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Ser periodista en Cuba

Tímida apertura en la prensa de Cuba, pero más periodistas detenidos. No se trata de un chiste ni de un irónico juego de palabras. Es el titular de una noticia publicada esta semana en El País, diario español de ideología socialdemócrata. n
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En dicha información se daba cuenta de los cambios que supuestamente está nllevando a cabo Raúl Castro para que haya más críticas al Gobierno y por consiguiente más libertad en los medios oficiales.

En el mismo texto se daba cuenta de las recientes detenciones del corresponsal del Misceláneas de Cuba, Mario Echevarría Driggs, del director de la Agencia Social de Periodistas Independientes, David Águila Montero y de tres periodistas de la agencia Hablemos Press, William Cácer Díaz, Denis Noa Martínez y Pablo Morales Marchán. n
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Mientras escribo estas líneas, me preparo para volar a Denver, Colorado, donde estos días se celebra el Congreso de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Allí tengo la intención de charlar con Yoani Sánchez y saber su opinión por estos supuestos aires aperturistas que se acompañan con la persecución y la represión de siempre contra cualquier periodista que se limite a reportar lo que pasa realmente en la isla. n
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El mismo diario El País, que ahora acaricia el lomo de la bestia castrista con ese contradictorio titular, sufrió hace unos años en sus propias carnes cómo se las gasta el régimen al que la izquierda de salón europea le ha reído las gracias históricamente.

A su corresponsal, Manuel Vicent, le fue retirada la acreditación aunque no precisamente por sus crónicas críticas hacia el Gobierno cubano y la represión. n n Vicent, como otros corresponsales extranjeros, podrían haber jugado un papel clave para denunciar los excesos del régimen pero prefirió mirar hacia otro lado para conservar la acreditación y seguir tomando mojitos con sus colegas de Televisión Española, EFE, BBC, NBC o El Mundo. Pero Roma no paga a traidores y se le acabaron los tragos subvencionados después de que el Gobierno cubano decidiera dar un escarmiento al Grupo PRISA, empresa editora de El País. n
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El resto de los colegas de Vicent, la tropa de corresponsales extranjeros en La Habana, siguen reportando sus verdades a medias, la peor de las mentiras.

Algunos se justifican asegurando que el fin justifica los medios, que es una forma de estar en el lugar adecuado una vez que caiga el régimen y se inicie la transición. Hablan incluso de mensajes cifrados en sus crónicas, nos llaman tontos por no saber leer entrelíneas.

Mantener la acreditación y el estatus es lo importante, la verdad, la ética y el periodismo pueden esperar. n nMientras, los periodistas independientes cubanos entran y salen de las celdas por ejercer con honradez su profesión.

@MACguilera n
maguilera@diariolasamericas.com
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