No tengas miedo a crecer, Dania
Ya jubilada, al fin gozo de ese ocio creador que tanto apreciaban los griegos, aunque las horas para leer, oír música y escribir nunca me parecen suficientes
Entiendo cómo cambia la dinámica entre las personas, dependiendo de cuántas se reúnan. Aunque continúa pareciéndome imprescindible que la familia entera celebremos juntos ocasiones especiales, me agrada pasar tiempo a solas con cada una de mis hijas y nietos. Atesoro las tradiciones; valoro la espontaneidad, lo inesperado. He aprendido que si lo estoy pasando bien en un lugar, no me marcho aunque hubiera tenido previsto otra actividad. Una vez dejé de usar un boleto para una función de ópera que había pagado a buen precio, por no abandonar una grata charla con amigos. n
Hay cosas a las que he tenido que renunciar. No puedo comer chocolate porque me da migrañas. He gustado así de nuevos sabores insospechados. Ya no se me ocurre bailar bajo la lluvia, pero contemplarla desde mi ventana me produce una grata serenidad. Me asusta bañarme sola en el mar. Es más, necesito del brazo de uno de los nietos u2013 ya jóvenes de más de seis pies u2014para sentirme segura al entrar o salir del agua, especialmente si hay olas o desniveles en la arena. No importa. Hace años, cuando eran pequeñines, les daba la mano yo a ellos, y, antes, a sus madres. Es el ciclo de la vida. n
He visto morir demasiados seres queridos y cada uno es una herida en el alma, cuya cicatriz no sana del todo, porque se reabre con las memorias que trae inesperadamente una canción, un lugar, una vieja foto. Algunos de mis alumnos son hoy profesores universitarios o jóvenes profesionales. Sus éxitos me compensan el vacío por la ausencia de mis maestros. n
Sé que no leeré todos los libros, no veré todas las películas, no visitaré todas la ciudades que hubiera querido, pero todavía disfruto a plenitud las cosas que me gustan: ese primer sorbo de scotch, la luna llena, los aeropuertos, las puestas de sol, una buena exhibición de pintura, el café de la mañana, un filme, el tiempo compartido con los que amo, descubrir un nuevo amigo, salir de viaje, regresar a casa u2026 n
No veo canciones, poesías, espiritualidad, besos, abrazos, entregas, alas, cielo, mar y mucho más como parte de un yo romántico que fue. Forman parte de mi esencia más íntima u2013alimentada por recuerdos e ilusiones- y no contradicen, sino enriquecen, a la periodista, conferencista, novelista, profesora. Todavía -y ojalá así sea hasta que cierre los ojos- me enfurecen las injusticia y me apasiona la política, la historia, la literatura, Cuba. nNo tengas miedo a crecer, Dania. Vale la pena.
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