MIAMI.- LAURA RIVERA
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@lauritrw
¿Qué son los delegados y superdelegados que definen las elecciones primarias en EEUU?
Respuestas para aquellas personas que se preguntan qué son los delegados y superdelegados, fichas clave en todo el proceso de primarias para las presidenciales de EEUU
Antes de celebrarse las convenciones de los partidos mayoritarios de Estados Unidos, en las que se confirmará a quién nominan para representarlos en las elecciones presidenciales de noviembre, muchas personas se preguntan qué son los delegados y superdelegados, fichas clave en todo el proceso de primarias y quienes definirán cuál es el candidato de cada partido.
El proceso electoral de este país es uno de los más complicados del mundo, además de ser extenso y demandar gastos millonarios. Cada partido funciona como un club privado, con sus propias reglas y metodologías. Éstas se caracterizan por ser confusas, por tener elecciones internas indirectas y por no respetar necesariamente la lógica democrática.
Cada partido tiene reglamentos diferentes, aunque se parezcan en algunos puntos, y tiene el poder de cambiar las normas a último minuto si lo cree necesario. Por todas estas razones, podría decirse que son órganos autónomos, un tanto impredecibles.
Voto indirecto
Cuando decimos que las elecciones internas de cada partido son indirectas y no responder necesariamente a la lógica de democracia, nos referimos a que los votantes no eligen directamente por los candidatos, sino por delegados que emitirán su voto en la convención, quienes podrían incluso cambiar su voto para otro candidato diferente al que les fue asignado en las primarias, en algunas circunstancias.
Por ejemplo, si después de un largo proceso de primarias en el Partido Republicano ninguno de los aspirantes consiguiera el número necesario de delegados para resultar nominado, se podría llegar a una convención abierta o disputada en la que los delegados votan por cualquier candidato, independientemente de la asignación que se les haya dado en las primarias. Incluso podrían elegir por un candidato nuevo que no haya participado del proceso anterior.
Otro ejemplo es que en el Partido Demócrata, los superdelegados son personas que, aunque reciben una asignación durante las primarias, o sea que son colocados para un candidato determinado, cuando llegue la convención pueden votar por el candidato que les dé la gana.
Números mágicos
Los famosos números mágicos son la cantidad de delegados estipulada por cada partido para que un aspirante se asegure la nominación durante el proceso de primarias. Si alguno consigue el número podría convertirse en candidato, pero eso se determinará recién durante la convención, momento en que los delegados emiten su voto y confirman quién es el ganador.
Si por el contrario, nadie llegara a ese número mágico, cada partido tiene formas de resolver el problema durante la convención, generalmente con una votación abierta o disputada en la que los electores votan independientemente de los resultados que haya dado el proceso de primarias.
Dentro del Partido Demócrata, para ganar la nominación del partido hay que ganar 2.382 delegados de un total de 4.763.
El problema que surge dentro de este partido es que están los llamados superdelegados, que son 712 líderes del partido (muchos de ellos funcionarios electos), que votan como quieren. Por esa razón, aunque estén asignados para uno u otro candidato, nadie puede confirmar que votarán por ese aspirante o cambiarán su elección a último minuto durante la convención de julio.
En 2008, por ejemplo, Hillary Clinton tenía más del doble de superdelegados que Barack Obama, pero cuando la candidata comenzó a perder terreno ante Obama, estos comenzaron a cambiar de lado.
Estos superdelegados cuentan como votos en la Convención Nacional del Partido, al igual que los delegados electos por el voto popular. Es una regla del partido, que algunos analistas consideran poco democrática porque teóricamente beneficia a los candidatos más cercanos a la cúpula del partido.
En el Partido Republicano, para ganar la nominación hay que lograr 1.237 del total de 2.472 delegados.
Estos delegados, a diferencia de los superdelegados demócratas, deben votar por el aspirante que les ha sido asignado, a no ser que se realice una convención abierta o disputada, en la que sí podrían cambiar su voto.
Los delegados suelen ser activistas del partido, líderes locales y partidarios de un candidato, así como funcionarios públicos locales y estatales. Cada estado tiene un número de delegados de cada partido que se otorgan a los candidatos de acuerdo a los votos que consiga.
Los demócratas dividen los delegados proporcionalmente de acuerdo al voto que gana cada candidato. Los republicanos, en algunos estados dividen proporcionalmente los delegados y en otros otorgan todos sus delegados al candidato que queda en primer lugar.
Las elecciones suelen ser en asambleas o caucus, en las que se decide por “voto cantado”, y en comicios regulares, llamados primarias. Los votantes deben ser personas registradas previamente en el partido y no podrán votar para otro partido durante las mismas primarias.
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