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SEXO

Sapiosexualidad: ser inteligente es sexy

MIAMI.- Sentirse atraído por las ideas de otra persona más que por su apariencia física confirma que el erotismo se alberga en nuestro cerebro 

MIAMI.- Belén González

Especial

 

Existe una nueva tendencia, entendida por algunos como una forma de orientación sexual, que se caracteriza por priorizar la inteligencia sobre la apariencia física, se trata de la sapiosexualidad,  un término que proviene del latín “sapiens”, que se traduce como sabiduría.

Si bien no se trata de un concepto académico,  la sapiosexualidad como conducta se afianza entre quienes consideran la inteligencia como la característica sexual más atractiva de un individuo, y un elemento determinante a la hora de escoger pareja.

Esta atracción, netamente mental, es más frecuente en las mujeres,  pues los hombres son menos detallistas y prestan mayor atención a los factores físicos por motivos netamente biológicos.  

A los sapiosexuales les excita la calidad de la conversación, la complejidad del conocimiento demostrado por la otra persona y la variedad de áreas en las que pueda manejarse a nivel intelectual, pero además, sus habilidades comunicacionales y expresivas aportan un atractivo adicional.

Para las personas sapiosexuales, la estimulación erótica llega a través del oído, y no extraña su inclinación considerando los argumentos que esgrime Platón, en el clásico diálogo sobre el amor de “El banquete”, escrito en el año 380 a.c, y que establece una escala que comienza con la belleza del cuerpo, crece con las ideas, y se consolida cuando se confirma una inteligencia privilegiada. Un ejemplo cotidiano de sus tesis es el alumno que inicialmente se siente atraído por su maestro para luego enamorarse perdidamente del conocimiento que él representa.

Cerebro erótico

Decantarse por el intelecto, más que por el físico, tiene mucho que ver con el cerebro y con el placer que pueden proporcionar a un ser humano los juegos cerebrales, un nivel de seducción marcado por  la sorpresa, el deseo y el misterio.

La estimulación del cerebro  cambia la composición química de nuestro organismo, eleva la producción de hormonas, y además, aumenta la circulación sanguínea y el ritmo respiratorio. Su influencia es determinante, no en vano se trata de nuestro principal órgano sexual, por encima de la piel y los genitales.

Por otra parte, la ciencia ha comprobado que la evolución humana ha provocado cambios en el comportamiento social e individual, las nuevas tecnologías y los nuevos mecanismos de interrelación han generado distintos niveles de intercambio comunicacional, que se inician y desarrollan en nuestros cerebro. La actividad sexual no queda fuera de este proceso evolutivo, por lo que no debe resultar extraño que la atracción entre personas se esté convirtiendo en un vínculo mental.

A este fenómeno de sentir atracción por las ideas, debemos sumar una nueva realidad, las relaciones de pareja condicionadas por el uso de las nuevas tecnologías, esto ha hecho que los sentidos tradicionales como la vista y el olfato pasen un segundo plano en un escenario en el que el contacto físico es imposible y el uso de la imaginación es indispensable.

Palabras y seducción

Poemas, boleros y anécdotas han señalado a lo largo de la historia que en el caso de las féminas el amor entra por el oído, dando un peso determinante a las palabras de amor, sólo que ahora, refrescando la tesis de que lo dicho es el reflejo de las ideas, confirmamos que las mujeres sucumben ante el poder de la inteligencia erótica.

Ellas son las más susceptibles a enamorarse de la inteligencia de su pareja, pues su concepto de sexualidad implica elementos como los valores, talentos, interés, trato e incluso timbre de voz del hombre que escogieron para ser su compañero.

Por el contrario, los hombres  se caracterizan por una sexualidad más disociada, rápida y externa. No es usual que ellos presten atención a las cualidades internas de la mujer  porque están condicionados a sentirse atraídos por lo que ven, eso podría explicar de cierta manera por qué se les hace difícil involucrarse a profundidad en una relación.

Pero como toda regla tiene su excepción, es posible encontrar tanto a un hombre como una mujer sapiosexuales, interesados en relacionarse a otro nivel, entregándose al descubrimiento de un universo de ideas distinto al suyo con la intención de consolidar un romance, una reacción completamente natural y propia de la humanidad.

Ahora bien, este comportamiento si bien es hoy en día una tendencia, no se limita a las sapiosexuales, porque en materia de seducción, si bien es importante la primera impresión, el contenido es en definitiva lo que le pone sabor a la vida, y todos, al menos una vez, lo hemos experimentado.

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