MIAMI.-LAURA RIVERA
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Qué significa la apertura de embajadas de Cuba y EEUU
No habrá cambios radicales políticoeconómicos en la isla, y la apertura plena de relaciones se verá recién cuando levante el embargo, para lo que habrá que esperar al menos tres años más, según el analista de riesgo Moya-Ocampos
Cuba y Estados Unidos anunciaron esta semana un histórico acuerdo para reabrir embajadas el próximo 20 de julio, el paso más trascendente entre ambos países en más de medio siglo de hostilidades. De esta manera, se abren formalmente las relaciones de alto rango entre los dos países, lo que se materializará en misiones diplomáticas permanentes desde cada una de las naciones.
Sin embargo, que las embajadas vuelvan a abrir sus puertas después de 54 años significa un paso simbólico importante en el marco del acercamiento, pero no un salto radical o sustancial en materia económica y política. El proceso hacia una verdadera apertura podría darse recién en el año 2018, si se produce un cambio de Gobierno en Cuba, condición determinante para que el Congreso de Estados Unidos decida terminar con el embargo.
Así lo explicó Diego Moya-Ocampos, analista de riesgo económico y político de la prestigiosa compañía mundial IHS, basada en Londres, entrevistado por DIARIO LAS AMÉRICAS.
“Es poco probable que se eliminen completamente las sanciones clave hacia Cuba hasta que el Congreso (liderado por los republicanos) levante el embargo contra la isla, algo que es bastante difícil que se lleve a cabo antes de 2018”, dijo.
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Para esa fecha se espera que el actual presidente Raúl Castro renuncie y dé paso a una nueva generación de Gobierno, que probablemente siga siendo manejado por el grupo castrista (por Alejandro Castro, hijo de Fidel, o por Miguel Díaz Canel) pero que podría dar mayores pasos hacia una normalización real de los lazos comerciales con EEUU.
Mientras tanto, el experto en asesoramiento a países de América Latina destacó que el cambio económico y político en la isla “seguirá siendo gradual” y “al ritmo al que la clase dirigente cubana se sienta cómoda”, pero los fuertes incentivos comerciales y de inversión que comenzarán a ser un motor para permitir la reforma esperada.
Destacó que los cubanos gobernantes están moldeando un nuevo sistema “que no implique una reforma democrática” con vistas a evolucionar hacia un régimen de economía mixta, o una especie de modelo chino o vietnamita.
El problema es que esta postura seguirá siendo un gran obstáculo para avanzar en la ruptura del embargo con EEUU y la apertura comercial, incluso con la Unión Europea. Hasta tanto no haya una reforma democrática en Cuba los avances desde el punto económico y comercial van a ser limitados, según el analista.
Cambios puntuales
El comercio y la inversión entre la isla y Estados Unidos, por lo tanto, aumentarán pero se enmarcarán específicamente como ayudas, intercambios educativos o de asistencia humanitaria.
“El restablecimiento de la representación diplomática de alto nivel es un paso sólido que indica que las negociaciones basadas en el diálogo, en lugar del aislamiento, han sido productivas hasta el momento”.
“El cambio de Estados Unidos en la política hacia Cuba permitirá que el Departamento de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Comercio del Tesoro de EEUU concedan más licencias para llevar a cabo actividades de ayuda, educación o humanitarias en Cuba”, agregó.
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Esto podría incluir la venta, exportación o reexportación de medicamentos y suministros médicos, alimentos y productos agrícolas a la isla, servicios financieros, transporte aéreo y marítimo - y otras actividades económicas de ayuda entre otros sectores, como el turístico, el alimenticio, y las industrias de servicios financieros, indicó el experto.
“La actual dirigencia cubana se asegurará de que cualquier cambio en el sistema político no amenace al statu quo y que la nueva dirección nacional emergente esté alineada con la dirección del Partido Comunista”.
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