ELIANA PANTOJA
Especial
CIUDAD DE PANAMÁ
Panamá: La Cumbre de los “peces gordos”, los portaaviones y la disidencia
Arrancó la tan esperada VII Cumbre de las Américas en Panamá. La ciudad de inmensos rascacielos e intenso calor húmedo se aviva con el trajín propio que traen los eventos que reúnen a tan importante cantidad de presidentes y jefes de Estado del hemisferio. Los fantasmas del pasado aparecen y marcan la pauta de los dispositivos de seguridad
Ante la llegada de 33 mandatarios para la VII Cumbre de las Américas, el Gobierno panameño ha desplegado un dispositivo de seguridad nunca antes visto. Era de esperarse, pues el fantasma de Luis Posada Carriles ha mantenido en vilo al país organizador.
No es para menos, recordemos que Posada Carriles lideró en noviembre de 2000 un comando terrorista que introdujo en la ciudad un poderoso aparato explosivo con diez kilos de C4. El objetivo: asesinar al entonces presidente cubano Fidel Castro, quien se encontraba en el istmo para dar una conferencia en la Universidad de Panamá. El plan fue descubierto por la Inteligencia Cubana y los responsables fueron apresados. Sin embargo, la entonces presidenta panameña Mireya Moscoso dio un indulto a Posada Carriles, dos días antes de entregar el poder.
“El pez más gordo es Obama”
En la mañana del miércoles, los taxistas panameños hacían piruetas para evadir el intenso tráfico que se apoderó de la ciudad. Las calles y avenidas cercanas al Centro de Convenciones Atlapa – el recinto donde se realiza la Cumbre – estaban con acceso restringido. El comisionado de la Dirección de Operaciones del Tránsito (DOT), Javier Fanuco, anunció además otros cierres parciales y totales en los puntos más estratégicos de la capital como en el Corredor Sur, la Cinta Costera, la Avenida Balboa, Vía Israel, entre otras.
Como muchos colegas periodistas, también me tocó hacer de todo para llegar al centro de acreditaciones. Pero el demorado viaje en un automóvil permite medir otros aspectos detrás de la Cumbre.
Con la tranquilidad característica del panameño, el taxista que se ofreció a trasladarme hasta mi primer destino comentaba su visión. “La Cumbre Nos genera buenos ingresos con la cantidad de gente que ha venido… Pero aquí ya estamos acostumbrados a tener ese movimiento turístico. Siempre hay eventos, siempre viene gente importante. Pero ahora mismo el pez más gordo es Obama y hay mucho miedo de que vengan los locos terroristas y hagan cualquier cosa para matarlo”.
El simpático chofer comentaba lo impactante que le resultó ver en la bahía de Panamá un portaaviones del ejército de los Estados Unidos, que supuestamente llegaba al país para reforzar la seguridad del presidente Barack Obama. “Me gustaría mucho poder ver también a La Bestia”, decía el taxista haciendo referencia al vehículo blindado, color negro, con capacidad para siete personas y con dispositivos de alta tecnología con el que movilizarán al mandatario estadounidense.
Chatarra flotante
El taxista no fue el único panameño que quedo impactado ante el imponente portaaviones. Muchos hablaban del tema, al punto de que varios medios locales confirmaban que se trataba de una parte de la comitiva de seguridad de Obama.
Sin embargo, para sorpresa de todos, a las pocas horas el secretario de Comunicaciones del Gobierno de Panamá, Miguel Domínguez, informaba a través de su cuenta Twitter (@SeCPanama) que “el portaaviones ex USS Ranger que se ve en la Bahía transita a ser desguazado; fue retirado de servicio en 1993 y vendido como chatarra".
El diario Panamá América reseñaba que la Presidencia de Panamá había informado que “el buque, que perteneció a la Marina de Estados Unidos hasta 1993, salió de la ciudad de Bremerton, en el estado de Washington, y tras atravesar el Canal de Panamá, llegará a un vertedero en el estado de Texas”. El periódico destacaba además que el portaviones “empezó a operar en 1956 y pesa 56.300 toneladas. Fue utilizado en la guerra de Vietnam y en la operación Tormenta del Desierto y apareció en las películas Top Gun y Star Trek IV".
Apoyos a las protestas
Otro torbellino de expectativas surge en torno a las manifestaciones que se desarrollan entre los disidentes cubanos y venezolanos. Algunos políticos locales – como el alcalde de Panamá, José Isabel Blandón - han expresado la importancia de respetar aquellos movimientos que estén en sintonía con la defensa de la democracia.
A través de su cuenta Twitter (@BlandonJose), el mandatario expresó que “La lucha por la democracia no reconoce fronteras ni nacionalidades. Vivir en libertad es un derecho humano. Defenderlo, ¡obligación de todos!”
Blandón recordó también la serie de atropellos que vivieron los panameños durante la dictadura de Manuel Antonio Noriega, y el respaldo que en aquella oportunidad recibieron de varios países del mundo: “A finales de los 80, sufrí, como muchos otros, represión, cárcel y exilio. Hoy no negaré a otros la solidaridad que reclamamos entonces!
A través de una serie de tuiters, el alcalde de la capital panameña defendía las actividades de protestas que la disidencia venezolana comenzó a realizar desde este miércoles, con una concentración en el Parque Urracá – en las inmediaciones de la Cinta Costera -, con la autorización de su despacho: “si lo hacen pacíficamente, sin afectar la seguridad de la Cumbre y sin violar la Ley, pueden hacerlo. ¿Dónde dice que no?”
Cubanos en acción
Por su parte, la disidencia cubana incrementó su actividad con el correr de las horas. Según reportaron algunos medios locales, como el diario La Prensa, opositores y simpatizantes del régimen castrista protagonizaron en la tarde del miércoles un altercado en el Parque Porras, uno de los más concurridos de la ciudad capital.
La Policía Nacional se vio obligada a intervenir cuando miembros de ambos bandos comenzaron a insultarse en las afueras del centro de convenciones Vasco Núñez de Balboa, poco antes del inicio del Foro de Sociedad Civil y Actores Sociales que integra la agenda de la VII Cumbre de las Américas.
Todo comenzó cuando los castristas gritaban “¡Que viva Fidel, que viva Raúl, que Viva Venezuela!”, para protestar porque les fue impedido el acceso al recinto por no tener la acreditación obligatoria para la asistencia. “Cuba sí, Yankees no”, coreaban e insistían en que son la verdadera sociedad civil de la isla. Como era de esperarse, miembros de la facción disidente llegaron al lugar y el encuentro terminó en golpes e insultos.
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