuación por el día de la madre y ella cantó y estuvo contenta, por eso le dije a él que viniera esta vez, pensando que disfrutaría de verla cantar y recibir su diploma. Pero no, la vida es impredecible y siempre tuerce los planes. n
Luego viene el momento de la entrega de diplomas. Todos los niños salen del salón y él sale con ella y se sienta afuera, a su lado, él ya no tiene ganas de entrar, ella no le suelta la mano. Los demás niños se ponen una especie de toga blanca y unos sombreritos de graduado. Ella no quiere ponerse nada. Trato pero me dice que no quiere. Los niños vestidos de blanco hacen una fila y la profesora adentro va llamándolos uno por uno. Le toca el turno a ella, la llaman, volteo y los miro sentados y les digo tenemos que entrar, ella dice que no, él me dice que no, les digo el diploma, le van a dar el diploma, u00a1hay que entrar!, y me siento la bruja de la historia. Vamos los tres, sugiero luego. Él se para resignado, y entramos los tres agarrados de la mano y todos nos aplauden fuerte, porque nos tienen cariño supongo, yo en parte estoy afectada porque me da pena que termine el año escolar, me da pena el cambio de profesoras y de amigos, me da pena, me cuesta acostumbrarme al cambio, incluso cuando no me incluye del todo. n
Entramos tomados de la mano los tres y nos dan el diploma, le alcanzo mi celular a alguien y nos toma fotos. Luego salimos y ellos vuelven a sentarse donde estaban. No están dispuestos a entrar de nuevo. En realidad es ella quien no quiere hacer lo que todos están haciendo: cantar, vestirse de blanco, no quiere participar y eso me duele. Me traspasa de un modo difícil de explicar. n
Entro y veo que las profesoras han preparado sándwiches y refrescos y eso solo me deprime más. Él no suele levantarse tan temprano y no es el tipo de persona que se siente cómoda rodeada de mucha gente. Yo tampoco. Entonces salgo y les digo, está bien nos vamos, y ellos se paran de prisa, todavía tomados de la mano, y yo agarro la mochila de ella y una bolsa que me alcanza la profesora con sus trabajos y su libreta de notas. n
Subimos al auto y volvemos a casa. En el camino, ella vuelve a reír bajando la ventana y diciendo que se le vuela el pelo, no parece darse cuenta de lo que acaba de suceder. Al llegar él se va a dormir un poco más, ella se va a su cuarto de juegos y yo me echo en mi cama, trato de dormir, pero no puedo. Me quedo triste, sin saber bien por qué estoy tan afectada. Es una tristeza que viene de la culpa o del miedo. No lo sé. Es uno de esos días en los que uno ha dormido poco y todo afecta más. n
Me siento a editar un video, sin saber editar, me siento a tratar de editar. Luego voy a mis clases de yoga. Al final de la clase, mirando el cielo, pienso que nada es tan grave como parece y que mañana tendré una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas.
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