¡Y ganó Sudamérica!
Aunque el Barcelona al final no pudo resarcir sus errores en 90 minutos, fue emocionante ver al chileno Alexis Sánchez, quien ni siquiera es titular, marcar el gol de la ventaja catalana. Messi falló, de la nada apareció Sánchez y marcó un golazo que reafirma por qué Chile es uno de los equipos entre los mejores de Sudamérica. No en vano su compañero en la selección, Arturo Vidal, fue artífice del triunfo de la Juventus en Italia. Y aunque tengo una gran amiga chilena, a la que no le interesa demasiado el fútbol, al ver marcar a Alexis pensé en ella. Porque el fútbol y el deporte en general son así, los triunfos individuales pasan a ser triunfos nacionales, de hermandad, orgullo y amistad.
Y qué decir de la labor de Diego Godín, que con un cabezazo le dio la gloria al Aleti. Godín un jugador uruguayo, de ese país que algunos sólo conocen por sus triunfos futbolísticos y que no sólo se resumen en el Maracanazo, sino en los Juegos Olímpicos de 1924, el primer Mundial y hace poco ese cuarto lugar en Sudáfrica.
Es imposible olvidarse de los afectos en un momento de gloria futbolística, de esencia que va más allá de fríos análisis y duras críticas. Lo admiraba mi querido profesor Massimo Desiato, le puso a su hijo Diego en honor a él. Al gran Diego Simeone que con su cambio de mentalidad, sin miedo y enfrentando a los grandes como iguales logró el cometido e hizo historia. u00a1Gracias Cholo por vencer a los gigantes y devolverle la esencia al fútbol! Simeone fue más allá de la garra y la lucha y demostró que con buen fútbol definitivamente sí se puede.
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